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Viejos socios: peculado  y “padrinazgo”

Cristina Kirchner

Por Luis María Serroels (*)

Si a alguien se le ocurriese inventar un método exclusivo que revele mentira y verdad respecto del uso indebido de bienes del Estado en beneficio propio o de terceros, seguramente quedaría al descubierto un fenómeno, el peculado, que seduce a algunos y cuyas manifestaciones son castigadas por la ley muy esporádicamente y sin revelar identidades. En paralelo no es ocioso mencionar otro fenómeno ligado a cuántas posiciones laborales se obtienen indebidamente merced a lo que se llama la “cuña clientelar” (o el ingreso indebido por la ventana) merced al abuso de la autoridad que se ostenta. En buen romance: el “padrino”. Amigos o familiares se quedan bien posicionados para eventuales favores por izquierda. Una patología política muy enraizada que se produce en gobiernos de cualquier signo político. Esto sucede cuando al transparente concurso le dan licencia por tiempo indeterminado.

Transparencia Internacional define que el funcionario o servidor público que, para fines no vinculados al servicio use o le permita a otro caudales o efectos cuya percepción, administración o custodia le están confiados por razón de su cargo, incurre en corrupción.

El viejo y familiar “peculado de uso”, se define consignando que “el funcionario o servidor público que, para fines ajenos al servicio use o permita que otro lo haga, vehículos, máquinas o cualquier otro instrumento de trabajo pertenecientes a la administración pública o que se hallen bajo su guarda, será reprimido con pena privativa de la libertad de cuatro años”. Se trata lisa y llanamente de abuso de poder para beneficio propio. Pero también se da cuando un funcionario público utiliza agentes del Estado bajo su autoridad para tareas propias.

Hoy posaremos la mirada sobre hechos ocurridos durante la larga gestión del kirchnerismo, pero desde luego que no se excluirá a ningún gobierno, sea quien fuere su cabeza, en la medida que se denuncien desvíos morales y legales. En esta ocasión apuntaremos a los abusos cometidos utilizando a piacere con carácter personalísimo y familiar, bienes de todos los argentinos. Amén de ello hubo decisiones adoptadas por la presidenta, para allanarle el camino a sus hijos.

Peculado 1

Una extensa lista da cuenta de la infinidad de vuelos realizados por la familia Kirchner (lógica en tanto se trató del ejercicio del poder durante 12 años, pero no siempre atados a lo oficial sino a lo que podría calificarse como peculado de uso). Aunque para el desprevenido pasara desapercibido, existieron episodios extraídos de los registros existentes y de cuyos detalles se ocupó la prensa en su oportunidad, donde se detecta que no todo estuvo atado a las normas vigentes.

Un dato al margen pero útil al fin, lo dio la prensa indicando que en febrero de 2013 Florencia Kirchner voló a París y Roma en viaje de paseo con un grupo de amigas y una familiar, en plenas restricciones del cepo cambiario decretado por su madre, aunque todas las reservaciones hoteleras las habría hecho su prima hermana Romina Mercado Kirchner (hija de la hermana de Néstor) para encubrir la presencia de la hija presidencial. Flor K fue custodiada por seis oficiales de la policía cuyos gastos por viajes y estadía no salieron del bolsillo familiar sino del de los argentinos.

Cristina efectuó 99 viajes hacia fuera del país pero en 15 ocasiones optó por contratar máquinas de empresas privadas a falta de disponer de los Tango presidenciales. Para una gira por Asia en 2013 pagó por una aeronave inglesa 900.000 dólares. En varios viajes participó su hija Florencia con gastos pagos por el Estado.

Peculado 2

En 2009 el Lear Jet – Tango 10 de la Presidencia, voló a Santa Cruz exclusivamente para traer a Florencia Kirchner –única pasajera- que había concurrido a festejar el cumpleaños de una amiga. El viaje de ida lo había hecho días antes en el Tango 01 fletado por su madre para asistir a un acto vinculado con la gesta de Malvinas, pero retrasó su retorno por algunos días tras la fiesta íntima. El Lear Jet –cuyo desplazamiento eroga miles de dólares-, recorrió entre ida y vuelta 6.000 kilómetros. Eso fue peculado de uso. La prensa dio cuenta de cada caso sin desmentida.

Peculado 3

Cada vez que el matrimonio presidencial decidía pasar el fin de semana en sus residencias australes, comenzaban a actuar los denominados Aviones Canillitas.   

Los sábados por la tarde despegaba de alguna base una aeronave hacia el Aeroparque Metropolitano. Sus pilotos pernoctaban en Buenos Aires y a las 6.30 del domingo partían hacia el sur cargando los matutinos porteños para que los Kirchner pudieran leerlos a primera hora (los traslados más tarde en vuelos comerciales regulares los impacientaban). Pero también –según se supo-, se les trasladaban materiales para sus emprendimientos hoteleros. Esto también es peculado.

Influencias     

 “El que tiene padrino no muere infiel” (del refranero popular). Para este caso se trataría de quienes logran por izquierda lo que los demás no pueden  ni deben y que se da preferentemente dentro de la política.

Allá por 2014 se difundieron episodios que beneficiaron a la hoy fallecida madre de Cristina Fernández y que se convirtió en “madrina” de su mamá en el terreno político a la hora de tomar decisiones vedadas por las normas y cuyas órdenes se ejecutaron sin chistar.

Ofelia Wilhelm disfrutó de ventajas por su condición de progenitora de la primer mandataria. Fue empleada de la Dirección General de Rentas de la provincia de Buenos Aires y al final de su carrera activa pasó a convertirse en “jubilada VIP”, gozando de beneficios que ningún otro pasivo podría lograr.

Los archivos indican que tras el fallo favorable en el célebre “caso Badaro” (un pasivo que revolucionó los tribunales estableciendo jurisprudencia y originando miles de juicios), Ofelia Wilhelm obtuvo sentencia positiva en sus reclamos sobre la pensión que percibía de su difunto esposo, el colectivero Eduardo Fernández. ¿En qué consistió la prebenda? En que mientras los fallos favorables eran sistemáticamente apelados en todas las instancias por orden de Cristina Fernández, el expediente de su mamá no fue apelado, por lo que quedó firme. Hoy son 75.000 los pasivos que aguardan sentencia y miles de ellos murieron en el intento (el Estado optó por cambiar óbito por ahorro de recursos al desaparecer los accionantes). Ellos no tuvieron una “madrina” habitando en la Quinta de Olivos.

Habría otros casos de concesiones excepcionales pero dejamos para el final el escandaloso caso en que Ofelia debió ser operada de la cadera en el Sanatorio Otamendi. Los $181.807,86 erogados por este servicio les fueron reintegrados a la paciente por el Instituto Obra Médico Asistencial (IOMA), obra social de los agentes estatales bonaerenses a pesar de que ese nosocomio no estaba incluido en sus servicios. El Directorio de IOMA lo consideró “un trámite por vía de excepción” (no fue para una persona indigente sino para la madre y suegra de quienes llegaron a gobernar 12 años el país).

Pero hay otro aspecto que torna más oscuro este caso. Al haber sido entonces Ofelia Wilhelm afiliada mayor de 75 años, no procedía tal reintegro de una prótesis importada. La justicia intervino tras un planteo del Sindicato de Empleados de la Obra Social ante la Fiscalía General de La Plata procurando la apertura de una causa por “presunta discriminación y abuso de poder”. Se desconoce el desenlace y si fue todo totalmente ilegal. Gobernaba la primera provincia argentina Daniel Scioli. ¿Alguien podría asegurar que no medió un llamado telefónico desde la Casa Rosada? Los “padrinos” y “madrinas” deben proteger siempre a sus ahijados. 

  (*) Especial para ANALISIS  

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