Por J.C.E (*)
Dijimos una vez que presumir la muerte nunca podrá ser más que presumir la vida.
Lo dijimos con Luis María Serroels cuando en 1982 los familiares y amigos de desaparecidos en Malvinas se reunieron en Paraná oficiando de anfitriones Isaías Lenin Giménez y su hija Carolina.
En la oportunidad se nos encomendó a Luis María y al que escribe, la redacción de un documento que reflejara la realidad de desamparo que estaban viviendo quienes carecían de toda referencia de la suerte corrida por sus allegados en el conflicto del Atlántico Sur.
El Documento de Paraná, que así titulamos el escrito, sentenciaba en uno de sus párrafos lo que decíamos al principio: “Presumir la muerte nunca podrá ser más que presumir la vida”. Queríamos significar que la presunción de vida, aún en las peores circunstancias, siempre se pondrá por delante de cualquier especulación.
Las noticias periodísticas de estos días dan cuenta de la desaparición de Fátima Florencia Acevedo, de 25 años, madre de un niño que antes de partir con rumbo desconocido dejó al cuidado de un familiar. No amerita abundar en esta columna con datos que ya son de dominio público, aunque resulta llamativa la definición del fiscal Leandro Dato al asegurar que la relación de Fátima con su pareja Jorge Martínez –hoy con prisión preventiva-, estaba "ilustrada por una violencia psicológica y sexual".
Tal vez el hecho que nos ocupa retrotraiga al lector al caso Fernanda Aguirre, la joven desaparecida en San Benito, de la cual nunca más se tuvieron noticias.
Ver las notas gráficas que reflejan la búsqueda intensiva de Fátima en rastrillajes y exploración de pozos nos hace pensar que la presunción de muerte se hace presente en el seno de la investigación.
No es agradable pensar que se está en un camino sin retorno, apostamos a la vida más allá de las señales en contrario.
El profesionalismo policial entrerriano hará lo necesario para sacar a Fátima, como decíamos de 25 años, diabética e insulinodependiente, del cono de sombras que la cubre y devolverla a una vida en paz donde la violencia quede en el anecdotario del pasado.
Presumir la muerte nunca podrá ser más que presumir la vida.
(*) Especial para ANALISIS





