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La violencia nunca es el camino y menos de parte del Estado

Por Suma de Voluntades (*)

Las recorridas son sinónimo de amor, de encuentro, de fundirnos en un abrazo o palabras de aliento para quienes más necesitan una mano. No sólo comen personas que están en situación de calle sino también personas que van por un plato de comida, entre ellos adultos mayores y más de 30 niños, que van porque no tienen qué comer en sus casas. Lamentablemente la cantidad de gente aumentó exponencialmente, sobre todo la asistencia de niños que antes eran situaciones aisladas. Ayer, el municipio de Paraná tomó la decisión de enviar policías y agentes de control urbano antes de la comida y después de las 00. Lo que sucedió en el día de ayer en la Plaza 1º de Mayo es una vulneración más a esta situación angustiante que se contradice con los principios humanitarios esenciales.

Quedó claro que no molesta la injusticia social sino que se vea la pobreza y la necesidad de ir a una plaza por un plato de comida. Hay muchas personas con problemas de adicciones y psiquiátricos que hacen que la situación sea más crítica. El objetivo era sacar a la gente de la plaza para que no se vea, no solucionar el problema. No los llevaron a ningún lado, todos terminaron desparramados por las zonas aledañas al centro; en un garaje, en la entrada del banco, en salud pública, entre otros huecos que encontraron y con la prohibición de pisar las plazas. El problema sigue, solo se corrió de lugar. Invisibilizar una realidad no ayuda, empeora la situación, es seguir perpetuando las desigualdades.

Respecto a los refugios, vale la aclaración, el municipio tiene uno solo con una capacidad aproximada de 32 camas y las personas en situación de calle son 154 según el último censo, estimamos que a la fecha esos números aumentaron. Y sí, es verdad, muchos no pueden sostener la habitabilidad porque el problema no es la falta de techo. La situación de calle es la consecuencia, por tal motivo es necesario un abordaje integral y equipos móviles que atiendan estas situaciones.

Respecto a juzgar tan duramente, siempre decimos, si ven a alguien en situación de calle, no los lastimen más de los que están…la gente no llega porque sí a esa situación, hace años una persona que comía con nosotros nos trataba muy mal, hasta llego a tirarnos la comida. Una noche de mucho frío, ese frío que congela los huesos, nos habló y nos contó de cómo terminó en la calle…él y su familia tuvieron un accidente, murió su esposa e hija. Con los ojos llenos de lágrimas y con bronca en su voz renegaba de estar vivo pero no se animaba a matarse. Encontró en la droga la forma de no recordar y fue así que de a poco, por sus adicciones, fue perdiendo sus amigos, familia, trabajo y la calle fue su refugio…otro caso, uno de los gurises que estaba ayer, desde los 4 años hasta los 16 estuvo en el volcadero, con frío, con calor, comiendo de la basura, sin ir al colegio, su mamá con problemas de adicciones nunca se pudo hacer cargo ni de él ni de sus hermanos, algunos de ellos dados en adopción, crecer sin amor y contención deja cicatrices muy profundas... y así muchas historias que contar, también de gente que ha podido salir de esa situación y eso nos llena de esperanzas…

Los invitamos a seguir construyendo puentes… los invitamos a creer porque otra realidad es posible.

Seguimos gritando: La calle no es un lugar para vivir y en eso todos estamos de acuerdo!

(*) ONG -  Sede: Alem 470, entre Illia e Yrigoyen

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