Por Juan Cruz Butvilofsky (*)
Distintos dirigentes de Juntos por el Cambio vienen repitiendo como rezo "no vamos a votar nada que implique el aumento o la creación de un nuevo impuesto". Lo hacen haciendo alusión a sus promesas de campaña durante las elecciones del año pasado.
El famoso contrato electoral: eso que te prometen los políticos en campaña para que vos los votes y luego deberían cumplir. Esto último, algo no tan de la costumbre argentina.
El lema antiimpuestos encuentra, lógicamente, adhesión en todes ¿Quién paga impuestos a gusto? Nadie. Mucho más en tiempos donde el liberalismo avanza por derecha y sus discursos livianitos hablan de los casi 200 impuestos que hay en el país (nadie paga en simultáneo esos 200 impuestos por más que se ponga en un título periodístico).
Mucho más cuando la ineficacia del Estado -del cual forman parte varios dirigentes de Juntos por el Cambio- se puede observar en todos lados. El falso dilema que se concluye es: me cobran impuestos y se lo roban.
La discusión válida es la que le exige al Estado eficacia en la garantía de derechos y no en el desfinanciamiento que termina en la mercantilización de servicios básicos como la salud y la educación.
Pero volvamos al centro de esta opinión: el contrato electoral. No es que los opositores hoy en día recogen esa bandera para discutir que se elimine o baje el IVA. Ni siquiera para pensar en una reforma a la matriz impositiva que la transforme en una progresiva, donde paguen más los que más tienen. Salvo algunas honradas excepciones que lo destacan pero se embaruyan en el jueguito de la grieta.
Levantan la bandera del contrato electoral para defender a un efímero porcentaje de ciudadanos. En este caso, los empresarios que obtuvieron más de 1.000 millones de pesos de renta inesperada durante el conflicto bélico en Europa del este.
Incluso, no todas las empresas que obtienen ese márgen de ganancia serían alcanzadas por el impuesto: sólo aquellas que no muestren los mismos rendimientos durante el año pasado. Para que se den una idea, durante el 2021 sólo el 3,2% de las empresas obtuvo rendimientos de esa envergadura.
Es decir, la iniciativa de Martín Guzmán busca cobrarle el impuesto a las empresas que por la guerra hayan obtenido una ganancia extraordinaria superior a 1.000 millones de pesos. Todo esto en el marco de una crisis mundial y nacional, con un país con más del 35% de pobres.
Por eso, cuando escuches a un dirigente de la oposición decir que no votarán nada que implique mayor carga impositiva al hablar de este proyecto recordá que no está defendiendo los intereses del ciudadano de a pie, sino de ese ínfimo porcentaje de empresas millonarias como son cerealeras, petroleras y mineras.
Hubiese sido bueno que los dirigentes de Juntos por el Cambio se acuerden del contrato electoral cuando fueron gobierno y en lugar de aumentar 10 puntos la pobreza nos hubiésemos acercado a la pobreza cero.
Quizá de ese modo, la inflación se hubiese solucionado en 5 minutos como dijo Mauricio Macri y no incrementarse exponencialmente gracias a una devaluación intencional -que prometieron, no iban a generar-. Medidas que eran malas palabras como las retenciones y el cepo hasta que tuvieron que aplicarlas.
No voy a enumerarlas, casi sería como copiar y pegar la plataforma electoral que llevó a Macri a ser presidente para encontrar fallas a ese contrato electoral en el que confió la gente y la dirigencia de Juntos por el Cambio desconoció al gobernar.
Es tiempo que la ciudadanía exija a toda la dirigencia, oficialistas y opositores, el cumplimiento del contrato electoral. Incluso, se debería avanzar en mecanismos de control social respecto a lo que los políticos prometen y después no cumplen. Sobre todo porque el año que viene nos van a volver a prometer cosas para gobernar.
Pero también es tiempo que la ciudadanía detecte cuando alguien usa una bandera para defender intereses que son ajenos a las grandes mayorías.
Quizá si se acordaban de sus promesas a la hora de gobernar el país hubiese afrontado esta situación excepcional en una mejor posición.
(*) Periodista de ANÁLISIS





