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Turbulenta combustión

Por Hugo Remedi (*)

Especial para ANÁLISIS

La Argentina está peligrosamente inflamable y sus inquilinos con los genitales inflamados. Sobre cada paso que damos en este noble condado vernáculo, no sabemos si caminamos sobre una semilla o sobre una ruina. Los medios de comunicación de ambos lados de la grieta, morbosamente descorchan champagne para echar por cara las actividades patéticas que vive nuestra sociedad que de acuerdo al olor que emanen consumen uno u otro. La verdad entonces, luce despreciablemente perdida como concepto y lo que es peor: con toda la intención impune de que sea así. Sin ningún tipo de vergüenza. Todo rueda entonces, sobre opiniones que se ponen en la pedana a consideración social, perversamente sustentadas en el odio y la descalificación.

Del lado kirchnerista, conmemoran la “gesta” jujeña con júbilo patético que se debate en la calle en medio de una tórrida agresión y represión, y abandonan al Chaco. De la otra orilla, los “hegemónicos” se muestran sombriamente “entusiasmados” con lo que pasa en la otra provincia del norte que acosa al poder enquistado en la comarca, curiosamente consustanciado con la escudería K.

Palazos de ciegos.

Pero no cubrir los hechos como tal también es negar la verdad. Y, evidentemente, se ha convertido en una jodida costumbre.

Y quedan todavía para convivir largos 6 meses...

No obstante visto de lejos la decisión de Gerardo Morales al menos en este momento tan sensible pareciera, aunque legítima una ocurrencia desafortunada pero que paradójicamente contó en el momento de aprobar la reforma constitucional con el apoyo de los votos peronistas. Y puso luz verde a la posibilidad de que el oportunismo político se meta en la grieta con derivaciones insospechadas.

Severo error de cálculo, del gobierno jujeño, y, agravado con violencia.

El tema de Chaco se torna diferente, el caso no surge de bandos contra bandos, sino que tiene que ver con un hecho gravísimo que induce a pensar en un crimen, motivado en principio desde la impunidad feudal de un poder que se va enquistando a la sombra del poder político que hoy, está acorralado por la presión social que reprueba al kirchnerismo.

En el medio de ambas tragedias, fluctúa con distintos pasos de baile el resto del país: de todo esto, el que puede saca ventajas y el que no, hace daños.

El presidente y la vicepresidenta con sus redes sociales, la oposición con conferencias de prensa redoblando apuestas preocupantes, los oportunistas que viajan al centro de los hechos a jugar protagonismo barato y los medios (nacionales sobre todo) aceitando el mercado de mentiras a tono no hacen más que minar de turbulencia la razón de una dirigencia lamentable.

Y en ese recorrido de solo combates, no hay un punto medio: la falacia como estandarte, y la sin razón como insignia.

Y si el poder central no puede poner los límites de racionalidad indispensables, debería hacerlo cuando menos la expresión social, no entrando como caballo en los que proponen violencia como eje de debate.

No hay grieta, en verdad, hay un alto murallón que divide la locura mesiánica de una política en descomposición.

Como lluvia ácida, las redes sociales multiplican la capacidad de daño con su anonimato perverso cargado de odio y cobardía.

La luz de salida de este túnel macabro que está devorando la voluntad social de los argentinos está cada vez más distante.

Faltan 6 meses decía y pareciera que el camino hacia ese objetivo esta demarcado por una verdadera eternidad. Nada se va a solucionar solamente por llegar al 10 de diciembre, si es que durante su recorrido no se va consolidando (aunque lo sea con disidencias) la razonabilidad de vivir dentro de un mismo proyecto nacional.

Pero si esto, que estamos sangrando, hoy en Chaco y Jujuy, replica quizás mañana en otros lugares del país, no habrá que lucir como demasiado avispado para vaticinar que la convivencia política y social de esta Argentina, será altamente volcánica desde diciembre en adelante.

El oficialismo nacional, con un ojo, se prepara (aunque con preocupación) para continuar empoderado a cargo del gobierno nacional y con el otro, ya viene advirtiendo que es lo que se va a permitir construir en tono confrontativo si las urnas no le responden. Los gremios a tono, van a acompañar lo que sea contra el supuesto nuevo oficialismo metiendo presión en la calle, luego de haber transitado curiosamente impávidos la película que se está viviendo en blanco y negro.

La oposición, por su parte, en nombre de la ley y orden, promete para esas calles, alentar la batalla frente o lo que ya suponen la embestida de un kirchnerismo que no puede vivir ni crecer por fuera del corral del poder.

Hoy estamos viviendo una Argentina de trazos decadentes la del después del 10 de Diciembre puede ser la de la plena violencia.

Por eso, alguien tiene que hacer sonar las campanas para que la feligresía en su conjunto deponga el odio, la ira, la iracundia y de ese modo evitar el estallido de un final de ciclo. Los gobiernos peronistas caen derrocados y los no peronistas no terminan según reza la historia, de ese peligro no se está exento de ningún modo.

Y los medios de comunicación, sobre todos los de alcance nacional, tienen que dejarse de joder y de promover enfrentamientos que responden a negocios donde perseguir la verdad se ha convertido en una quimera.

Y todo eso, no es en absoluto subjetividad intelectual, ni periodismo militante, en verdad, es casi una instancia inmoral con la posibilidad de consecuencias quizás trágicas.

Habrá que hacerse cargo también.

(*) Periodista

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