El ex futbolista de Colón, Juan Vera, contó como vive la pandemia de coronavirus desde La Serena, Chile, donde vive hace más de 15 años.
El exfutbolista argentino Juan Alberto Vera vive desde hace muchos años en La Serena, Chile, y contó cómo se vive la pandemia de coronavirus en el vecino país.
En declaraciones realizadas al programa A Quien Corresponda (Radio De la Plaza), Vera sostuvo que “el conteo de casos y la comunicación están fallando y en estos 90 días el mayor problema fue la falta de comunicación de modo que la gente no cree los números que se da”.
En definitiva, apuntó que “van 3.300 muertos, mientras que en La Serena y Coquimbo de un total de 600.000 habitantes entre ambas ciudades, desde que comenzó la pandemia en algunos lugares se respetó la cuarentena y el distanciamiento social, y en La Serena solo hay 12 muertos y en la región (provincia) hay 1.000 casos activos y en la ciudad hay 300 personas contagiadas”.
Aclaró que “en Chile llevan 160.000 contagiados que se encontraron porque se hicieron casi un millón de testeos, y de esa cantidad hay casi 30.000 activos, es decir que siguen infectados, y se han recuperado casi 130.000 personas”.
Sostuvo que “por cómo va la cosa se siguen sumando casos y en algunos lados, con el tema de la flexibilización empezaron a sumarse más casos y en muchas ciudades se volvió a la cuarentena” y especificó que “en La Serena nos estamos salvando pero creo que en una semana más, también vamos a volver a cuarentena porque se están sumando unos 30 a 40 casos por día”. “En algunos lados hay muchos, en otros pocos y en ciudades más grandes como Santiago tienen un despelote bárbaro porque hay muchísimos contagiados”, resumió.
Respecto de la decisión política de establecer una cuarentena inteligente”, Vera analizó que “lo que más fallo fue el tema de la ayuda del Estado en la parte económica; la gente el primer mes se guardó e hizo la cuarentena pero luego se dio cuenta que el Estado no ayudaba en nada”.
Como ejemplo, mencionó su caso particular que es propietario de un restaurante en el centro de La Serena: “El 17 de marzo se largó la pandemia y se anunció que no se podían abrir más los restaurantes ni cines y demás actividades, y hasta hoy nunca más pudimos abrir. Estuvo cerrado un mes, y al ver que la cosa seguía y que el Estado no ayudaba en nada comencé con delivery, pero no alcanza y no sirve para nada”.
Criticó que “no hubo ayudas económicas y la única ayuda que hubo fue un monto insignificante que parecía una burla, de unos 100 dólares que no alcanza ni para 10 días, y ahora entregaron una caja de alimentos que tampoco alcanza para nada y a partir del primer mes la gente se empezó a molestar y a salir por trabajo, y eso llevó a los rebrotes y al regreso a la cuarentena”.
Agregó que en la ciudad “se está haciendo una vida normal y los únicos que no pueden abrir son los restaurantes, aunque hacemos delivery a las 3 o 4 de la tarde ya no anda nadie, a las 22 hay toque de queda y no se puede salir”.
Planteó que “se vende poco, hay algunas cosas que siguieron abiertas como supermercados o farmacias que venden menos pero igual funcionan, mientras otros están fundidos y en general han cerrado muchos locales. La gente no tiene plata, no sale y solo sale a hacer trámites y esos son los que contagian, porque en todos lados hay que hacer colas: en los bancos, en los supermercados”.
En ese contexto, señaló que “así viene la situación hace 90 días y en definitiva uno se termina arriesgando aunque sigue tratando de cuidarse”. “Me gustaría quedarme en mi casa y cuidarme pero si el Estado no ayuda no se puede. Estuve tres meses cerrado, sin poder pagar el alquiler del local, tuve que despedir a los dos empleados que tenía y seguimos trabajando con mi esposa, que es quien cocina. No es un local grande, tiene 20 mesas que hoy no se pueden ocupar”, relató.
Acotó que “en Chile hay un fondo de cesantía donde uno se podía anotar para los empleados que debía despedir, y luego de que pase todo los puede recontratar; y desde ayer tomaron la medida de prohibir los despidos pero ahora ya es tarde”.
Mencionó que “en 15 años de vida del comercio “jamás habíamos tenido problemas aunque veníamos en los últimos dos años con problemas porque el país está con problemas económicos como en todo Sudamérica”.
“Encima en octubre del año pasado cuando se produjo el problema social en Chile fue un golpe para todos, estuvimos casi dos meses sin trabajar y costó mucho salir de eso, y cuando se comenzaba a salir en enero o febrero empezó a recuperar un poco y arrancó la pandemia que nos tiene a todos en la lona. La verdad es que no sabemos cómo salir y estoy a punto de cerrar el negocio. Por suerte el dueño del local me hizo un buen descuento por lo que debo de alquiler, pero hasta que no se empiece a trabajar normal no puedo pagarle lo que le debo. Por eso todos estamos esperando que el Estado ayude con créditos a tasas cero o subsidios que prometieron pero que nunca llegaron”, describió.
“Todos estamos preocupados por la salud pero también por lo económico porque las pymes están todas muertas”, concluyó.





