Por Colectivo de Trabajadores por la Ventana (*)
Desde el Colectivo de Trabajadores por la Ventana queremos traer a la memoria colectiva cómo se llega a la conformación de un salario, en este caso el docente, al menos en las últimas décadas. Recordar significa traer a la memoria propia algo percibido, aprendido o conocido, o retener algo en la mente.
Los estatutos docentes se consiguieron en las décadas del ‘50 y ‘60 del siglo XX con sacrificadas y duras luchas, y significaron una guía para los trabajadores de la educación, despojando del sector el ingreso a dedo, la inestabilidad laboral y salarios precarios. Con los estatutos se logró el ingreso a la carrera docente mediante concursos públicos/abiertos de horas cátedra y cargos, salario legal estatutario y constitucional, régimen disciplinario y perfeccionamiento, que pasaron a ser valores defendidos a rajatabla por el sector de maestros y profesores.
La oleada de reformas neoliberales flexibilizadoras viene atacando los derechos conquistados por los trabajadores intentando convertir el derecho social, político y democrático a la educación en un bien de mercado con relaciones laborales y salariales variables. El estatuto del docente ha sido uno de los objetos de ataque logrando permearlo pero no derrotarlo. Quizás el último ataque certero, aprovechando la pandemia de Covid-19, es la virtualidad con la Ley de Teletrabajo avalada por dirigentes de la burocracia sindical –léase CGT/CTA- que para las nuevas camadas de docentes tendrán un nuevo “contrato de trabajo” muy inestable y precario donde el Estado se va retirando paulatinamente de su rol indelegable de garante de la educación y el mercado va ganando espacio.
En lo estrictamente salarial, la paritaria docente ha cumplido en los últimos 20 años un rol testigo para los demás trabajadores en las negociaciones. Es decir que no sólo es importante para el sector sino para el conjunto de la clase trabajadora en el marco del “desplome paupérrimo” del poder adquisitivo del salario a consecuencia de las permanentes devaluaciones del peso, por la imparable inflación y por las sumas fijas en “negro” que atentan contra los derechos a la salud y a la previsión al no hacer los aportes y contribuciones como lo ampara la ley, que en el caso entrerriano está fijado en la Constitución.
Recordar para discutir salario
“Blanco” está dentro de las leyes que regulan la actividad, es el básico tanto en cargos como en horas cátedra con una valoración en puntos índices. Remunera, es decir, hace los aportes para las obras sociales y cajas de jubilaciones y pensiones, y es bonificable incidiendo en la escala, es decir en la carrera docente. También existe la bonificación por la ubicación de la escuela y por antigüedad.
“Gris” son los montos sólo remunerativos que aportan a los sistemas diferidos pero son no bonificables porque atentan a la carrera.
“Negro” son las sumas fijas que no remuneran ni bonifican.
Aclaramos que las asignaciones familiares son parte del salario pero no se pagan por la ocupación de los padres o tutores sino por la condición de niño/ña. Aquí hablamos de asignación por hijo, prenatal, discapacitado, nacimiento, adopción y matrimonio.
En las negociaciones salariales paritarias no sólo está en juego el presente sino una historia de derechos que mucha dirigencia ha deshonrado y entregado a los distintos gobiernos patronales, en una clara connivencia, y que deja desamparados y desprotegidos a los trabajadores presentes y en especial a los que se incorporen al mundo laboral.





