Paraná celebró el día de la Virgen del Rosario.
Este 7 de octubre de 2020, día de la Fiesta Patronal Arquidiocesana en honor a Nuestra Señora del Rosario, quedará en la historia de la ciudad de Paraná, ya que, ante la pandemia por coronavirus que vive el mundo, la imagen de la Virgen salió de la Catedral Metropolitana y recorrió las 25 parroquias en una caravana donde la Fe se manifestó una vez más.
Por la tarde, monseñor Alberto Puiggari presidió la misa en el Iglesia Catedral: "En un año muy especial estamos celebrando esta fiesta tan querida. Nuestros corazones están llenos de muchos sentimientos, de muchos pedidos pero sobre todo de gratitud a nuestra Madre. Quiero hablarle a ella en nombre de todos ustedes", afirmó.
"Nuestra Señora del Rosario, venimos como pueblo, como Iglesia junto a ti, ya que en estos tiempos inciertos necesitamos renovar nuestra vida, reencender nuestra esperanza. En tu mirada queremos contemplar hacia donde debemos ir; al mirarte nuestra esperanza se acrecienta".
"Queremos ser instrumentos para cambiar este mundo, sabiéndonos pequeños, en este mundo que cada vez por alejarse del Padre va hacia la destrucción", indicó y pidió a la Virgen "que seamos mensajeros como vos. Tu actitud nos enseña a amar a todos, a no excluir a nadie del corazón, ayudamos a ser solidarios".
"Que bien nos viene el lenguaje de los barbijos, que cubre nuestros labios y abre nuestros ojos, que nuestras miradas sean atentas, abarcativas, donde todo hermano se siente cobijado".
"Te pedimos que nos ayudes a perseverar en el camino de los humildes, te pedimos que intercedas ante tu Hijo para que aleje la pandemia, para que cuide la salud, fortalezca a los que sufren, bendice a lo que trabajan, al personal de salud, de seguridad y tantos otros que ponen lo mejor de sí para servir a los otros. Consuela a los que están tristes, sin esperanza y a los que sufren por las dificultades económicas y laborales. Consigue para los enfermos la salud que anhelan, te lo pedimos confiados".
"Queremos ser una Iglesia que anhele la santidad, que sea una comunidad evangelizadora, profundamente creyente, celebrante y orante; que cada día de tu mano, se transforme el agua de la rutina y el conformismo en el vino nuevo de la alegría de quien se siente discípulo de tu Hijo. Acércate a nosotros, únenos en la tierra y llévanos contigo al cielo", finalizó Monseñor Puiggari. (El Once)





