Paraná vivió otra jornada en la 34° edición de la Fiesta Nacional del Mate, con una Plaza de las Colectividades repleta de personas que ocuparon desde el predio y las calles, hasta las barrancas ubicadas frente al Río Paraná. Desde las 17:00, una intensa marea humana comenzó a descender hacia el predio, con corridas y estrategias para conseguir un lugar privilegiado frente al escenario principal. Eso en el caso de los que adquirieron las entradas preferenciales, mientras que los que no, circulaban más pacientemente con sus reposeras y equipos de mate mirando y analizando minuciosamente qué espacio podrían ocupar.
La apertura del predio se produjo pasadas las 18:00 y permitió que cada rincón comenzara a desplegar sus actividades: el espacio Pariente del Mar congregó a las juventudes, el sector Matecito hizo las delicias de las infancias con propuestas lúdicas, y la feria Mateando en la Sala Mayo se convirtió en un paseo obligado para quienes buscaban productos regionales y artesanías.
Luego de la presentación de los artistas ganadores del Premate que se encargaron de romper el hielo, El Kuelgue hizo su entrada frente al público con su habitual carisma y mezcla de ritmos. El show fue sumando a miles y miles de personas que corearon los temas de la banda. El momento que hizo estallar de ternura a la gran multitud fue cuando subió al escenario Zoe Gotusso, cantante solista y pareja del líder del grupo musical, Julián Kartun, para interpretar Cartas para no llorar, una canción compuesta entre ambos. En ese momento, las listernas de algunos celulares comenzaron a prenderse y fue cuando el cantante animó a todas las personas a hacerlo, que el público se convirtió en pequeños destellos que se movían de un lado a otro.

El plato fuerte de la noche llegó con Babasónicos, la banda de rock argentina que sigue recorriendo los escenarios hace varias décadas. Con un sonido impecable que se escuchaba incluso desde calle Güemes y una larga lista de temas que recorrió su vasta trayectoria, la banda de Adrián Dárgelos elevó la temperatura del festival, y a pesar de las fuertes temperaturas que se estaban viviendo en una noche calurosa, se fueron sumando miles de personas que coreaban a la banda bajo el cielo entrerriano.
El cierre estuvo a cargo de Luck Ra, quien se presentó a horas de la madrugada y no paró de encender la fiesta con su picardía propia de la juventud y un repertorio que mezcló cuarteto, pop y música urbana. Con cada estribillo, el público se sumó a la celebración, marcando el broche de oro de esta noche.
Mientras la música sonaba, el Concurso de Cebadores tuvo su segunda jornada, donde los finalistas se disputaron el ansiado viaje patrocinado por Eal Group. En paralelo, la oferta gastronómica ofreció una variedad de sabores en comidas y bebidas a cargo de clubes locales y emprendedores. La demanda fue impresionantemente positiva; luego de esperar varios minutos para acceder a sus pedidos, las personas se sentaban sobre la vereda, la calle o recoveco alguno que encontraba para disfrutar de su choripán, pancho y gaseosa y seguir la fiesta. Mientras que el sector preferencial volvió a contar con comodidades exclusivas, cada rincón del predio se respiraba el espíritu festivo de esta celebración que trajo tradición y modernidad a la capital entrerriana.
Con 60.000 personas el viernes y 90.000 el sábado, la Fiesta del Mate marcó una vez más la agenda cultural a nivel nacional. Paranaenses, santafecinos, cordobesese, correntinos, porteños y un sinfín de turistas de otras localidades y provincias, así como también algunos del exterior, pudieron estar presentes en esta nueva edición. Pese a las elevadas temperaturas que llegaron a casi 40 grados de sensación térmica, el público dijo una vez más "SÍ" a la cultura y "SÍ" a los festivales públicos y gratuitos.







