El fiscal general ante el Tribunal Oral Federal de Paraná, José Ignacio Candioti, contó en el programa Cuestión de Fondo (Canal 9 Litoral) cómo se adaptaron en este año de pandemia y aislamiento para no detener la marcha de juicios por narcotráfico y trata, principalmente. Habló de la problemática de los soldaditos que utilizan las bandas narco, la relación de la droga con la trata y el devenir de la causa Celis-Varisco que espera ser tratada por Casación. Asimismo, refirió que uno de los desafíos de la Justicia es avanzar en la investigación del lavado de activos provenientes del narcotráfico u otros delitos.
—¿Cuánto cambió la situación de las causas de narcotráfico en 2020 en medio de la pandemia?
—Empezó el año normalmente, con juicios de la manera que siempre lo hacemos, de manera presencial, y a mediados de marzo con las primeras medidas del aislamiento estábamos en medio de un juicio que se tuvo que suspender por un tiempo, y se reanudo de la nueva manera, como los estamos haciendo ahora, que es no presencial. Está de los tres jueces, uno en la sala de audiencias, los otros dos si el juicio es colegiado en sus despachos, el fiscal y la defensa presentes, salvo uno de los juicios en que el abogado es de Buenos Aires, en ese caso estuvo desde su domicilio, y después los testigos hay una diferenciación: si viven en Paraná y dan el consentimiento declaran en el tribunal y i no lo hacen pro zoom. Un poco menos hubo, porque hubo un mes y medio en el cual los juicios no se pudieron hacer, no obstante luego se retomó la agenda por suerte, hicimos juicios por narcotráfico, por trata, es mas esta semana estamos en un caso por Trata de personas, con una víctima menor de edad, la semana que viene empieza un juicio sobre residuos peligrosos, una causa por contaminación, hubo denuncias de vecinos de Aldea Brasilera, es una causa que nos genera bastante expectativa, nos parece bastante importante, en todo eso estamos acometidos.
—El tema narcotráfico y trata ha sido una especialidad suya ¿Qué le preocupa más: el crecimiento de la droga o de soldaditos cada vez más jóvenes y violentos?
—El tema de los soldaditos sí, porque es algo que reiteramos en varios de los alegatos, pero la preocupación era más que nada la utilización de los menores de edad por parte de los narcotraficantes para meterlos en las redes. Si hacemos un parangón con las causas de trata donde hay un aprovechamiento de la vulnerabilidad de estos chicos, donde los jefes narcos los captan y los hacen ingresar en el negocio. En definitiva, a veces ahí hasta podrían ser como un instrumento, eso es lo que nos preocupa.
—Siempre se ha visto en Paraná ¿En las otras ciudades se ha visto también?
—Aparece, quizás no tanto con la infraestructura que aparece en Paraná, quizás porque es una ciudad más grande, y por ende las organizaciones que hemos juzgado en Paraná, por ejemplo hace poco la causa de Lisandro Giménez, que fue confirmada por la Cámara Federal de Casación Penal, el cual tenía un grupo de personas que le respondían, y justamente se veía este tema de los soldaditos, ahí había a nuestro entender una estructura piramidal que demostraba que había una persona que daba las órdenes y se ejecutaban y se cumplían de arriba para abajo, y la utilización de estas personas que son, como decimos en los juicios por transporte de estupefacientes con las mulas, tienen responsabilidad penal pero es el eslabón más débil.
—¿Qué pasa con esas familias, con los padres o los hermanos mayores?
—Muchas veces se preocupan, hacen denuncias que a nosotros nos sirven dando cuenta de la preocupación que tienen porque ven que sus hijos se están acercando a estos traficantes de estupefacientes.
—¿Y tienen posibilidades de recuperarse esos chicos o ingresan en un camino del que no pueden volver?
—Yo creo que tienen posibilidad de recuperarse, es más, a veces vemos en los juicios donde los jueces generalmente con estos chicos son bastante contemplativos en el buen sentido, de preocuparse por ellos, en el interrogatorio tratan de hacerles ver que tienen que salir, que no tienen que volver a caer, es algo que particularmente la doctora Licia Carnero siempre trata de concientizarlos en ese sentido, que la vida les da otra oportunidad por más que los condenen, luego de cumplida la condena o ya condenados con la salida transitoria, que se les de la posibilidad de reinsertarse a la vida, ir a la escuela, hacer deportes. Al respecto hay que decir que también cuando hay una utilización del menor de edad para la comisión del delito, la Ley de estupefacientes tiene un agravante, castiga con mayor intensidad a aquellos narcotraficantes que utilicen a menores.
—Los principales jefes narcos de Paraná de los últimos 10 años están condenados, también los que estaban en una segunda línea ¿Hay una tercera línea?
—Sí, hay una tercera línea, hay causas que todavía están en trámite y tienen que ser juzgadas, pero la verdad es que en los juicios más importantes que hemos hecho, como uno de los más importantes que es la causa Caudana, tuvo 22 imputados, el Tribunal condenó a 21 de ellos, uno solo había sido absuelto que era el hijo de Caudana, nosotros recurrimos a Casación, que hace poco hizo lugar al recurso, lo condenó, ahora hay que discutir la pena. Ahí se veía la mecánica de lo que es una organización, porque Gonzalo Caudana fue condenado por organizador y financiador, traía el estupefaciente, la cocaína, en grandes cantidades desde Buenos Aires, pasaba por Santa Fe, pactaba en dólares el precio, fue sorprendido con 10 kilos de cocaína en su automóvil, también se pudo acreditar que parte del estupefaciente iba a Concordia, a la casa de Natalia Bonazolla, quien ya había tenido una causa por estupefaciente, donde había gran cantidad de dinero, que por suerte se decomisó. Este es otro aspecto importante, atacar el núcleo económico del delito, el decomiso de los bienes porque es algo en lo que nosotros insistimos y para lo cual hay que seguir trabajando para mejorar esta perspectiva. La causa Ludueña fue muy importante, Ciare y González también por asociación ilícita por estupefacientes, la causa Viggiano, donde traían el estupefaciente y se pudo dar con el proveedor, que es importante también, tratar de abarcar los distintos eslabones del narcotráfico, no solamente al que la comercializa sino también al que provee la sustancia que generalmente son los mayores responsables.
—Una de las causas más resonantes, porque fueron condenados Sergio Varisco, Celis, el concejal Hernández, la funcionaria Bordeira ¿Le sorprendió la fuerte embestida, más allá de las apelaciones, que hubo de parte de los condenados tratando de denostar la investigación?
—Nosotros tratamos de ser cautos en las causas en las cuales si bien hay condenas y es importante, todavía Casación sobre el fondo de la cuestión no se ha expedido. Sí sobre la prisión preventiva de uno de los imputados y la confirmó. Después, en el ejercicio de los derechos procesales de recurrir me parece muy bien, por parte de las defensas, es lógico que si están disconforme con las resoluciones del Tribunal, y después lo que vemos son derivaciones que seguimos hasta hoy, por ejemplo en el caso de Migue Celis. Ustedes recordarán que se le había otorgado prisión domiciliaria, tuvo un hecho a nuestro entender la semana pasada violatorio de la prisión domiciliaria, el Tribunal actuó rápidamente, revocó la domiciliaria, hay una denuncia de una persona en su contra, que vamos a preservar, bastante grave, se hizo una audiencia en el Tribunal la semana pasada donde nosotros desde el punto de vista de la Fiscalía consideramos que tenía que seguir alojado en la Unidad Penal, que en esa ocasión consideramos que tenía que ser definitiva porque era grave lo sucedido, el defensor tuvo una postura y el doctor López Arango tiene que resolver al respecto. Seguimos abocados también al devenir de esa investigación.
—¿Cuántas condenas hubo este año por trata de personas?
—Este año hubo bastantes, creo que fueron cuatro, uno de los años que más condenas hubo. Esta semana empezó un juicio donde la víctima menor de edad declaró por Cámara Gesell y se reprodujo en el Tribunal, la causa Santini, nos parece importante. No quiero aventurar, todavía no han sido los alegatos, estamos conformes con la prueba producida, con los testimonios, pero también quiero ser cauto porque todavía no hay sentencia. Hubo sentencias por trata laboral y por trata con finalidad de explotación sexual. En cuanto a los juicios, creo que se ha mantenido estable, no solamente lo digo por la experiencia de Paraná. El otro día participé de una conferencia, junto al doctor Marcelo Colombo, por zoom, para todo el país. Colombo como titular de la Unidad de la Procuración encargada de seguir todas estas causas en el país. Ellos dicen que habían hecho un relevamiento nacional y que habían determinado que en los primeros meses de la pandemia sí se había decaído un poco, porque el aislamiento era absoluto, pero a partir de mayo a nivel nacional las causas habían seguido su curso.
—¿Quedaron bandas organizadas como era antes o de alguna manera se desarticuló bastante?
—Si hablamos como grupos de personas organizadas para cometer el delito, la causa Hoyos que este año se dictó la sentencia, era uno de esos casos. El de esta semana no, es una persona, individual. Si me diría que en Entre Ríos de todas las más de 50 personas condenadas por Trata en todo este tiempo si la mayoría pertenecía a bandas o si era un actuar individual o conjunto pero sin la connotación de banda, me inclinaría por la segunda opción.
—¿Y cuántas de esas bandas se pasaron al narcotráfico?
—Hay una relación bastante estricta de la trata con el narcotráfico, en distintas facetas. Algunos porque los autores incurren en los dos delitos, utilizan las dos actividades ilícitas para obtener ingresos ilegales. Pero también hay una relación con lo que llamamos la técnica del ablande, y el Tribunal lo ha receptado. En la causa Cardozo Leonino, que fue condenado en un juicio oral por trata y por además por suministro de estupefacientes, porque le dan estupefacientes a las víctimas para ganarse su voluntad y vencerles la resistencia. En el juicio actual de Santini, desde el punto de vista de la Fiscalía porque es lo que dice la madre de la víctima, la víctima y un testigo, cómo era la manera del prostituyente de llevar a cabo el ilícito, la explotaba sexualmente y le daba estupefaciente porque había un problema de adicción y eso era utilizado de una manera deleznable para cometer el delito.
—¿No habría que profundizar un poco más las investigaciones en torno a la ruta del dinero de los narcos, más allá del decomiso de vehículos y dineros en los allanamientos?
—A nivel país justamente se cometa que este es uno de los desafíos que tiene que ver el Poder Judicial. Nosotros hemos tenido causas por lavado de activos, por ejemplo la causa Bernal. Pero son las menos. La verdad que el aspecto de, si bien es importante la pena de prisión, también hay que afectar el núcleo económico del delito, eso es hacer una trazabilidad de cuáles fueron los ingresos, las ganancias, poder también secuestrar inmuebles, es uno de los desafíos y temas pendientes.





