La remisión a juicio en la causa por enriquecimiento ilícito

Las planillas de SDU y el libro contable secreto

Edición
1175

Los fiscales Patricia Yedro y Gonzalo Badano reconstruyeron, año por año, cómo el patrimonio de Sergio Urribarri creció 7,2 millones de dólares por encima de sus ingresos mientras fue gobernador y diputado. El dinero lo manejaba el empresario Diego Cardona Herreros desde su oficina porteña, donde sus secretarias anotaban todo en planillas con las iniciales del exmandatario. Tal como lo denunciara en su momento esta revista.

 

(de ANALISIS)

En una oficina del cuarto piso de avenida Córdoba 1184, en pleno centro porteño, una empleada abría cada tanto una planilla de Excel y anotaba gastos ajenos. "Compra 6 heladeras bajo mesada". "Transporte moto agua hacia Concordia". "Compra banana de arrastre". "Teléfono Pato". El archivo se llamaba SDU2010 y las tres letras no eran un código contable: eran las iniciales de Sergio Daniel Urribarri. Del otro lado de cada asiento figuraba otra sigla, DAC, la de Diego Armando Cardona Herreros, el dueño de la oficina y, según la Fiscalía, el hombre que durante ocho años administró la fortuna paralela del exgobernador, tal como lo denunciara ANALISIS hace ya unos años, tras lo cual se potenció la causa enriquecimiento.

Esa planilla, junto a cientos de correos, cuadernos, biblioratos y mensajes de teléfono, es el corazón del requerimiento de remisión a juicio que firmaron los fiscales Patricia Yedro y Gonzalo Badano en el legajo 26.585, caratulado "Urribarri, Sergio Daniel; Cardona Herreros, Diego Armando y Martínez, Rubén Ángel s/ enriquecimiento ilícito". Son 555 páginas. La conclusión cabe en una línea: entre el 1 de enero de 2008 y el 31 de diciembre de 2015, mientras fue gobernador de Entre Ríos y luego diputado provincial, Urribarri incrementó su patrimonio de manera desproporcionada a sus ingresos en 11.546.771,92 pesos, 7.245.441,02 dólares y 16.300 euros. Actualizados por IPC-IPIM a septiembre de 2023, los pesos solos equivalen a 536.489.705,53.

Los números salen de la pericia contable firmada el 12 de septiembre de 2022 por Romina Stepanic Pouey, del Gabinete Pericial del Ministerio Público Fiscal, y por Cristián Dumé, el perito de parte que había propuesto el propio Urribarri. A ese cálculo los fiscales le sumaron lo hallado en los allanamientos de junio de 2018 en las oficinas de Cardona, su casa de Los Polvorines, el departamento de Martínez y la sede de Kriptax Inc. SA y Ancorar SA, las empresas agropecuarias familiares de los Urribarri.

Los hombres de paja

Urribarri, "alias Pato", es el autor. Cardona Herreros, empresario nacido en Asunción, titular de Relevamientos Catastrales SA y de Sistemas Administraciones y Consultorías SA (SAC), fue "el principal actor en esta maniobra de ocultamiento", que puso "toda la estructura y el personal de su empresa" al servicio del exgobernador y guardaba su dinero en efectivo. Rubén Ángel Martínez, "alias cabezón", jubilado y empleado de Cable Network Argentina, es descripto como "amigo personal" de Urribarri, a cuyo nombre se registraron bienes pagados con fondos del exmandatario. Los dos últimos están acusados como partícipes necesarios.

Alrededor de ellos aparece un elenco completo. Laura Suárez y Emilce Naranjo, empleadas de Cardona, compraban bienes y servicios para la familia; Suárez además llevaba el registro de ingresos y egresos del dinero de Urribarri y emitía cheques para Kriptax y Ancorar. El contador Alfonso Campitelli calculaba los impuestos; Héctor "Tano" Campitelli, cuñado de Cardona, dirigía obras; Julio Alberto prestaba su nombre para facturas. Liliana Estigarribia armaba los viajes desde agencias de Paraguay.

 

(Más información en la edición gráfica de la revista ANALISIS, edición 1175, del día 22 de octubre de 2026)

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