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Un defensor cabal de la prensa libre

Tirso Fiorotto

Por Luis María Serroels

Especial para ANALISIS

Particularmente a quienes formamos parte de ANALISIS –donde ha sido un baluarte insobornable a través de la impronta de sus notas sin desperdicio- nos ha regocijado porque desde que él decidió plantar como tantos en esta publicación la bendita palanca de la libertad accionada desde el lejano abril de 1970, la sociedad sumó nuevos y saludables bríos en la pelea contra los mercaderes que cotizan sus ideas en el mercado bursátil de la palabra.

Una de las mayores alegrías que un periodista honesto puede disfrutar, es contraponerle verdades a las falacias con el simple barreno intelectual de la valentía y perforando las maldades de aquellos que lucran por lo que dicen y por lo que callan, en una gimnasia despreciable que siempre encuentra protección en algunos pliegues del poder político de turno, donde no faltan agentes serviciales convertidos en sponsors de los calumniadores.

Frente a todo esto se ha venido plantando Tirso Fiorotto. Pero no lo ha hecho ejerciendo un personalismo egoísta sino que su prédica se encarga de apuntalar los derechos de otros colegas que han sido víctimas de la barbarie por quienes apelan a la violencia de sicarios como herramienta para acallar voces y PC, porque en ningún lugar de su mente cabe el sacrosanto precepto de las garantías constitucionales.

La nota por la cual Tirso resultó merecedor de tan alto reconocimiento no es por cierto la única manifestación de su lucha. Ese pensamiento hecho columna en la Revista ANÁLISIS del 16 de mayo, no fue un rapto casual para ponerles rótulo deleznable a los enemigos de las verdades donde el periodismo hace florecer su empecinamiento y amor por esta profesión. Tirso ya traía su RH en su sangre cuando aprontó su bolso y en 1981 se vino a la Ciudad Paisaje a estudiar desde su Larroque natal.

Este compañero y amigo es de aquellos que rehúsan coquetear con los circunstanciales gobernantes, que reaviva diariamente el fuego de su romance con la verdad cerrándoles las puertas a la grosería y el agravio, que no extorsiona y que llega al final de su jornada seguro de que su sueño será tranquilo porque serena y límpida está su conciencia, hoy enorgullece al periodismo entrerriano y particularmente paranaense.

El prestigioso tucumano Tomás Eloy Martínez (1934-2010) escritor, periodista, guionista de cine y ensayista, sostuvo que “el periodismo no es un circo para exhibirse sino un lugar para pensar, para crear, para ayudar al hombre en su eterno combate por una vida más digna y menos injusta”. Tirso Fiorotto lo sabe muy bien. Y Adepa lo reconoció en su artículo premiado.

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