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El radicalismo de las bellas palabras

(Por Roberto Rodríguez Vagaría)

En torno a las divisiones en el bloque de la UCR y el “X” del apreciado amigo dirigente Facundo Manes: no seamos ingenuos, después de tantos años vividos, creyendo que el buen amigo Facundo Manes marca un camino con su declaración en la UCR responsable e indeclinable.

Ese es el radicalismo de las bellas palabras, frente a las coyunturas ya no solo difíciles, sino decisivas. El radicalismo del "pido gancho y el que me toca es un chancho".

Solo quien no piensa con método y de manera pasional puede considerar que el votante de Milei se considera enamorado de su verdugo. Los estudios del voto sociológico de Milei dan muchas motivaciones distintas en origen y un tema de fondo: terminar con la vigencia destructiva K del sistema político y económico, optando por minar el poder de esta versión de la CGT, sin estar en contra del trabajador y facilitar la inversión y lucro de los privados para renovar las condiciones de producción y exportación.

Hay 103 razones parecidas en esos estudios para haber votado a Juntos por el Cambio y a Milei. Allí mismo, en el Congreso, están expresadas las fuentes de cierto descontento justificado radical en la implementación del programa del gobierno y en el tiempo de dolor social ineludible. Sin vueltas, para reconstruir.

Bellas palabras es lo que caracterizó a mi generación, redactora desde la segunda mitad de los ‘60 en adelante, que competía en florituras con Renovación y Cambio, en el seno de la UCR. La gramática no soluciona problemas concretos. Incluso ayuda a la equivocación, debería saberlo un científico como Facundo. Muchos de nosotros setentones y ochentosos, lo aprendimos en carne propia con escoriaciones desde 1983 a 2001.

Ni los discursos atractivos y llenos de fervor administran la realidad.

Eludir el drama ineludible con excusas épicas, principistas con idioma florido, ha sido una constante en varios partidos: desde “el gobierno a la Corte”, la “reforma agraria, inmediata y profunda”, el “salario mínimo vital y móvil” (súper inflacionario) o “con la democracia se come, se cura y se educa”. Y no les cuento con la diversidad de la aplicación evanescente de “la contradicción fundamental”, tan maltratada.

Uno y otro lema niegan la realidad y la naturaleza de la coyuntura, buscando soluciones que no terminan con los problemas, sino que los transforman en otros problemas irresueltos.

Las multi realidades del final de Alberto Fernández – Sergio Massa, del final inesperado de JxC, de la profundidad del problema económico aquí y ahora, del que hay que prepararse para salir aquí y ahora y del tamaño de los enemigos (que hay hoy) en la sociedad, no admiten el “pasado mañana”, para cuando los gestores de las “causas justas” estén en condiciones de gobernar y hayan aprendido lo que Salamanca non presta. ¡Hoy!

Cómo dejó en evidencia este año a varios pre candidatos y a otros amigos entrañables de trinchera, a la señora Bullrich y sus amigos y al caudal individual de la UCR y sus sonoros personeros, también amigos, que propusieron votar a Massa, o no votar, o resolver a tientas en el cuarto oscuro por quien votar lo obvio y no pactado.

O ese partido toma la responsabilidad de coadyuvar al presente en el Congreso o se disuelve en su lavabo sin higienizar.

La realidad ha sido esquiva para nuestra UCR. Propietaria de un reducido número de legisladores, ni siquiera es hegemónica con solo cinco gobernadores de diez, pero es la base de la cuota del poder real, a su vez dependiente e ineluctablemente interdependiente, en esta circunstancia, del nuevo poder central sorpresivo.

Así no pueden, ni deben, justificarse las bellas palabras discursivas porque le hacemos daño por omisión a los mismos amigos que creen ser ejemplos sin serlo. Amistad sí. Complicidad tácita en el error, no. Ya sabemos quiénes dan para la empatía, pero no para bailar con la más fea, que es la dueña temporal de la fiesta, mal que nos pese a todos.

No es insólito que haya coincidencias programáticas con el gobierno, desde la pre segunda vuelta y comenzada la administración. Sino, se tendría una visión simplista e infantil del voto masivo radical y de JxC en esa malhadada segunda vuelta del 56 por ciento. Nada menos. Más que menos, en realidad.

Ahora hay quien, un gobierno, que institucionalmente toma la iniciativa, hay, además, quien debe corregir y modificar en base a coincidencias y hay otros que premeditan su papel en el 2027 y se van de picnic veraniego. Ni siquiera saben si estarán vivos en el 2027. Debió servirles el cambiante ejemplo y destino de JxC en el amor popular.

No por amar al pueblo se le solucionan los problemas. La solidaridad es un sentimiento fraternal, no una escuela económica. El almanaque nos plantea, Constitución en mano, oportunidades y fechas para contribuir con soluciones.

Los chicos serán la oportunidad a futuro. Los cincuentones tienen que contribuir a las soluciones hoy. No pasado mañana.

No somos una oposición colaboracionista. Somos una de las veredas de la sociedad argentina que tiene más coincidencias que enconos viscerales, con  el qué hacer con el país y eso se vio leyendo programas por agosto de 2023 y en el instinto de la gente, que ya se resiste a ser llamada pueblo, como una entidad del pasado y del hombre masa, trastocado en el homo communicativus, el homo telefonicus opinador anónimo y votador rebelde.

Lo valiente es De Loredo y sus conmilitones, los otros bloques parientes, que corrigen, exigen, proponen, para converger, no para enemistarse. Porque ya no hay vínculo lineal con el pasado, porque ya nada es igual, ni parecido. Hay orfandad social, amnesia parental ascendente. Porque desde el 2001 se fueron perdiendo las referencias constatables y lo que convoca de este incendio es que hay que apagarlo y no alejarse por un llamado de Netflix imperdible.

Lo que hay que apoyar es el deseo de escucharse de nuestros gobernadores y los bloques de lo q fuera JxC. Ahora, en verano, que no necesitamos del rescoldo. Ahora, que la instrumentación está sobre la mesa y los que perdieron sin atenuantes quieren gobernar de facto desde la calle.

En la adolescencia me perdían las composiciones poéticas del surrealismo francés. Llegué a pensar que André Bretón era mi destino manifiesto. Menos mal que allí estaba el enérgico De Gaulle, incapaz de rehuir su puesto en el combate con razones compartibles para los dispares tan distintos de aquella Francia desde André Malraux a Pompidou. ¿Por qué no nuestra Argentina urgida de soluciones?

Mi Kehilá es la UCR, cerca del templo, señor Milei. Tome su Yad Var/Bat Mitzvah siempre dispuesto  para leer y comprender otras interpretaciones. Lo sugiero.

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