Arte

Rojo Carreira, 10 años: obras y una mirada sobre el mundo

Edición
1175

Rojo Carreira Carbone inauguró en La Hendija Arte Contemporáneo Vita y Metacarnis, su primera muestra individual. Dibujos, esculturas, máscaras y animaciones en stop-motion realizados durante los últimos cuatro años forman un universo en el que conviven el terror, el humor y la fantasía, pero también la violencia, el poder, las pantallas y muchas de las cosas que ve a su alrededor. ANÁLISIS recorrió la sala con él.

Si uno solamente escucha hablar a Rojo, probablemente imagine a alguien bastante mayor. Habla rápido, salta de una obra a otra, recuerda sueños, materiales, personajes, técnicas. Explica por qué una mano tiene determinada forma, de dónde salió una criatura o qué quiso esconder en algún rincón del dibujo. Pero está ahí, caminando por La Hendija, con unas ganas enormes de contar. Tiene 10 años.

Se detiene frente a un trabajo, vuelve sobre otro porque acaba de acordarse de algo, señala una máscara, explica una animación. Incluso descubre detalles que había olvidado.

“Mirá, hasta el propio creador no tiene mucha información sobre su obra”, dice, y se ríe.

La edad sorprende, claro. Después de escucharlo un rato empieza a importar menos. Pesan más el trabajo reunido, la imaginación con la que arma sus personajes y esa forma tan particular de mirar lo que pasa alrededor.

Vita y Metacarnis reúne producciones de los últimos cuatro años. Hay dibujos, pinturas, esculturas, máscaras y trabajos en stop-motion. Algunos pertenecen a etapas tempranas; los que llevan marco negro son, según explica, los más recientes.

“Mis primeros dibujos eran más abstractos”. Después llegaron los duendes, los seres futuristas, las figuras con cabezas invertidas o cuellos larguísimos. Hay ojos que se salen de sus órbitas, cuerpos deformados, personajes atravesados por cables y pájaros metidos en botellas.“Cada uno de mis personajes tiene como sus manías”, comenta.

Buena parte de ese mundo nace mientras duerme. Una de las historias comenzó con un sueño en el que una ambulancia se transformaba en una especie de hospital-casino. Había apuestas, carteles y escenas macabras. Cuando despertó, fue directo a dibujar.

“Está todo hecho en base a pesadillas, sueños o ideas”, agrega. Tiene un escritorio cerca de la cama. Ahí anota o dibuja lo que aparece. “Cada idea que se me ocurre, cada chispa, digo: ‘Che, puede ser buena idea’. La empiezo a dibujar y, si me gusta el trazo, sigo. Le hago las narices, las extremidades, le agrego cosas y despuéstermino”.

Entre sus referencias están el suspenso, el terror, Little Nightmares y otros universos visuales que fue encontrando en juegos e Internet. También menciona obras de su padre.

“Me gustaría seguir un poco el camino de mi padre, pero modificándole algunas cosas”, adelanta Rojo

Una de esas diferencias está en el color. “Me gusta más el blanco y negro. No trabajo mucho con los colores”. Prefiere microfibras, biromes y un trazo pequeño, cargado de detalles. Cuando aparece un rojo o un amarillo suele ser para hacer que algo sobresalga.

Mientras Rojo explica sus dibujos empieza a aparecer otra cosa. Las criaturas no vienen solamente de una pesadilla o de un juego.

En sus obras también están la violencia, las guerras, la justicia, el poder, las pantallas y la angustia. Algunas imágenes son directas; otras se apoyan en metáforas que él explica con naturalidad.

“Muchas cosas pasan en la realidad, te aparecen por todas partes. Ves a tus amigos, ves personas que tienen esas inquietudes, esas cosas que les generan angustia”. Y agrega: “A veces uno trata de retratar toda esa angustia que hay en el mundo y contenerla en un dibujo para que no siga esparcida”, indica.

 

(Más información en la edición gráfica de la revista ANALISIS, edición 1175, del día 22 de octubre de 2026)

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