Por José Carlos Elinson (*)
Suficientemente se ha hablado –y se habla- de la angustia, la impotencia, la ansiedad que genera en buena parte de la población la recomendación oficial “quedate en casa”.
Cuando surgió el lema, y se difundió, aparecía como una decisión monolítica del Presidente sin desvíos o atajos que pudieran entorpecer una llegada horizontal a todos los sectores de la sociedad.
¿El punto a favor? Todos manejábamos la misma especie, sin especulaciones, desmentidas o mensajes quitados o agregados. Todos debíamos permanecer en casa,, salvo las excepciones claramente descriptas y habilitadas para cubrir espacios que indefectiblemente debían quedar cubiertos.
Para no hacer más largo el relato, digamos que al poco tiempo del “quedate en casa”, se conocieron cifras que si bien alarmaban en el país, Entre Ríos mantenía una ubicación casi de privilegio dados los pocos casos en general y menos aún letales.
En rigor de verdad no daba para celebrar nada, si había contagiados, pocos o muchos, había contagiados, y si había muertos, muchos o pocos, había muertos. Va de suyo que no había nada que festejar.
Pero poco a poco –y era previsible- voceros del gobierno salieron por los medios con sus propias evaluaciones como para serenar un poco los ánimos de una sociedad –decíamos- angustiada.
Señalábamos en otra oportunidad que las cuatro paredes de un monoambiente y las innumerables de un palacio, terminan con el paso del tiempo, ahogando a sus habitantes de la misma manera.
Pero más que tranquilizar, los mensajes cruzados y sin dudas bienintencionados, complicaron la comprensión de muchos.
Claro, si por un lado sale la versión oficial con datos en números y en fechas oficiales, y por otro sale la versión de funcionarios muy imbuidos en el tema manejando otras cifras y otras fechas, -cuando halamos de fechas nos referimos al momento en que empiecen a moverse nuevamente los engranajes de la maquinaria social y productiva-, el ciudadano de a pie comienza a dudar de unas y otras versiones, más aún cuando como señalan las noticias de hoy, Alberto Fernández asegura que "La pandemia está lejos de su resolución. Y hasta ahora nos va bien por la conducta de la gente, a quien agradezco", y agrega que "Si fuera hoy el día que tuviera que decidir la extensión de la cuarentena obligatoria, no tengo dudas: la extiendo dos semanas más".
En tanto el ministro de Salud, Ginés González García desestimó el 10 de mayo como fecha de expectativa y señaló que espera "un incremento controlado" de casos de coronavirus. "La cuarentena va a seguir, de distintas maneras".
Póngase el lector en el lugar del ciudadano de a pie y vea si puede arribar a alguna conclusión que le aclare de algún modo el panorama por venir.
En estas condiciones bajar las tensiones de la angustia, la impotencia y la ansiedad resultará difícil y los fogoneros de desembarazar al país de la pandemia aportarán un poco más de combustible para reavivar el incendio.
Los más escépticos sosteníamos – y lo seguimos haciendo-, que ha sido demasiado importante lo ocurrido con el cornavirus como para que podamos deshacernos de él rápidamente. Tratar de calmar los caldeados ánimos de la población corriendo fechas para retomar la vida no hace más que profundizar el conflicto sociedad-gobierno. Estos son los problemas que acarrean tratar de manejar de lo inmanejable.
Solución a primera vista: (Humildísima, como aporte): Si se hace tan complejo para las autoridades unificar los criterios del discurso, definir un vocero que debería ser el Presidente y que sea la suya la única palabra autorizada para aportar datos sobre la marcha de la pandemia en la Argentina y manejar, si le es posible y cuenta con datos sólidos, los tiempos que demandará reordenarnos la vida.
La educación deberá jugar un papel decisivo en el pos cornavirus y sus efectos bien podrían ser la primera base. Cualquier desgracia, por dolorosa que sea, suele dejar su saldo de experiencia utilizable.
Los criterios unificados contribuirán a una mejor convivencia y podrán en algún momento retrotraernos a las épocas de diálogo fructífero entre pueblo y gobierno.
(*) Especial para ANALISIS.





