Por Néstor Banega
(Para ANÁLISIS)
No es fácil el contexto. Transitamos fechas donde los sentimientos afloran como torbellino y nos ponen en lugares inesperados. Por un tiempo la penuria a un costado. Es que el noble y el villano bailan y se dan la mano sin importarles la facha, como canta el poeta. Brindis a pesar de todo. Sin quitarle sabor al pan dulce, escribimos. Este mientras tanto, tendrá un después, la instancia mediata que, por su volumen, no permite demasiada distracción.
Que el Ejecutivo se arrogue facultades que les corresponden, claramente, a otro poder el Estado, en este caso el Legislativo (y así lo afirman prestigiosos Constitucionalistas) se debe en parte a la ausencia de liderazgos claros en el espacio político opositor.
¿Planes sociales a las provincias?
Apareció un título alarmante en medios digitales de alcance masivo, indicando que el Estado Nacional analiza la posibilidad de poner en manos de las provincias o municipios la administración de planes sociales que abona Nación.
No todo queda ahí, revelan la intención de licuarlos. Esto quiere decir, sin medias tintas, con ímpetu de shock fundante, que mantendrán el mismo aporte, pero la repudiada (¿aliada?) inflación se ocupará de pauperizarlos mes a mes, hasta que prácticamente se conviertan en la nada misma.
Si esos planes pasan a las provincias, debería ser -por lo menos- de común acuerdo y con los aportes correspondientes. Esta no es una consideración menor.
No se puede ni debe repetir lo que pasó en la década del noventa, cuando de un plumazo el Estado Central se sacó de encima servicios educativos y de salud, pero se quedó con el presupuesto con los que se atendían, obligando y empobreciendo a las provincias en un mismo acto.
Valen estos indicadores para que Diputados y Senadores Nacionales por Entre Ríos tengan en cuenta alguna enseñanza de la historia reciente a la hora de desplegar su, hoy más que nunca, importante tarea.
Pensemos que, si ese supuesto traspaso se diera, con el correr de los meses los beneficiarios comenzarían a reclamar recomposiciones en otras ventanillas: provincia y municipios. Y, con cumbia o sin cumbia, no hay plata.
Reformas del Estado hubo siempre
Y volviendo sobre el pasado, no perdamos la oportunidad de recordar que aquella “distribución de obligaciones” a los Estados Federales, se hizo en nombre de la reforma del Estado y decretando una emergencia. Hoy, con argumentos fundacionales se quiere reformar al Estado para desaparecerlo.
Asistimos y somos parte (casi sin saberlo) de un experimento social. Se genera caos para justificar medidas sin demasiada humanidad.
Apropiarse del poder a pasos acelerados, con posturas inamovibles, no para llevar tranquilidad, sino para acelerar lo peor que nos pasó y nos pasa.
Digresión: no se trata de creer que todo tiempo pasado fue mejor, no es aplicable el viejo dicho al período reciente. Quizá la turbulencia impida un análisis racional, pero quienes le abrieron el camino a este marasmo no pueden erigirse de un día para otro en los timoles confiables de un barco a la deriva. Por eso la preocupación por los liderazgos.
Quienes hoy son oposición potenciaron, por acción u omisión, la insatisfacción y el hartazgo que le permitieron a los libertarios alcanzar el poder en tiempo récord.
"Copy paste" peligroso
Tan rápido llegaron a la presidencia de la Nación que debieron echar mano a un trabajo que, oportunamente, había sido preparado para otro espacio político. Quién sabe si tuvieron tiempo de revisar con detenimiento. Lo elaboró un economista que pasó por la administración nacional con funciones en la empresa YPF en los noventa, en 2001 parte del staff del gobierno nacional de entonces y también fue presidente del Banco Central cuando gobernó Mauricio Macri.
Federico Sturzenegger se ha convertido en un encendido vocero de las posturas libertarias. Con enjundia neroniana lleva adelante una cruzada personal.
Es entendible, porque pasó mucho tiempo punteando que le gustaba de las regulaciones existentes. Pero una cosa es llevar adelante un debate en el Congreso Nacional, otra diferente es hacer un copy paste para sobreescribir, incluso, Códigos de fondo, en nombre de una pretendida reconstrucción fundante.
Tal vez profundizando el proceso de despapelización, aprovecharon para convertir en Decreto de Necesidad y Urgencia las hojas que ya tenía impresas el santafesino que fuera parte de los equipos de Domingo Cavallo.
Sin liderazgos
Dentro del campo opositor no hay líderes claros y confiables. Esta crisis es oportunidad para que, ojalá, aparezcan nuevos conductores y voceros. Los que, comprendiendo las angustias de una parte importante de la sociedad, puedan poner freno a posibles desatinos y peligrosas tendencias autocráticas. Ayudar a encauzar los debates institucionales de manera pacífica es casi obligación.
La dispersión de las voces opositoras que no coinciden entre sí, ni con las herramientas usadas por el Estado Nacional para aplicar sus políticas, permite al Ejecutivo avanzar sobre otros poderes del Estado. ¡A la carga barracas!, que el desorden ayuda!
¿Avance sobre el Poder Judicial?
Sorprendente que en un Decreto de Necesidad y Urgencia se determina que actos no puede llevar adelante un juez en un potencial conflicto. Disruptivo, mirado levemente. Pero es romper claramente en ese concepto (que ojalá no sea el contenido profundo de una visión motora del presidente de la Nación y su gabinete) de la división de poderes. Todo un problema.
Un elemento que deberá analizar con detenimiento cada Cámara del Congreso de la Nación, espacio de representación esencial, que mientras atiende esta coyuntura, deberá poner titánica destreza para ganar algo del prestigio perdido en las últimas décadas.
Hasta la publicación de estos párrafos no se autoconvocaron y esperan, con envidiable paciencia, que el Poder Ejecutivo les marque caminos y tiempos. Deberían hacer el intento de tomar la iniciativa porque se pierden los equilibrios.
En algún caso la Justicia comienza a tomar cartas en el asunto, pasos que deberán seguirse con atención entre brindis y buenos deseos de Navidad y fin de año.
Mesa, brindis y advertencia
Al cierre de estas líneas el presidente Javier Milei, junto a su ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, comparten la mesa, postres y brindis para que los mire el país. Se regocijan con una versión sentida de Balada para un loco, dedicada especialmente. Pura emoción.
El mandatario no dejó pasar la oportunidad y remarcó, cuando le preguntaron por la idea de reinstaurar el impuesto a las ganancias sobre los asalariados, que está dispuesto a hacerlo.
Con ceño fruncido, dio su explicación, porque él no quiere coparticipar el impuesto al cheque como aventuran algunas posturas del Congreso.
No deja de ser coherente, porque hasta ahora, en el corto tiempo transcurrido desde su asunción, no ha dicho absolutamente nada en favor de sostener el poder adquisitivo de trabajadores activos o de los jubilados.
Ajuste y licuadora ha lanzado un malquistado Melconian, que se pasó dos años trabajando duramente elaborando un plan económico. Le prometieron un ministerio y ni siquiera usaron sus fotocopias.
Salud, y que, a pesar de todo, se hagan realidad los mejores deseos de la entrerrianía.





