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Momento de honrar los códigos

Por Luis María Serroels (*)

Se ha dicho que lamentablemente los últimos 30 años sólo 12% de las causas por corrupción llegaron a juicio oral. Leímos que cuando se trata de investigar expedientes del poder, los tiempos de la justicia suelen movilizarse según los nombres y acercamientos entre ellos. Los manejos políticos suelen ser una suerte del azar: una vez por mí y también por ti.

El caso que arde fuerte en los últimos años y tiene que ver con la actual vicepresidenta, es atacar desvergonzadamente a los hombres de la justicia que acaban de exhibirle la verdadera cara y arrojarle al piso la falsa aureola con la que vivió mucho tiempo simulando el sendero de la honestidad.

Los argumentos con que la vicepresidenta consagra supuestos derechos que no son tales, han tratado vanamente de vender falsas razones y zafar del voluminoso trabajo que un grupo de funcionarios de primer orden de la justicia elaboró en profundidad y el fiscal Diego Luciani dio lectura pormenorizadamente.

El intento vano de algunos audaces empeñados en malograr los pasos de la justicia, optaron por el camino del atropello y la mentira, agravado por la calumnia, no obstante que las verdades de la Fiscalía están a la vista.

Funcionarios de toda categoría y rango del oficialismo intentan quedar bien con aquellos que no conocen los códigos del derecho, tropezando con la ignorancia de quienes nunca abrieron un libro a propósito.

Claro que es interesante advertir los tropezones del Presidente de la Nación, quien no obstante ser catedrático en derecho, no vacila en enfrentar a los especialistas del Poder Judicial. Está claro que hay otros funcionarios que sin mínimo conocimiento se arriesgan a terciar con jueces experimentados y en especial con el propio fiscal Luciani quien no dejó nada sin puntualizar a la hora de fundamentar su alegato.

La doctora Cristina Fernández es sabedora de que las causas que la conectan con la corrupción han sido analizadas y, además, su conexión con la Ruta del Dinero, Vialidad, Hotesur y Los Sauces, sin dejar de lado el caso de los Cuadernos de las Coimas.

Un fenómeno que merece ser profundizado es que ciertos grupos etarios se insertan en la línea del “cristinismo” sin darle mayor trascendencia a la situación que enfrenta CFK y que al parecer tampoco le preocupa al primer mandatario nacional.

Es interesante recordar que el fiscal de Instrucción en la Ruta del Dinero K, Guillermo Marijuan, sostiene que hay relación directa entre el dinero de origen espurio que Lázaro Báez lavó entre 2010 y 2013 (55 millones de dólares) y los beneficios que obtuvo de la mano del matrimonio Kirchner.

Se advierte que brotan supuestos analistas políticos que sostienen que no hay razones para condenar a la vicepresidenta. Si se puede exhibir la enorme cantidad de material acumulado que desbordan múltiples espacios a partir de las investigaciones, mal puede arriesgarse alguien a sentirse inocente. La confrontación entre defensores y quienes profundizan las investigaciones, no pueden desmentirse  livianamente. La defensa tendrá su oportunidad y para ello deberán tener todas las garantías.

Resulta extraño y hasta ridículo que las pruebas apiladas que comprometieron sin dudas a Lázaro Báez, despejaron las maniobras fuera de toda participación de la viuda de Néstor Kirchner.

Sería una falacia el absurdo de pensar que la vicepresidenta quedase fuera de toda culpabilidad y endilgarle a Báez toda la responsabilidad con grandes embargos.

Otro sí digo: mientras cerraba esta columna de opinión, sucedió en la noche del jueves un atentado contra la vida de la vicepresidenta. Este hecho repudiable debe ser condenado por todos los argentinos de bien.

(*) Especial para ANALISIS 

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