Manuel Adorni.
Ninguna tan esperada. Ni la posible visita del Papa a la Argentina, ni el fin de la guerra en Medio Oriente; ni siquiera el debut de la selección nacional en el Mundial de Fútbol. Nada. Ninguna genera tanta expectativa y tanta ansiedad en la sociedad como conocer finalmente la declaración jurada del jefe de Gabinete del presidente Javier Milei, Manuel Adorni.
El culebrón del dibujo financiero que se está gestando y que tiene en jaque a las filas libertarias tiene suspendida aún su entrada triunfal en la opinión pública y multiplica el desgaste.
La aparición del Mundial de Fútbol sea acaso una oportunidad -todo por dos pesos- para poner en la marquesina un relato exquisito en justificaciones dibujadas que le permita al “adornismo” superar el trance político que ya lo tiene debajo del tren.
Manuel Adorni ya está ejecutado socialmente más allá de que muestre lo que muestre.
Su futuro político huele a cadáver, así baje Jehová y predique su inocencia.
La senadora nacional Patricia “Pato” Bullrich fue la primera que olfateó la pudrición y en despegarse, no sin antes cachetear a un Adorni caído y desafiar a un presidente que -tan bravo él- curiosamente, cerró el hocico en la ocasión. La “Pato” cobra y el “Javo” paga.
Está claro que la consigna del jefe de Gabinete es trabajar ingeniosamente, pero contra reloj, para lograr el dibujo más funcional a sus intereses y a los del gobierno nacional y de ese modo intentar generar un muro de defensa que impacte con solvencia frente a la lluvia de críticas de la que fue objeto: y de la otra que va a venir conocida su declaración jurada, ciertamente.
Desde ese dibujo edulcorado y seguramente amañado que irá a mostrar a una sociedad que el oficialismo supone como “idiota”, Adorni -con sus argumentaciones construidas desde el lado de los “idiotas oficiales”- avanzará persuadido que van a convencer a los “idiotas” de a pie.
Trabajo insalubre para la casta de Milei.
El gobierno libertario se está acostumbrando gravemente a usar “mal el arma” y así anda por la vida pegándose tiros en los pies. Ahora, en cambio, en este caso de Adorni, por cierto, se lo pegó un poco más arriba y como consecuencia todo lo que venga del funcionario en desgracia será entonces estéril.
Con el caso Adorni, el gobierno libertario viene teniendo un desgaste de varios meses, el que incluso lo sacó de agenda y sacudió una imagen que en este tiempo se desplomó abruptamente. De modo tal que el “paseo” electoral de 2027 al decir del ministro de Economía Luis “Toto” Caputo ya no parece tan soleado.
La economía para las personas de a pie hace estragos en contraste con las encíclicas económicas que deleita hacer Milei frente a locutorios que aplauden para la ocasión sin entender demasiado. salvo cuando el presidente se excita y entra a putear a todo el mundo. Para el libertario la economía argentina vuela espacialmente, para la “burrada” que carga la crisis los sueldos llegan, con viento a favor, al 15- 20 del mes.
Para la casta libertaria el mayor problema de su vida es el kirchnerismo, jamás los errores no forzados. Tiran “Kuka” y avanzan.
Paradójicamente “Pato” Bullrich y el “Gato” Mauricio Macri no son “Kukas” y se han convertido por estas horas en los mayores exponentes opositores al gobierno de modo tal que las filas del PRO, aprovechando una controvertida gestión de gobierno y las fratricidas internas del gobierno, resucitaron, se subieron al púlpito y entusiasmados predican con ferocidad en contra del gobierno.
Quizás no se olvidaron de la humillación de la que fueron objeto y van por el vuelto.
“Pato” Bullrich, en cambio, coquetea y se saca fotos con el gobierno para las revistas del corazón, pero teniendo bien en claro que su alforja de adhesiones es la que más votos cuenta por ahora. Y con eso, el gobierno no jode.
Hacer pública la declaración pública de Adorni no le va a traer ningún beneficio al gobierno, en absoluto. Por el contrario, lo va a meter en una nueva carnicería mediática y social con costos inimaginables: sea sostener o despedir a Adorni.
Lo que toleras con caprichos, se convierte en el peso que te hunde.
(*) Especial para ANÁLISIS.





