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Kisser: “Es indispensable independizar los organismos de control”

El exlegislador radical Raymundo Kisser, habló en Cuestión de Fondo (Canal 9 Litoral) sobre los problemas actuales de la provincia y del rol de la oposición en este momento. Expresó preocupación por la situación social y económica de Entre Ríos, por los organismos de control vinculados a la actividad política y por las pretensiones del gobierno nacional sobre el Ministerio Público Fiscal. Además, sorprendió con un defensa del exvocal del STJ, Emilio Castrillón.

—Usted fue el legislador más crítico de la oposición ¿El rol de la oposición ha cambiado en esta provincia?

—Hay una realidad que habla por sí sola. Yo cuando asumí como senador sabía el rol que me correspondía, a mí la gente me votó para tres cosas esenciales: en primer lugar legislar, que es el rol protagónico del legislador, la segunda es controlar porque el Poder Legislativo es uno de los órganos de control, el tercer rol es el de gestionar. No es el rol más importante o trascendente pero la realidad indica que uno va a visitar a la comunidad, a las instituciones, le piden cosas y uno lógicamente debe gestionar. El barrio Paraná V puede dar testimonio de lo que pudimos hacer, nadie se animaba entrar y yo entré a la escuela, había que mejorar bastante la seguridad, los docentes me decían que gracia a esa gestión se tapialó la escuela, hay un poco más de orden y de seguridad. Tenemos que asumir el rol crítico, he sido crítico pero cuando había cosas que había que defender lo he reconocido, hechos importantes de Bordet y de algunos de sus funcionarios. Yo veo hoy Marisa Paira y Sonia Velázquez son dos funcionarias eficientes, incluso saben sortear una situación crítica que estamos pasando los entrerrianos, sin desmerecer a nadie. Pero también cuando observo o veía algo, especialmente de la gestión de Urribarri y también de Bordet, que no está conforme a lo que debe ser la ética y la moral y la legislación, cuando advertimos la presencia de un delito, nos cruzamos la plaza Mansilla e íbamos a hablar con el fiscal y hacer la denuncia. Por eso tenemos en nuestro haber algunas condenas y denuncias en marcha. En la tarea legislativa me sentaba a hablar con Ballay y discutíamos el presupuesto y las leyes impositivas, hemos logrado cambios. Yo me desayuné a principios de año que a fines del año pasado se aprobó, por ejemplo, prácticamente a libro cerrado, sin que la oposición diga nada, una modificación del Código Fiscal donde se está aplicando multas por no pagar en tiempo y forma el impuesto. Es decir, hay una doble sanción, porque les cobran intereses y además la multa, y sin defensa.

—¿Habla con legisladores de Cambiemos sobre este rol?

—Alguna consulta recibo, estoy a disposición y ellos lo saben, lógicamente no me considero el padre de nadie y tampoco voy a estar convirtiéndome en tutor de nadie, pero el que necesita de la experiencia, ya lo he dicho públicamente, yo no aspiro a ningún cargo electivo o partidario, pero tengo el deber moral como político y perteneciendo a la UCR de seguir haciendo política y ofrecer a quien me lo pida, toda mi experiencia, lo que uno ha adquirido a través del tiempo, y devolverle de alguna forma al partido algo fundamental que es la identidad que me dio. A mí me conocen más por radical que por abogado.

—¿Qué es lo que hoy más le preocupa de la provincia?

—Varias cosas. La situación social de la provincia es compleja producto fundamentalmente de la falta de un proyecto de desarrollo productivo que no tiene la provincia. Esto no es un problema de un partido político sino de consensos, de fijarnos un plan a 15, 20, 30 años de desarrollo y crecimiento, tratar de transformar esta provincia, generar mano de obra genuina, que no sea el Estado el principal empleador. Yo creo que el problema de la infraestructura de la provincia es grave. Estamos invirtiendo menos del 3% del presupuesto en infraestructura de la provincia cuando está demostrado que lo que se va consumiendo de infraestructura está en el orden del 7, el 8% anual. Es decir, nos vamos descapitalizando en infraestructura, estoy hablando de rutas, de puentes, de edificios, escolares, de la Policía, públicos, por eso el Estado está alquilando cada vez más edificios porque necesita espacios.

—¿Y la realidad de la Caja de Jubilaciones, cuánto cree que ha cambiado a partir de la salida de Elías?

—No sé cuánto ha cambiado, tampoco se ha visualizado mucho, sé que los trámites salen un poco más rápido. En la profesión vemos que por lo menos hay más dinamismo. Veo que han sacado una resolución hace unos días con respecto a la caja otorgante, tengo mis dudas sobre la constitucionalidad. Creo que la Caja tiene que tener una reforma estructural, de fondo, donde debemos terminar con los nichos de privilegios, no puede haber gente que se jubile con 45 años y 25 de servicio                . Hay gente que se jubila a los 50 años y el beneficio se paga a 60. No hay un sistema que pueda tolerar este desfasaje. Esto se logra solamente consensuando. Todos tenemos que ponernos de acuerdo, sin afectar derechos adquiridos, el 82%, que todo el mundo cobra es inamovible. Lo que no quiere decir poder pensar en bajar el porcentaje de las futuras jubilaciones que se otorgan pero a lo mejor recuperar el 82% con más años de servicios, es decir con más años de aportes. Es decir, hay mecanismos. Por suerte la provincia, de un acuerdo que firmó Urribarri con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se están logrando fondos que no nos dio el gobierno de Alberto Fernández sino el de Macri, pero el convenio estaba firmado. Siempre se lo reclamé a Frigerio, pero había que armonizar la Caja. Eso quiere decir que en la medida que subía la edad de años de servicio, nosotros podíamos lograr más fondos para la Caja. La Nación está obligada por el acuerdo de Cavallo cuando se reformuló todo el sistema previsional argentino de seguir asistiendo, no solo a las cajas de las provincias, sino que esto, recién se están empezando a despertar la cajas municipales. Hay como 20 cajas municipales que están pasando por una situación muy compleja. El sistema nacional se nutre no solo con aportes y contribuciones, sino con muchos impuestos. Nosotros vamos a comprar una botella de agua y estamos pagando IVA, y ese IVA va a parar al sistema previsional.

—Usted y el diputado Vittor fueron los legisladores que más han venido reclamando transparencia en el gobierno provincial en todos estos años ¿Cómo está observando la situación en el Tribunal de Cuentas, la Fiscalía de Estado, la Contaduría General de la Provincia que no se resuelve?

—Con mucha preocupación, creo que es indispensable independizar los organismos de control de todo lo que es la cuestión política. No puede ser que un fiscal de Estado a su vez sea síndico de las propias empresas que tienen que controlar. No son gratuitos, son remunerados. Lo mismo pasa con algunos miembros de la Contaduría de la Provincia. He pedido informes que no han contestado, he presentado proyectos de ley donde por ley pedíamos que se declare la incompatibilidad, los sueldos de los organismos de control son órganos extrapoder que funcionan por fuera de los tres poderes, sin perjuicio de que los tres poderes entre sí se tienen que controlar. A lo mejor se va a reír alguno, tomo una frase que decía Perón: “todos son buenos controlados son mejores”. Y bueno, es la realidad.

—¿Sabe algo del Tribunal de Cuentas? Porque Diego Lara desde que se sentó no atiende más el teléfono a la prensa. No pudimos saber en qué expediente avanzó, en la página web aparecen reuniones pero no se sabe a qué expediente le dio directivas para que avance. No sabemos.

—No he tenido ningún contacto con él, hemos tenido una buena relación, no sé lo que está haciendo. Él debería también rendir cuentas a quien lo puso en ese lugar tan importante y trascendente como lo es la gestión del Estado.

—¿Cómo está viendo este avance del gobierno nacional sobre la Justicia Federal?

—Con suma preocupación, realmente es preocupante porque acá en este clima de pandemia, de graves problemas económico no solo en Argentina sino en el mundo, están obsesionados a ver si pueden modificar uno de los poderes que es el más independiente de todos como el Ministerio Público Fiscal que es el que fija la política criminal de un país y resulta  que queremos modificar la Ley para que con mucha liviandad se nombre a quién va a ser el responsable y asignarle una periodicidad en el mandato. Creo que tenemos que tener una continuidad, son organismos como los integrantes de la Corte Suprema, los superiores tribunales, que tienen formas de removerlos pero es a través del juicio político, pero me da la impresión que no es el momento oportuno para estar avanzando, con total obsesión. Creo que hay un error de la oposición y coincido en esto con Lilita Carrió. A Rafecas habría que haberlo designado tan pronto lo propuso Fernández, pero creo que hay mucha mezquindad política. En esto hay que ser objetivo, yo sé que la perfección no existe, nadie es perfecto, seguramente que Rafecas tiene algún error en su vida, pero no creo que sea tan grave para que no se lo pueda postular como responsable el MPF.

—¿Cómo está viendo la Justicia provincial después de la salida de Castrillón?

—Seguimos haciendo amiguismo, incorporando familiares, haciendo una cofradía. Necesitamos una justicia más abierta. El juicio por jurados abrió un poco las puertas, no es un mérito exclusivo de los jueces hacer justicia, fue uno de los grandes laureles que se va a llevar el gobierno de Bordet. En lo demás, veo que alguna modificación se ha hecho, esta pandemia ayudó a la necesidad de despapelizar, no sólo la Justicia sino la administración pública. En cuanto a la conducción, la salida estrepitosa de Castrillón está dentro de un nebuloso porque no se sabe cuál fue la razón, el motivo, sabíamos de la conducta de Castrillón. Voy a ser claro, soy defensor de Castrillón: todo el mundo sabía de lo que era, yo lo conocía de la profesión, era un hombre de carácter fuerte, lo conocí como legislador, era vehemente en sus cosas, eran méritos de los pergaminos que él exhibía, que fueron suficientes para que Busti lo propusiera y en el Senado le diera el acuerdo. Entonces, no me vengan a pedir de Castrillón una conducta distinta, si todos sabíamos lo que era. No lo critico, era lo que es. Dije que iba a haber un antes y un después con Castrillón en el Poder Judicial, es cierto, él lo ha producido. Fue un buen presidente. Puso un orden. He dialogado bastante con él por cuestiones del funcionamiento de la Justicia. Decía “no puede ser que tengo casi 60 jueces de paz en la provincia de Entre Ríos, que cobran sueldos que superan al del intendente del pueblo de donde son jueces, largamente, y que no tengan nada que hacer, porque la Ley no lo contempla”. Y se modificó la Ley, se les dio competencia, avanzamos. Se produjo una metodología de trabajo en buena hora. La conducta de Castrillón todos la conocíamos, nadie puede horrorizarse hoy. Juzguémoslos a Busti y a los legisladores que le dieron el acuerdo. Yo cuando vi a un juez que se proponía como juez o como fiscal, que no reunía la idoneidad, que no es técnica sino la moral y ética me he opuesto.

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