Néstor Banega,
para ANÁLISIS
Que La Libertad Avanza (LLA) haya alcanzado el poder, no sorprendió. Es que las defecciones de quienes gobernaban allanaron el camino para acelerar un fenómeno asentado en las redes, que además supo aprovechar en su favor los ataques de los sucesivos oponentes.
En ese momento, al conocerse los resultados de la elección de noviembre, compartí con un puñado de amigos y colegas alguna reflexión. Me había impactado el título principal de una edición especial del Diario Perfil: RUMBO A LA DESCONOCIDO. Pareció demasiado, pero en vista a lo que pasó la última semana, le damos la derecha.
Democracia, siempre
Las mayorías marcaron un antes y un después en noviembre. En la revista ANÁLISIS hemos sostenido en sucesivos artículos el respeto absoluto a los procesos democráticos. El logro de estos cuarenta años ininterrumpidos de poder decidir. Va entonces de verbo ad verbum la observancia a la legitimidad.
Dicho esto, para dejar de lado cualquier suspicacia, compartimos la mirada sobre cuestiones de coyuntura, o no tanto.
Está claro que cuando se le impidió al pueblo votar pasó lo peor, lo atroz, lo inimaginable. Los que llevaron al país a una tragedia sangrienta lo primero que hicieron fue cambiar la Constitución Nacional por un Estatuto de Reorganización, cerrar de inmediato el Poder Legislativo reduciéndolo a una oficina oscura y, sobre todo, obediente.
Rompiendo la lógica
Ahora enfrentamos, con cierta perplejidad, la sumatoria de cambio de época y de ciclo, lo que provoca un dominó sin antecedentes.
Las apuestas, propuestas o ensayos presidenciales buscan “romper con todas las lógicas conocidas”. Este presente, entonces, no puede ser entendido con herramientas viejas. Teniendo en cuenta su accionar, no esperemos que se apacigüe y adopte formas más entendibles. No es su impronta. No lo hará.
Va un poco más allá, todo el tiempo. Genera los límites y, de inmediato, él mismo los traspasa. Quizá para disimular que no contaba con un programa de gobierno propio ni con equipos con la suficiente extensión para cubrir los cargos de la administración.
Por eso debió recurrir a los borradores de otros partidos no libertarios y a reclutar profesionales de todas las ideologías. Pragmatismo al palo. Improvisación dirá algún detractor.
En esa vorágine el presidente de todos los argentinos debería esforzarse en no confundir fortaleza con obstinación. Los ególatras suelen tener sordera frente a todo aquello que propone salidas diferentes y se asientan en tendencias autocráticas.
Variables ausentes
Decretos de Necesidad y Urgencia y una convocatoria (acotada) a sesiones extraordinarias del Congreso, sesgo llamativo. ¿Circunstancial o permanente?
Es que las Cámara de Diputados y Senadores están en pleno funcionamiento. No como en épocas de dictadura, cuando solo bastaba una secretaria de asesoramiento para hacer decretos. En democracia la idea es debatir para alcanzar consensos. No se vive de atropellada.
Se arguye urgencia de quitarle al Estado obligaciones. De terminar con derechos y, además, es urgente congelar aportes para los sectores más débiles de la economía. Se propicia una “corrección de precios” y van a aumentar las tarifas de electricidad y gas.
Variables que, de acuerdo a la visión del partido de gobierno, deben ser tenidas en cuenta.
Pero hasta el momento, la emergencia pública en materia económica, financiera, fiscal, administrativa, previsional, tarifaria, sanitaria y social lanzada hasta el 31 de diciembre de 2025, propone nada más recortes, quitas, disminuciones de aportes, congelamientos, licuaciones.
Apenas aparece el salario en tres o cuatro menciones. Precisa que los actuales ingresos promedio son menores a la época en que regía el sistema de convertibilidad. Afirma que el salario bajo genera 45 por ciento de pobreza y el 10 por ciento de indigencia.
Resalta que los salarios reales miserables impulsan el aumento de pobres.
En ningún párrafo del DNU se aplica algún aumento de emergencia para sobrellevar los próximos meses que, de acuerdo a las estimaciones del ministro de Economía, serán peores que este que transcurre.
Una opinión muy personal es que al momento en que el entonces diputado Milei votó las modificaciones al Impuesto a las Ganancias (no olvidemos que el salario no es ganancia) sabía que desfinanciaba a las provincias.
Mostraba así su fuerte deseo de quitarles recursos para quebrarlas, ponerlas de rodilla, impedir que hagan frente a sus obligaciones. Se cansó, durante su campaña electoral, de proponer la eliminación de la Coparticipación Federal. Poco le importan las provincias y, por carácter transitivo, mucho menos le importan quienes habitan en ellas.
Hubo catástrofes climáticas en Villaguay y en Bahía Blanca. En esta última ciudad muertes, además de los daños materiales. Después de votar en la interna para elegir presidente del Club Boca Juniors, fue a Bahía Blanca. Acto de presencia. Ningún aporte. A Villaguay no vino.
En el camino ¿de próceres?
El fin de semana, el presidente Milei, mientras cenaba en pantalla, degustando un jugoso bife y tratando de agradar a su anfitriona, reiteró malamente sus posturas anti provincianas y reveló el capricho de no repartir el impuesto al cheque. Lo quiere todito para él.
Inferimos siguiendo sus discursos que no le importan los ingresos de los trabajadores. Propone, de acuerdo a lo publicado, volver hacia atrás para reimplantar una injusticia repetida por décadas. Esto lo pone en el mismo camino de los estadistas precursores de la idea: Fernando De la Rúa y José Luis Machinea.
Echa mano a los salarios, como aquellos, disminuyendo el poder adquisitivo, potenciando dificultades para acceder a la compra de alimentos o medicamentos, haciendo más difícil el acceso a la salud y a varias cosas más.
Que el sistema previsional sea considerado en crisis es la excusa perfecta para darles aumento por decreto. O no darles nada, para licuar.
Distraídos y responsables
Aquí los distraídos han sido los legisladores. Bastante menos los gobernadores. Porque al sancionarse la ley que terminó en parte con la injusticia de considerar ganancia un salario, no trabajaron de inmediato para encontrar el sustituto de esos ingresos. Una mala que no es del mandatario.
Tan solo los empleados del Poder Judicial quedaron, en los últimos años a salvo de la atrocidad de considerar a un salario ganancia. Bien por ellos, que sea para todos y nada de igualar hacia abajo.
Profecías peligrosas
Durante el último año mucho se ha dicho sobre el presidente Javier Gerardo Milei. ¿Nos encontramos ante un dirigente a medio construir? ¿Hubo un personaje que sirvió para llegar y ahora emerge el auténtico?
Sea como fuere vemos que existe un grupo de personas que alimentan una mística de difícil y a veces imposible interpretación. Se suman posturas de religiosidad absolutamente respetables.
Va modificando el mapa de relaciones, cambiando los alcances de los poderes constituidos y sorprendiendo todo el tiempo. Es que no se maneja, como dijimos, con lógicas establecidas. Quiere imponer las propias lógicas.
En los espacios virtuales, de fronteras absolutamente desconocidas, cuenta con un ejército de seguidores que tejen la urdimbre que lo sostiene. Generan el mito desde sus espacios invisibles.
Arma el espacio de comodidad y se aleja de cualquier tensión. No permite cuestionamientos. Genera el contexto utilizado para decir lo que dice como lo dice. Comparte una cena en televisión sin pensar demasiado en los desastres naturales que hacen estragos. ¿Mantendrá sus posturas sobre el cambio climático? ¿Tendrá en la agenda que lleva a todas partes alguna anotación sobre los objetivos para el desarrollo 2030?
Sostenido en un mundo virtual, una mística religiosa y construyendo sus propias lógicas, apunta a destruir (con o sin motosierra) todo lo que considera “malo” para sus propósitos. Habla a los argentinos de bien.
Nos convirtió en emergentes de una emergencia, de la que (como en otros tiempos) no somos responsables, pero sentimos en nuestro fuero interior que seremos las víctimas.
Del Nostradamus argentino
Es impactante conocer que uno de los más cercanos colaboradores del presidente de los argentinos, su ministro del pensamiento según él mismo ha dicho, se tatuó en la espalda la figura del hombre gris.
Una ilustración escalofriante que acompañaba alguna de las profecías de Benjamín Solari Parravicini, mencionado como el Nostradamus Argentino.
Desconozco si el presidente electo se ajusta exactamente a las predicciones de don Benjamín sobre estas tierras y su destino. No puedo adentrarme en rincones tan brumosos, pero quien hizo ese dibujo escribió:
«Fuego, hambre, pestes, muerte, repite la campaña justiciera que se acerca al mundo, más aún el mundo no escucha, ni ve. Viene la tiniebla del dragón que pareció dormido. Viene el terror del oso que fingió amor y hermandad. Viene el demócrata humilde, que no lo fue nunca y viene con él la pobreza. Él sin albergue, y con ellos todas las explosiones de la disgregación»
Quien pudiera descifrar letra por letra este oráculo insondable. Carente de la sapiencia interpretativa de los estudiosos de los Nostradamus de este y otros tiempos me siento vencido.
Son otras dimensiones, pero así andamos, entre misticismo y realidad.
Profecías peligrosas. Es que alrededor de ese dibujo del hombre gris que se tatuó Santiago Caputo se habla que Argentina tendrá su revolución francesa, esa en la que hubo afiladas acciones.
Dibujos raros, salarios ausentes. Contradicciones en ciernes.





