La incógnita a despejar es saber quién conduce a quién.
Por Néstor Banega (De ANÁLISIS)
Quien no pone los cimientos primero e intenta hacerlo después, pone en peligro el edificio (del apartado VII de El Príncipe). Los acontecimientos centrales de la política argentina tomaron en las últimas horas una dinámica que hace difícil, y a veces imposible, analizarlos profundamente para vislumbrar sus potenciales consecuencias. Esta vorágine, marca de los tiempos, pone en terreno cenagoso las posibles conclusiones. Es que, al momento de alcanzar una certeza, aparece un hecho nuevo que nos hace volver al principio, generando un círculo vicioso y agotador. Ni urgente, ni necesaria, era capricho nomás.
Esta semana deberíamos estar siguiendo la discusión en particular de una ley ómnibus algo disminuida. Algún atrevido, que seguro no es un argentino de bien, sostuvo que se convirtió, para alcanzar la media sanción de la Cámara de Diputados, en un mini cooper y hasta le auguró futuro de patineta.
Medios osados e irrespetuosos la convirtieron en una combi (emblemática Volkswagen modelo 50, amarilla, sin detalles, nunca transporte escolar).
Es que pasaron cosas y el oficialismo nacional colonizado (La Libertad Avanza + PRO), en un arranque de furia institucional, ordenó que todo vuelva a fojas cero. O tal vez más atrás. Aún no lo sabemos.
Nos lleva a sostener que, si fueron capaces de retroceder de esa manera con la indescifrable iniciativa legislativa, esta no era ni urgente ni necesaria. Una parte importante del arco político nacional no se oponía, ni se opone, a la discusión de los temas planteados, esgrimió tenuemente que se podían hacer avances por materias y respetando las formas de la Constitución.
Otra hipótesis de la caída es que quizá atendieron y entendieron, tarde, las opiniones de la mayoría de las instituciones de la sociedad civil y notables especialistas expresadas ante el plenario de comisiones de la Cámara de Diputados. Hubo mucho rechazo.
O lo que es peor: todo se reduce a una puesta en escena para que el presidente Milei pueda elaborar una lista de traidores y así escarmentarlos posteando en su cuenta @OPRArgentina. Para que todo el mundo sepa quién forma parte de la gente mala en el lado equivocado de la historia.
Digresión ineludible: horrible que desde un espacio de comunicación oficial se cometa semejante barbaridad. Recurrentemente ironizamos sobre aquello de los argentinos de bien. Pero esto es demasiado. ¿Regicidas en pleno siglo XXI? No olvidarse y respeto hacia los acusados entrerrianos, porque nadie merece ser parte de semejante atrocidad.
Retomemos. Podemos conjeturar que todo ha sido parte de un plan maquiavélico de distracción para poder saber con qué capital político se cuenta y así, separando los nuestros de los otros, repasamos y pensamos cómo hacemos lo que queremos.
Increíblemente se cayeron las bases por decisión de sus impulsores. No fue la capacidad oratoria y operativa de una oposición que no encuentra modo ni forma para reinventarse, fue por acción de los que planteaban que era esto o el abismo.
¿Será que nos van llevando hacia el abismo? Te distraen y después te empujan. Es para pensarlo, todo demasiado raro.
Los vacíos, las ausencias
Es imperioso que después de este escarmiento público al que han sido sometidos, los representantes del pueblo y los mandatarios provinciales reaccionen.
Permitieron que los traten de extorsionadores, los pusieron del lado equivocado de la historia, los amenazaron con ajustes feroces que recaerán sobre los ya empobrecidos habitantes de las provincias. Se quedaron callados. Hasta se esforzaron por portarse bien.
Por eso, ante esta nueva agresión, algunas fotos ya no dicen nada o dicen muy poco. Son expresiones en sepia y fuera de foco en modo vergonzante.
Aquellos vacíos, los silencios y las ausencias de lugares en los que aparecer y ser era obligatorio, dieron camino libre a la aparición de listas de traidores.
Escasea lucidez en la oposición política, seguro que hay excepciones, siempre las hubo, pero -usemos un término de moda- falta músculo.
Azorados, los aliados libertarios en el Congreso hacen malabares para no ser considerados esbirros de la historia. Sienten el peso de sus decisiones y observan que bajo los trapecios no hay red.
El incombustible Miguel Angel Pichetto cambia pañales a algunos congresistas primerizos, mientras Emilio Monzó fracasa en su intento de ordenar, solo un poco, la confusión general.
La oposición debe aparecer. No alcanza con la mera resistencia. Hay que construir alternativas creíbles. La actitud de los libertarios de censurar a todo aquel que no se acomoda al modo esclavo, es aborrecible.
Pero también lo es silenciarse buscando el olvido de las macanas cometidas no hace tanto. Como plantea el politólogo y escritor José Natanson, estamos inmersos en una sociedad un poco rota, siendo parte de un fracaso colectivo que fue aprovechado por alguien que usó correctamente la digitalidad de estos tiempos.
Por esto construir una alternativa, un proyecto, es desafiante. Hacerlo, a la luz de estos acontecimientos, se torna ineludible. El reclamo es estar a la altura para proteger a los ciudadanos.
Si no se articulan acciones inteligentes y explicaciones claras, habrá cientos en retiro efectivo y si el fondo de garantías de ANSES cae en manos libertarias, no tendrán ni jubilación.
La velocidad de los acontecimientos, reiteramos, dificulta su percepción. Ahí está la coyuntura en la que debe jugar la dirigencia responsable, cuando aparezca.
¿Voltear la ley ómnibus es parte de una estrategia?
Reflexiones en caliente sostienen por allí que esta sorpresiva vuelta a fojas cero de la no urgente e innecesaria ley ómnibus, es un fracaso del gobierno y a la vez el triunfo político de la oposición.
O una mala movida de inexpertos parlamentarios que no vienen de la política y fueron víctimas de una casta de traidores.
¿Y si nada que ver con todo esto? ¿Si es parte de una estrategia que quiere llevar a la ciudadanía a un enfrentamiento sin salida? ¿La grieta de todas las grietas? ¿El intento de descalabro controlado para tener la excusa que sostenga el llamado a una consulta popular? Inquietante.
Una parte del entorno que acompaña a sol y sombra al presidente argentino, mostró tendencia al misticismo y a los gestos proféticos. ¿Será Ludovica una asesora en las sombras de este grupo? Hemos desgranado algunas cuestiones sobre ese esoterismo vernáculo de dudosa ralea.
Teñidos de amarillo con sed de revancha
En las últimas 24 horas aparecen señales que ponen en la superficie la cercanía de Mauricio Macri (aspirante a presidente de la FIFA y del PRO) y Javier Milei. No es novedad la sintonía. Vale recordar que la sagaz Lilita Carrió siempre sostuvo que, desde el primer instante, mientras Bullrich y Larreta se enfrentaban, Macri apoyaba al hoy presidente.
El ex presidente formatea claramente la postura libertaria. El 31 de enero usó su cuenta de X para diferenciar dos grupos: “Los que se empeñan en mantener sus privilegios buscando trabajar al gobierno y los decididos a avanzar hacia el cambio”
Ayer, desde oriente, el presidente reveló con ímpetu de tuitero incontenible: “Ayer en la sesión de la Cámara de Diputados, la casta política, como nosotros llamamos a ese conjunto de delincuentes que quieren una Argentina peor porque no están dispuestos a ceder sus privilegios, empezaron a descuartizar nuestra ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos…”, etcétera.
Asiduo a este tipo de berrinches cibernéticos en los que se auto percibe rey de la selva, reiteró su ataque a la casta. Aunque también elogia a la casta. Todo depende.
De observar esos escritos surge prístina la cercanía (¿unidad?).
Sería bueno, a los efectos interpretativos, saber quién conduce a quién, lo que no es fácilmente deducible, pero está claro que al mini cooper lo empujó hasta lo último el sector macrista del PRO.
En Israel, Milei reveló parte de sus objetivos para 2025, lo que muestra que ya está preparando la elección de medio término. Piensa en construir una mayoría que abra el camino ancho hacia reformas estructurales.
El ex presidente nunca dejó de lamentarse por haber sido tan gradual. Se lo reprocha. Su deseo íntimo es que se haga todo lo que no pudo o no supo, pero muchísimo más rápido. Sin anestesia. Si es necesario, con motosierra.
Libertarios teñidos de amarillo camino a unirse (o ya mimetizados) y así asegurar para todos los beneficios de la libertad, acusando públicamente a los traidores, como prólogo de futuros linchamientos.
Bullrich, presidenta del PRO, responsable del monopolio de la fuerza del Estado es felicitada por el presidente ante sus exitosas represiones; Sturzenegger provee de fotocopias que se convierten en ómnibus o DNU. Indicios.
La oposición deberá tomar nota y ser un poco más que resistencia. Hacerse cargo y proponer un programa a futuro.
Es posible que todo esto no sea más que un retroceso para volver a saltar. Felina actitud. Muchos memes, como decimos más arriba, usan la imagen del león, pero quizá no estemos ante el rey de la selva: no era más que un gato con exceso de esteroides. El tiempo dirá.
La ingesta indiscriminada de este tipo de suplementos puede llegar a generar comportamiento agresivo. Nada dicen las contraindicaciones de posible arrebato de furia tuitera.
Ojalá vuelva la cordura y aparezcan líderes que al menos intenten recuperar alguna armonía y podamos discernir claramente si todo este marasmo es fracaso del gobierno, triunfo opositor o parte de una estrategia para que sigamos sin entender absolutamente nada.





