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¿Autoridad para truncar vidas inocentes?

Por Luis María Serroels (*)

Mujeres pletóricas de felicidad –incluso muchas sin sobrepasar la minoridad- y portando pañuelos verdes para celebrar la media aprobación de la potestad para eliminar un ser engendrando vida, es una derrota que nuestra sociedad no se merece. El vástago vendrá en una conjunción de hombre y mujer que, por eso mismo, no existe facultad sobre la tierra que autorice a eliminarlo.

Esa decisión de llamarle “interrupción voluntaria del embarazo” bajo decisiones personales, ¿puede estar meramente atada a un antojo y voluntad de quien lo desee sólo con disponer de la idoneidad de un médico?

Semejante desvarío –cohonestado impunemente por funcionarios aún bajo el conocimiento de esa creación maravillosa de hombre-mujer dentro del vientre materno-, se interna en la estolidez de que se exceptúa cuando ya se ha traspasado el límite de 14 semanas.

Aquí es donde entra a terciar la capacidad, la experiencia y saber de grandes eminencias en una conjunción de estudios profundos y demostración de que, contrariamente a lo que acaba de decir un funcionario, al momento de desear y decidir el aborto no existe organismo ni teoría seria que destruya los profundos trabajos sobre el proceso normal del desarrollo de un ser destinado a nacer con todas sus potencialidades.

Ya se ha ratificado que con el auxilio de la tecnología del ultrasonido “por primera vez pudimos estudiar al ser humano en el vientre y descubrimos que no era distinto de nosotros: comía, dormía, bebía líquidos, soñaba, se chupaba el dedo igual que un niño recién nacido. La verdad  que esto era un ser humano con dignidad, dada por Dios, que no debía ser destruido o dañado”. Si el ser humano no comienza con la fecundación, no comienza nunca.

Si mientras los abortistas dicen disponer de un período determinado en el cual se puede matar libremente al ser engendrado, siempre estaremos ante un homicidio en tanto se trata de una vida con todas sus facultades en desarrollo.

Llamarle a la muerte de un ser en gestación Interrupción Voluntaria del Embarazo, decididamente es delito. Si algo se interrumpe es porque tiene vida en desarrollo y si se cercena deliberadamente es un crimen. Por más que lo diga quien quiera, hay vida. Si alguien decide la muerte como un servicio profesional, significa que había vida.

La abogada Inés Franck, en declaraciones a un medio televisivo local, afirmó con precisión que “estamos a favor de la mujer y del niño por nacer, nos parece que es posible respetarlos a los dos en sus derechos más esenciales”.

Cuando más se afianza en el mundo el concepto de que desde el primer instante existe vida, también se advierte el concepto de aborto como un crimen.

Aplaudir la media sanción de un proyecto destinado a eliminar a un ser humano en pleno desarrollo, no tiene nada de legal ni revolucionario, como si se tratara de un estorbo. Los elogios dedicados a los dueños de las bancas incurren en un acto delictivo en la medida que la ciencia ya ha dado su veredicto irrevocable.

¿Quiénes han autorizado o se han investido para permitir la muerte de un ser en camino de nacimiento, sólo con su libre voluntad? ¿Qué conocimiento ha adquirido el primer mandatario para darle vía libre a la eliminación de un ser? Nunca alguien puede legalizar la muerte de un niño en formación, sólo levantando una mano.

No puede un crimen circunscribirse a una simple opción. ¿No lo advierte el Presidente de la Nación? ¿Puede una mujer embarazada solicitar sin tropiezos despojarse de su hijo? (casi como pedirle a un odontólogo que le extraiga una pieza dental). No puede un crimen circunscribirse a una simple opción. 

La Biología es la ciencia que estudia el origen, la evolución y las características de los seres vivos. La Anatomía estudia las estructuras internas y externas de los seres vivos. Bernard Nathanson, responsable de más de 60.000 abortos, asumió que lo que exterminaba era un ser vivo y allí terminó volviéndose un ferviente defensor de la vida.             

No existe ley alguna superior a nuestra Constitución Nacional y entre ello se respetan los pactos internacionales que tienen jerarquía superior a las leyes. 

¿Qué nombres se les pondrán a las muertes de inocentes por vía del aborto, cuyas víctimas jamás sabrán las causas porque ellos nada hicieron?

Mientras el actual gobierno agota todos los medios habidos y por imaginar para salvar vidas ante el azote del Covid-19, las mismas autoridades del oficialismo están aguardando sancionar una ley que autoriza a matar seres en vías de salir al mundo.

Especial para ANALISIS (*)

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