El jefe de la Unidad Regional de la Policía Federal asentada en Rosario, con jurisdicción sobre las delegaciones de la provincia de Entre Ríos, Víctor Chanenko, trazó una panorama del narcotráfico en la región, en el contexto de la pandemia, y de la violencia en la disputa de distintas organizaciones. En la entrevista con el programa Cuestión de Fondo (Canal 9 Litoral), el comisario inspector que ha sido durante dos años jefe de la Delegación Paraná, recordó su paso en la investigación de la causa Narcomunicipio, habló de las dificultades en las causas de lavado de activos y de las modalidades que los narcos han adoptado mediante la tecnología para el tráfico internacional de drogas.
--¿Cuántos años hace que está en la fuerza?
--34 años. En Rosario hace tres que estoy con diferentes cargos.
--¿En qué le cambió su ritmo cotidiano el hecho de pasar de Paraná a Rosario?
--Hubo un intermedio. Yo estuve como jefe de Paraná dos años, luego nuestra institución me designó como jefe del área de Cibercrimen, de donde yo provenía antes de venir a Paraná, estuve un par de años nuevamente, y estuve unos meses como jefe de la exdelegación Rosario y ahí ya ascendí a oficial superior y me quedé con cargos de supervisión, coordinación de diferentes áreas.
--¿Cuánto tuvo que cambiar el andamiaje de la Policía Federal con la pandemia?
--Nosotros nos tuvimos que adaptar rápidamente a hacer una actividad de policía sanitaria, tuvimos que hacer no solo una tarea de concientización a la población, estábamos en eventos que eran nuevos para todos, para los ciudadanos, para nosotros como miembros de una institución policial, y eso hizo que rápidamente nos adaptáramos a la actividad que nos pedían tanto de las áreas sanitarias como de seguridad de la Nación. Tuvimos que desplegar mucha gente que estaba dedicada a otras actividades dentro de la Policía, porque nuestra premisa era tratar de salvaguardar la vida de los ciudadanos. Es así que sin dejar de hacer la actividad primordial nuestra de conjuración e investigación del delito, mucho de nuestro accionar se dirigió a la actividad de prevención y de control de los excesos en esos eventos.
--Más allá de que usted había tenido muchos años de estar en Buenos Aires en diferentes lugares, después de haber estado dos años en Paraná con fuertes causas vinculadas al narcotráfico y ahora estar destinado en Rosario, que pasó a ser el foco de atención del narcotráfico en los últimos años ¿Cómo está la situación?
--Mire, Rosario es una ciudad muy particular. Vengo de trabajar en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires donde uno asociaba cualquier tipo actividad violenta de la delincuencia con la actividad que tiene que ver con el delito contra la propiedad, generalmente. En Rosario, el hombre común, de a pie, asocia cualquier hecho violento con un hecho que puede estar relacionado con el narcotráfico, cuando a veces no es así, pero en muchas de las oportunidades pasa. Yo creo que esto tiene que ver con la desarticulación de importantes organizaciones que hubo en Rosario en los últimos años y los cabecillas de esas organizaciones están siendo sometidos a procesos, en algunos casos condenados, entonces las ramas intermedias o bajas de esas organizaciones hoy están disputando territorialmente quién queda con la actividad que desarrollaba esa banda.
--La conducción de Los Monos.
--Entre otras. Esta gente que está dirimiendo sus diferencias a través de la violencia, hace que se vean a simple vista las diferencias que pueda haber adentro de estas organizaciones criminales. Esto, más aún cuando son perseguidas por las instituciones policiales y por la Justicia, se les hace mucho más difícil el trabajo, el obtener el material que quieren comercializar, hace que haya tensión dentro de las organizaciones, que es lo que aflora. No estoy en condiciones de decirle si Rosario es la ciudad con mayor o menor problema a nivel de narcotráfico, me parece que en este momento no es ni mi función ni mi cargo para tener esa evaluación. Pero sí entiendo que a nivel de la población esto se advierte, que hay una actividad de las bandas narcocriminales que dirimen sus diferencias a través de la violencia.
--Pero en función de su experiencia, las bandas del conurbano bonaerense ¿son inferiores a los grupos narcos fuertes de Rosario?
--Tenemos que plantearnos esto: donde hay mayor cantidad de gente, donde hay mayor poder adquisitivo, donde hay mayor cantidad de posibles clientes, y ahí vamos a ver que quizás lo que se ve en la superficie no sea la realidad. A mí nunca me ha tocado trabajar en el tema narcotráfico en CABA o Gran Buenos Aires, por eso no me gusta tocar de oído, lo que sí le puedo decir es que, desde mi llegada a Rosario, he visto que muchas veces que nos referíamos a eventos como relacionados con el narcotráfico, cuando uno empieza a hacer la investigación más profunda no es tan así. No quiero decir que no exista, por supuesto, pero es como “los sospechosos de siempre”, es más fácil decir qué tiene que ver con esto, como en su momento en las causas de mafias se hablaba que todo era ajuste de cuentas y no era así. Hay que investigar, hay que ir a lo profundo, no hay que dejar llevarse por lo primero que a uno se le ocurra, sino que hay que buscar qué fue lo que aconteció.
--¿Cuánto del narcotráfico de Rosario pudo desarrollarse en Entre Ríos? porque se han conocido inversiones de gente ligada a Los Monos que ha desarrollado negocios en Entre Ríos.
--Hay que entender al narcotráfico como una empresa criminal. Todas las empresas que trabajan con la comercialización o distribución de productos buscan nuevos mercados. La cercanía a Rosario de la provincia de Entre Ríos valida ese pensamiento, y la gente que se dedica estas actividades van a intentar entrar como al norte de la provincia de Buenos Aires, Córdoba o los que están trabajando en el norte de Santa Fe intentarán entrar a otras provincias aledañas. Ahora, eso tiene mucho que ver con la actividad prevencional y de investigación tanto de las fuerzas federales como provinciales en Entre Ríos. Cuando nuestra acción en la conjuración de estos delitos es proactiva, las posibilidades de que esta gente se cruce son mucho menores, y lo hemos visto en diferentes etapas en Entre Ríos. Yo creo que hoy están en un estadío donde están más preocupados por dirimir quiénes son los que van a perdurar en esta actividad, que nosotros vamos a hacer todo lo posible para que sean los menos, que en tratar de cruzar de provincia. Es más lo que podemos ver de lo que está desarrollando sobre todo la Agencia de Investigación Criminal de la Policía de Santa Fe, lo que tiene que ver con los homicidios, hechos de violencia, de sangre, que en las investigaciones que estamos desarrollando en lo que tiene que ver con narcotráfico en Entre Ríos.
--Uno ve en la información de los medios de todo el país son los casos o los cargamentos que se les tumba al narcotráfico en las diferentes rutas y lo que menos sale es que el narcotráfico se encontró con una fuerza de seguridad que intercepte cargamentos que van por el río, que es donde más desarrollo ha tenido el narcotráfico, por lo menos en nuestra región. ¿cuánto se ha podido avanzar, ustedes en conjunto con Prefectura para tratar de interceptar un poco más este negocio?
--Ahí hay dos partes de lo que tiene que ver con la actividad policial. El tema de la interceptación y el secuestro de cargamentos de narcóticos es importante, porque es el elemento que no va a llegar a los consumidores y no van a enfermar a nuestra ciudadanía. Ahora, nuestra visión es que es más importante desarticular las organizaciones. A nosotros nos interesa saber quién lo manda, a dónde lo manda, quién se está enriqueciendo y cómo hacen para que ese dinero se legitime. Estamos enfocados en ese tipo de investigaciones. El tema de la prevención en el transporte sobre las vías navegables es algo que le compete a la prefectura naval, que sé que está haciendo ingentes esfuerzos para mejorar en esa actividad, pero en lo que compete a nuestra institución nosotros estamos muy dedicados a determinar la existencia de organizaciones narcocriminales que puedan utilizar esa u otras vías.
--¿Por qué le cuesta tanto seguir a la Policía Federal la ruta del dinero del narcotráfico? ¿Y por qué hay tan pocas causas de lavado de activos del narcotráfico?
--Pocas o muchas, no sabría decirle. Lo que sí sabría decirle es que estamos investigando varias causas que tienen que ver con eso. Las causas de legitimación de activos, lo que comúnmente se habla de lavado de dinero, no son causas fáciles de trabajar. Requiere una actuación interagencial, hay que trabajar con AFIP, con las direcciones de Rentas de las provincias, hay que hacer todo un trabajo muy preciso, no sólo para determinar dónde terminó ese dinero que se está utilizando, sino cuáles fueron las maniobras que se utilizaron para esa legitimación. Habrán escuchado que hace poco hubo una actividad importante en Rosario que tuvo que ver con una organización criminal que estaba realizando tareas de legitimación de activos, acá en Paraná hemos trabajado con una banda narcocriminal que se demostró toda la actividad que hacía a nivel de legitimación de activos. Se trabaja el tema, pero no son operativos rápidos que uno se entera en seguida lo que se está trabajando. Y a veces tiene que ver con el post operativo. Una vez que uno ya realizó los allanamientos, produjo las detenciones, el secuestro de la mercadería, ahí se empieza un segundo trabajo que es de más tiempo y esfuerzo, con la actuación de contadores, de especialistas informáticos, que es el que va a permitir que en el juicio no sólo se los impute por la comercialización sino también por el producido de estas actividades.
--Usted fue uno de los testimonios considerados importantes en el juicio oral y público de la denominada causa Narcomunicipio ¿cuánto de importante fue para usted en su experiencia profesional lo que sucedió en Paraná?
--Esa causa tuvo muchas aristas. A mí me tocó participar directamente en el comienzo de la investigación, nosotros habíamos detectado la existencia de una organización que estaba obteniendo drogas desde el exterior de la provincia de Entre Ríos, y que estaba buscando nuevas maneras de ingresar cargamentos en mayor cantidad y de manera novedosa para esta región. Sabíamos de la existencia de posibles vuelos de avionetas, estaban tratando de bajar en unos terrenos, pero se dio justo antes de que yo me fuera de Paraná. Hubo un cambio climático que hubo muchas precipitaciones pluviales lo que hizo que los terrenos que pretendían usar como pistas clandestinas estaban en condiciones que no eran aptas para la bajada de aeronaves. Entonces me tocó dejar la investigación hasta ahí y que la continuaran los jefes que vinieron posteriormente a Paraná. Esto devino en que se logró una vez que bajó la avioneta y el secuestro de la mercadería ilegal, y después la desarticulación completa de la banda, acorde al resultado del juicio oral.
--¿Y cuánto le sorprendió después que esa fuerte relación que había de esa banda con el Municipio de Paraná, donde la Justicia comprobó que había una estructura muy importante, estrechamente ligada al narcotráfico, enquistada en el Municipio?
--Nosotros tuvimos una primera información que podrían estar utilizándose móviles de la Municipalidad para el traslado de estupefacientes. Las tareas que nosotros realizamos en esos momentos determinaron la utilización de estos medios por parte de partícipes de la organización, pero no pudimos detectar el traslado de estupefacientes en estos rodados cuando hicimos las vigilancias. Por ende, en lo que hizo a mí investigación a mí me quedaba la duda de que esto estuviera produciéndose. Se demostró luego con el resto de la investigación que había una relación directa entre algunas personas relacionadas con el Municipio y esta organización. En lo que a mí me compete, no había al momento de mía participación un nexo directo entre los funcionarios que estaban nombrados en la investigación y una actividad criminal. Ahora, que luego la investigación devino en una participación concreta de esta gente es lo que terminó demostrándose en el juicio oral y luego avalado por las instancias.
--No era algo usual, aparecía el caso de una localidad de Corrientes, pero no un grupo de narcotráfico insertándose dentro de un Municipio, como también ha venido pasando en algunos gremios, en clubes barriales ¿cuánto van siguiendo esa situación que sucederá también en Rosario?
--Yo tengo mi asiento en Rosario, la ubicación de la Agencia Regional nueva de la Policía Federal es en Rosario, pero veo las realidades de diferentes jurisdicciones. Es decir, de una ciudad de Venado Tuerto hasta Chajarí, pasando por Concepción del Uruguay o Santa Fe. Cada ciudad tiene sus particularidades. Cuanto mayor es la urbe donde trabajamos, más posibilidades hay que las organizaciones criminales intenten ingresar en la sociedad civil. Porque les sirve como pantalla de su actividad. Cualquier tipo de actividad que puedan desarrollar en una institución que no esté relacionada con la actividad comercial ilícita que desarrollan, es más práctica. Les permite mostrar una actividad intachable y que hace que luego sea más difícil probar que esa persona o grupo se dedica al narcotráfico. No es nuevo, no pasa solo en Argentina, en todo el mundo esta gente intenta ingresar en organizaciones o instituciones que no están relacionadas prima facie con esta actividad.
--¿Cómo van detectando la llegada de algunos referentes extranjeros a ser un eslabón importante del narcotráfico?
--Nuestra institución tiene un área específica de investigación y que tiene que ver con la lucha contra el narcotráfico y es la Superintendencia de Drogas Peligrosas. Tiene unidades en CABA y en las ciudades del interior del país. En el caso de la región que a mí me compete hay gente trabajando desde Concordia y desde Rosario, y en el norte de la provincia de Santa Fe, en Reconquista. Ellos son los que se dedican a las organizaciones macro en lo que tiene que ver con la actividad extranjera.
--¿Y esto ha crecido?
--No podemos sacar la pandemia del medio, no se puede hacer una evaluación fáctica entre este año y el anterior sin entender que no hay movimiento internacional de personas o que se ha reducido mucho el movimiento o que todas las actividades humanas han migrado al ciberespacio. Entonces quizás la presencia personal de un integrante de una organización criminal no es necesaria. Aquí en Argentina ni en ninguna parte del mundo. Estas actividades se pueden hacer desde la red oscura, desde un grupo de WhatsApp que está compartimentado en personas que tienen diferentes niveles dentro de la organización, mutaron mucho las relaciones personales, lícitas e ilícitas. Y esto se vio incrementado con la pandemia porque hubo mucho control en el espacio público pero también mucha dificultad en el traslado de personas a nivel internacional.
--¿Cuánto le cambió a ustedes la aplicación en Entre Ríos de la Ley de Narcomenudeo?
--No es la primera provincia que lo hace, nosotros estamos acostumbrados a trabajar con diferentes fueros, lo que sí hubo que adaptarse a las normas del Código de Procedimiento que no son las mismas a nivel federal que a nivel provincial. La actividad de un régimen inquisitorio o de otro tipo nos hace adaptar a otro tipo de investigaciones. Pero no hemos tenido problemas en trabajar con el fuero provincial, por el contrario, en esta provincia específicamente trabajamos muy correctamente con el Ministerio Público.
--En Entre Ríos también hay disputas de poder entre distintos entre los principales jefes del narcotráfico están cumpliendo penas de prisión, por lo cual las bandas se están como reorganizando y viendo cómo imponen nuevos jefes ¿cómo van monitoreando esa situación y cómo la van observando?
--No es mi costumbre hablar de investigaciones en curso. Específicamente lo que tiene que ver con la actividad de gente relacionada con el narcotráfico en Paraná le pediría que me exima de hablar porque son investigaciones desarrolladas en este momento. Para nosotros el tema de haber tenido las organizaciones narco criminales más importantes de Paraná desarticuladas, con los líderes en cumplimiento de sus condenas es un avance muy importante, también para la sociedad. Y eso no hizo que nos retrajéramos y dijéramos “ya terminó nuestra actividad”, al contrario, le puedo decir que sin ir específicamente a lo que estamos haciendo en ningún momento se dejó de investigar lo que sucede tanto en Paraná como en la región.
--Hay una gran preocupación de que, en las cárceles, no sólo de Paraná o de otras ciudades del país, los cabecillas del narcotráfico siguen haciendo negocios desde sus celdas ¿cuánto se debate esa cuestión? No está bien que no se le encuentre la vuelta a esta cuestión y que se lo corte.
--Lo que nos compete a nosotros, que las personas que se dedican a actividades de narcotráfico lo hagan dentro de la prisión o fuera, no nos cambia porque los vamos a investigar igual. Y hay sobradas muestras que ustedes las conocen que gente que ha estado dentro de una unidad carcelaria haciendo tareas como esta, ha sido investigado y detenido por nosotros nuevamente estando detenidos. La política criminal y la forma de ejecución de las penas no es un tema del que nosotros podamos opinar. Vivimos en la realidad.
--¿Pero ven que esta situación que ha crecido o no?
--En esto tuvo que ver también la pandemia. Años atrás estaba prohibida la utilización de teléfonos celulares en el interior de las unidades carcelarias. Con el distanciamiento, muchas jurisdicciones les permitieron a las personas que están privadas de la libertad la utilización de medios técnicos para tener contacto con sus familias, que en una forma humanitaria es correcto, pero eso también fue utilizado por alguna de estas personas para mejorar la forma en que se comunican con el exterior. Creo que ni bien empecemos a acomodar otra vez la situación, tanto externa como interna de las cárceles esto va a bajar muchísimo. No obstante, ello, esta gente sabe que los investigamos tanto adentro como afuera de los penales.





