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Julio, un tipo distinto, al que vamos a extrañar

Por María Marta Simón (*)

Julio Majul era una persona “fuera de serie”, con todo lo que eso significa. Un distinto en serio. En el grupo de WhatsApp de colegas de Gualeguaychú, las palabras con que lo definen son enormes: humildad, generosidad, sabiduría, honestidad, excelencia. Lo describen como desinteresado, solidario, gran persona. Comentan sus virtudes, como defendía a los empleados judiciales, como ayudaba a los abogados noveles, el respeto con que trataba a un colega, como desafiaba el poder, las palabras que mas se repiten son tristeza y querido.

Y, sin embargo, todo eso, con lo mucho que es, me sabe a poco, no encuentro las palabras para despedirlo y homenajearlo.

Frontal, sin ningún tipo de hipocresía, te tiraba en la cara lo que pensaba, pero a la vez tenía la delicadeza de no herir. Generoso como pocas personas he conocido, de mirada inteligente, penetrante, de sonrisa fácil, una persona absolutamente sencilla, llena de ideas novedosas y complejas. Respetado y querido por quienes lo conocían.

Siempre sentí su apoyo incondicional, me regaló su amistad casi como por transición, por el cariño que le tenía a papá, de quien siempre tenía algo lindo para contarme. En ese orden también me decía que soñaba con ser amigo de mi hijo.

Fue una de las primeras personas a las que le conté la posibilidad que tenía de conducir el Colegio de la Abogacía de Entre Ríos, fue en su estudio, todos los sentimientos que en sucesiones iban reflejándose en su cara reemplazaban la demora de su palabra, incredulidad, alegría, dudas. La miró a Mora y me dijo “¿vas a poder?”. Cuando salió la noticia me escribió feliz diciéndome lo orgulloso que estaba, que una persona tan enorme me valorara como lo hizo él, es uno de los lujos que esta vida y esta profesión me han dado.

Julio fue un valiente, un abogado que hizo honor a la profesión, que defendió causas justas aunque fueran chiquitas, que nunca antepuso sus intereses personales, que se la jugó siempre que consideró que había que jugársela. Un imprescindible, y lo vamos a extrañar mucho.

(*) Presidenta del Colegio de la Abogacía de Entre Ríos; artículo publicado en su perfil de Facebook.

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