La Tribuna de Martí: un mangrullo de utopíasen la Entre Ríos del siglo pasado
Jorge Enrique Martí hubiera cumplido 100 años en este 2026. En estas líneas se recuerda su faceta como periodista comprometido con el destino colectivo, y pionero en la formulación de sueños que, en muchos casos, todavía no se han concretado.
Por Américo Schvartzman
La revista Tribuna, editada por Jorge Enrique Martí, comienza a aparecer como publicación mensual en marzo de 1969. Para entender la relevancia y el contexto de Tribuna es necesario recordar cómo era Entre Ríos en ese tiempo, casi sesenta años atrás.
A comienzos de 1969 Entre Ríos estaba, como el resto del país, bajo la dictadura de la llamada “Revolución Argentina”. Tenía una economía todavía muy apoyada en el agro, la ganadería y las colonias de inmigrantes. Para entender mejor tal vez sea más relevante repasar lo que todavía no había: no se había inaugurado el Túnel Subfluvial entre Paraná y Santa Fe (sería ese mismo año, en diciembre). Un hito enorme porque hasta entonces cruzar dependía de balsas y lanchas. Aún no existían el Complejo Zárate-Brazo Largo, que nos conecta con Buenos Aires (es de 1977), ni el puente Rosario-Victoria que ni siquiera estaba en carpeta (es de 2003); la Ruta 14 no estaba totalmente pavimentada; no había aun termas en la región; ni la represa de Salto Grande (el tratado con el Uruguay se firmó en 1974). Tampoco el Parque Nacional El Palmarque, aprobado en los papeles en 1966, recién en 1973 fue constituido. No existían Banco Pelay, ni las actuales playas de Colón o Gualeguaychú. No nacían aún las universidades de la zona (ni la UCU, ni la FRCU de la UTN, ni la UNER, ni la UADER por supuesto) ni había canales de TV entrerrianos. Las rutas intraprovinciales eran un desastre peor que el actual.
En 1969, la Argentina estaba bajo la dictadura de Juan Carlos Onganía, que desde 1966 había suspendido la actividad política y disuelto los partidos y el Congreso. El régimen atravesaba una creciente conflictividad social, que estallaría en el mes de mayo en varios lugares diferentes (aunque el que más se recuerda es el Cordobazo) y que debilitaría decisivamente a Onganía.
En ese momento Entre Ríos estaba gobernada de facto por el brigadier Ricardo Favre, en un contexto de restricción de la actividad política, pero con las particularidades entrerrianas: subsistían espacios de discusión y expresión, y dirigentes de las principales tradiciones partidarias continuaban interviniendo públicamente, aunque fuera de los canales institucionales habituales.
A pesar de ese contexto Tribuna aparece para hablar de lo que no se podía hablar. La pluma de Martí lo anunciaba con amable firmeza:
Para esto llegamos. Para esta tarea de conocimiento, de comprensión y de amor. En ella estamos, desde ahora. Queremos ser justos y procuraremos no equivocarnos, especialmente en la enunciación de los problemas comunes, cuya mensura haremos con un claro sentido constructivo.
En su primer número da muestras de ello: publica notas sobre temas de actualidad (el túnel subfluvial, el fracaso de la cosecha fina, la liquidación del ingenio azucarero de Victoria, con la consulta a “tres opiniones coincidentes, Maya, Uranga y Contín”, ex gobernadores de diferente pensamiento:
El Dr. Uranga sostuvo: “No se podría decir que venimos a esta reunión a obtener réditos políticos… ¿Qué réditos políticos? Yo me he pasado la vida enfrentándome contra Maya contra Contín… Contín ha vivido discutiendo contra Maya y contra mí… Maya ha envejecido combatiéndonos a nosotros… Y ahora estamos los tres juntos unidos en este reclamo. Y esto tiene una explicación: somos entrerrianos, nada más y nada menos. Y vale la pena darnos la mano con ustedes para luchar por esta causa”.
También recupera notables páginas sobre Entre Ríos, de Ricardo Rojas –su maestro. De valor literario, pero sobre todo historiográfico, ese texto, aclara Martí, forma parte de la edición original de su monumental Historia de la literatura argentina, pero “en ediciones posteriores no se ha incluido”, y “consideramos que los entrerrianos hemos olvidado esas constantes que para el maestro de la argentinidad definen a los entrerrianos”. Se trata de un texto que vale la pena reproducir completo, cosa que dejamos para otra oportunidad.
Este primer número de Tribuna incluye una entrevista a un dirigente radical intransigente, Ricardo Irigoyen; y una sugerente propuesta que se anticipaba dos décadas al Mercosur: “un mercado común fronterizo”. También notas varias sobre historia regional y nacional (de la mano de Julio Irazusta y de Pablo Schvartzman), se recupera a un olvidado literato colonense (Antonio Monteavaro), hay poemas de Delio Panizza y de Aníbal Sampayo; notas sobre Olegario Andrade, masonería y efemérides del mes. Quizás explorando los límites de la dictadura todavía en el poder, se incluye una extensa nota en defensa de la democracia de Eduardo J. Couture, el jurista uruguayo más importante del siglo XX.
(Más información en la edición gráfica de la revista ANALISIS, edición 1175, del día 22 de octubre de 2026)




