Por Edgardo Massarotti
Todos los ciudadanos, más especialmente los funcionarios, debemos someternos a los controles que la Constitución establece: ya sean administrativos, judiciales o el del voto popular democrático.
Lo que hoy llaman “lawfare”, la manipulación del Poder Judicial, judicializando la política o persiguiendo opositores con amañados procedimientos legales para dar apariencia de legalidad, existe y desde siempre.
Recordemos los casos emblemáticos y trágicos de Sacco y Vanzetti y los Mártires de Chicago. Y en nuestra Patria, a San Martín lo acusaron de tener una cuenta irregular en Londres con dinero turbio, a Belgrano por “desobediencia”, a Rosas lo juzgaron en ausencia, a Yrigoyen le atribuyeron corrupción y negociados y a Perón le abrieron 120 causas, incluyendo estupro y por supuesto traición a la Patria y asociación ilícita (¿les suena, no?).
El juicio por el supuesto direccionamiento de la obra pública vial en Santa Cruz, tiene todos los condimentos del lawfare: desconocimiento de testimonios, de medidas de prueba y los peritajes recabados durante la sustanciación, el agregado de otras cuestiones sin el derecho a la defensa previa, restricción en el tiempo para el alegato de la defensa, relaciones de los fiscales y jueces con Macri, el alegato de Luciani, mediático-político más que jurídico, trampitas para zafar las recusaciones (3 jueces, A,B y C. se recusa a B y C y en vez de integrar con otros 2 jueces, A se junta con B y rechazan la recusación de C, luego A se junta con C y rechazan la recusación de B, ni siquiera tienen decoro). Todo habilita a que haya fundadas dudas sobre su imparcialidad y objetividad.
Es evidente que no es la corrupción lo que quieren atacar, sino ya hubieran iniciado otras investigaciones a otros sospechados de cualquier signo. Encubren las que hizo el macrismo y sólo escarban en el peronismo.
A Cristina, que siempre ha estado a derecho (no como el prófugo Pepín Rodríguez Simón), ni indulto ni amnistía, que ella misma rechaza, sólo JUSTICIA.
Lo mismo que hay que garantizar a cualquier otro acusado sea del signo político que sea.
En el ’46 los conservadores y oligarcas hacían marchas por la Constitución y la Libertad, diciendo que el naciente peronismo estaba atacando los principios republicanos. Los hechos demostraron que ellos fueron los que violaron la Constitución y la Libertad. En ese contexto Perón dijo: “nosotros ponemos el espíritu de justicia por encima del Poder Judicial”. Frente a palabras vacías, Perón les puso contenido real.
Me identifico peronista y aún apreciando al kirchnerismo, no lo soy. No se trata de defender a una persona, sino a lo que significa en cuanto políticas nacionales y populares. Defendemos a Cristina porque no queremos perder derechos y para defender la democracia (esto incluye el repudio a la represión de Cambiemos).
Es para reflexionar que vastos sectores populares hayan salido fuertemente aún en el marco de enormes dificultades económicas. Se ha reactivado la voluntad para luchar por la justicia aunque no la estamos pasando bien.
Presiento que unificándonos por Justicia, también tenemos perspectiva para luchar contra la remarcación de precios, para que cuatro vivos no se queden con los frutos del crecimiento, para rediscutir con el Fondo, a luchar por justicia social, haciendo que la crisis la paguen los que la provocaron.
Que se escuche, que se vea, que se sepa que no estamos con los brazos caídos.





