Detalles del accionar de Airaldi en la Unidad Penal 9 como una oficina del delito

Llamadas al sicario y transferencias en dólares

Edición
1175

La investigación por un inédito plan para atentar contra la vida de tres funcionarios en Entre Ríos por parte del condenado por narcotráfico, Leonardo Airaldi, reúne información clave. ANÁLISIS logró reconstruir los testimonios de Daniel “Tavi” Celis y Hugo Nicolás Giarrizzo, los presos que denunciaron cómo el hombre de Diamante coordinaba con sicarios uruguayos, desde la cárcel de Gualeguaychú, los atentados contra el juez federal Leandro Ríos, el fiscal general José Ignacio Candioti y el ministro de Seguridad y Justicia, Néstor Roncaglia. Pormenores del vínculo de un oficial y un suboficial del Servicio Penitenciariocon Airaldi en la Unidad Penal 9, donde operaba como en una oficina y pagaba asados.

José Amado

El plan criminal presuntamente ideado por Leonardo Roberto Airaldi para contratar a sicarios que atenten contra la vida de tres funcionarios públicos en Entre Ríos se va plasmando en la investigación que se lleva adelante en la Fiscalía Federal de Gualeguaychú, con intervención de la Procuraduría de NarcotráficodelMinisterio Público Fiscal de la Nación (PROCUNAR). Según la información a la que accedió ANÁLISIS, las denuncias de dos internos condenados por tráfico de drogas que revelaron por separado los detalles de aquella estrategia criminal inédita en los últimos tiempos en la provincia, encuentran algún correlato con los hallazgos en los celulares secuestrados en la Unidad Penal N° 9. Además, se observaron movimientos financieros millonarios desde las aplicaciones bancarias en su teléfono, que estarían vinculadas a operaciones agropecuarias e inmobiliarias, así como a honorarios profesionales. En este sentido, surgieron las conexiones de Airaldi con dos integrantes del Servicio Penitenciario quienes le habrían facilitado el acceso de teléfonos y otros beneficios a cambio de dinero, por lo cual hubo procedimientos la semana pasada en el sur de la provincia.

El expresidente de la Sociedad Rural de Diamante fue condenado luego de más de cuatro meses de juicio en el Tribunal Oral Federal de Paranáa 12 años de prisión por organización y financiamiento del narcotráfico a gran escala. Se encuentra alojado en el Establecimiento Penitenciario Federal de Ezeiza, bajo el Sistema Integral de Gestión para Personas Privadas de la Libertad de Alto Riesgo (SIGPPLAR), más conocido como régimen de presos de alto perfil. El traslado a este lugar y bajo estas condiciones extremas de encierro y aislamiento se produjo en febrero, cuando se abrió la causa por el presunto plan pergeñado en la Unidad Penal 9 de Gualeguaychú, a raíz de la denuncia de Daniel Andrés “Tavi” Celis.

El 18 de febrero, más precisamente, Celis fue llevado al Juzgado Federal de Paraná en el marco un hábeas corpus, donde reclamaba que el traslado a la Unida Penal 1 o que lo acerquen a su familia, tal como se describió en la audiencia en la Cámara Federal de Apelaciones de Paraná. En esa oportunidad, denunció que Airaldi había pagado para que sicarios uruguayos atentaran contra la vida del juez federal Leandro Ríos y del fiscal general José Ignacio Candioti. Por razones de competencia territorial, remitieron la denuncia a la Fiscalía Federal de Gualeguaychú. El viernes 20 de febrero, Celis declaró ante el fiscal Pedro Rebollo, con conocimiento de detalles llamativos de lo que se conoció como el “plan criminal”, lo que sería una inédita estrategia para un triple magnicidio. Dijo que también sabía de esta situación otro interno, Hugo Nicolás Giarrizzo, quien tenía incluso una amistad con Airaldi. Este hombre de Concepción del Uruguay, también condenado por narcotráfico, fue citado a declarar al otro día, confirmó la versión de Celis y agregó que también entre los objetivos de Airaldi se encontraba el ministro de Seguridad y Justicia de Entre Ríos, Néstor Roncaglia.

Para tener una idea del contexto, Celis y Giarrizzo compartían el pabellón E con Airaldi. Allí, al parecer, Leonardo alardeó de lo que estaba pensando hacer, o bien de lo que había comenzado ya a gestionar. Una actitud que coincide con el perfil que se observó en el juicio por narcotráfico donde, según audios de escuchas telefónicas, se jactaba de tener influencias y poder de compra de voluntades. Incluso, cuando él mismo declaró en el debate, hablaba de las relaciones políticas, institucionales y empresariales que tenía.En la cárcel de Gualeguaychú, adonde habían trasladado a Airaldi con prisión preventiva, los demás internos podían ver cómo hacía lo que quería.

Según lo que contaron a ANÁLISIS fuentes allegadas al interno, Celis manifestó que tenía la intención de realizar esa denuncia desde hacía al menos una semana y que incluso ya se lo había comunicado a las autoridades. Para cualquiera, se trataba de un preso que buscaba lograr un beneficio, en este caso el traslado a la cárcel de Paraná. Pero, con el devenir de las horas siguientes, empezarían a creerle. Dijo que la Justicia podía verificar lo que decía mediante las grabaciones de las cámaras de seguridad del penal, en los días y horarios en que se había reunido con el director del establecimiento. 

 

(Más información en la edición gráfica de la revista ANALISIS, edición 1175, del día 22 de octubre de 2026)

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