Por Mauro Federico (*)
A mediados de 1917 un fantasma comenzaba a recorrer Europa, propagándose como llamas en el pastizal con foco en una Rusia que empezaba a despedirse del zarismo y a abrazar al comunismo. Simultáneamente, en la cuna del capitalismo, afloraba la imagen fulgurante de quien se transformaría en un ícono indiscutible del siglo XX: Charles Chaplin. Aquel año, la incipiente estrella del cine mundial estrenaba una de las doce películas que se había comprometido a rodar para la compañía norteamericana Mutual Film Corporation, con la que mostraría el grado de evolución de su técnica cinematográfica y su denuncia política, poniendo el acento en las desigualdades sociales. El film se llamó The Immigrant (“Carlitos inmigrante” fue la traducción al castellano) y narraba la historia de un grupo de migrantes que llegaba a Nueva York para comprobar que aquel sitio en el que había que robar por un simple plato de comida, no era precisamente la tierra prometida.
Chaplin utilizó el tono de comedia como mecanismo ideal para señalar los atropellos del poder, mostrando el rostro despiadado de una sociedad agresiva y hostil, donde los agentes de aduanas trataban a patadas a los pobres inmigrantes con la Estatua de la Libertad como fondo escenográfico y los simpáticos camareros neoyorquinos se dedicaban a linchar a los clientes que intentaban irse sin pagar la cuenta. Los recién llegados eran empujados a la marginalidad sin ningún tipo de solución: el final feliz no era más que una leve promesa de prosperidad, jamás cumplida.
Curiosamente, un siglo después esa misma ciudad es epicentro de la dramática pandemia de coronavirus, con cifras estadísticas que la colocan al tope del ranking de casos mortales y contagios. Y ese mismo espíritu “libertario” de un sistema que otorga chances de progreso según el tamaño de las fortunas y no iguala en oportunidades a los ciudadanos, es el que inspiró a un grupo de dirigentes políticos (entre ellos, varios expresidentes latinoamericanos), empresarios e “intelectuales” a redactar un documento donde se advierte por el recorte de libertades individuales en el marco de las políticas públicas contra la pandemia de coronavirus, señalando que “algunos gobiernos han identificado una oportunidad para arrogarse un poder desmedido”. El texto, promovido por la Fundación Internacional para la Libertad (FIL) que preside el peruano Mario Vargas Llosa, indica que “muchos gobiernos toman medidas para restringir indefinidamente libertades y derechos básicos”, como confinamientos con mínimas excepciones e incluso la suspensión del Estado de Derecho, la democracia representativa y el sistema de Justicia.
El pronunciamiento donde lisa y llanamente se cuestiona la metodología implementada por muchos países –entre ellos, Argentina– de disponer un aislamiento social preventivo y obligatorio para proteger a la ciudadanía de los contagios masivos, denuncia que “en las dictaduras de Venezuela, Cuba y Nicaragua la pandemia sirve de pretexto para aumentar la persecución política y la opresión”, y señala que “en España y la Argentina dirigentes con un marcado sesgo ideológico pretenden utilizar las duras circunstancias para acaparar prerrogativas políticas y económicas que en otro contexto la ciudadanía rechazaría resueltamente”. El gobierno de Andrés Manuel López Obrador también es blanco de los dardos libertarios, quienes aseguran que en México “arrecia la presión contra la empresa privada y se utiliza al Grupo de Puebla para atacar a los gobiernos de signo distinto”, en referencia al foro político progresista fundado en 2019. Entre los firmantes del documento figuran los ex presidentes José María Aznar, Ernesto Zedillo, Álvaro Uribe Vélez, Luis Lacalle, Julio Sanguinetti y Mauricio Macri. Además, entre los argentinos, aparecen poniendo el gancho los exfuncionarios Patricia Bullrich, Darío Lopérfido y Ricardo López Murphy y el empresario farmacéutico Alberto Roemmers.
La FIL nació en 2002 como iniciativa de un grupo de intelectuales y referentes de think tanks del neoliberalismo y declama como objetivos “la defensa y promoción de los principios de la libertad, la democracia y el Estado de Derecho”. En realidad, se trata de un conglomerado de dirigentes y activistas ultra liberales, unidos por su tirria contra cualquier atisbo de proteccionismo y ostensiblemente anticastristas, antichavistas, antiperonistas, anti Evo Morales y anti todo lo que huela a “populismo”, caracterizado por el mismísimo Macri como “un mal más letal que el coronavirus”.
Liderazgo regional
El primero en recoger el guante y con contundencia fue Alberto Fernández, quien horas después de difundirse el documento titulado “Que la pandemia no sea un pretexto para el autoritarismo”, mantuvo una videoconferencia con miembros del Grupo de Puebla, a quienes señaló: “Nosotros vamos a construir el día después, del dolor saldrá una gran oportunidad para Latinoamérica”. Con un contraataque certero que apunta al corazón del pensamiento neoliberal, el mandatario argentino celebró el espacio de comunicación “para promover el debate, unir las piezas desordenadas y poder transformar el mundo, ya que los sectores pobres pagan las políticas conservadoras”. Este foro político y académico fue fundado el 12 de julio de 2019 en la ciudad mexicana que da nombre al espacio y está integrado por representantes políticos progresistas de todo el continente, entre los que se encuentran presidentes, exmandatarios, referentes políticos y sociales, y académicos de 14 países de habla hispana.
“La convocatoria del jueves fue una respuesta directa a los planteos anti humanitarios de la FIL que llama a levantar las cuarentenas dispuestas para salvar vidas y no es para nada casual que en el manifiesto se mencione a la Argentina, México y España, ya que representan un eje iberoamericano diametralmente opuesto a la mirada libremercadista de los firmantes, que solo defienden la libertad de empresa”, sostuvo un funcionario de Jefatura de Gabinete consultado por #PuenteAereo.
En el mismo sentido de diferenciación, el pasado viernes la Cancillería argentina emitió un comunicado donde informó que “la incertidumbre internacional y la propia situación de nuestra economía aconsejan detener la marcha” en las negociaciones de acuerdos de libre comercio y anunció formalmente el retiro de nuestro país de las negociaciones entre el Mercosur y algunos países como Corea del Sur, Canadá, India, Singapur y Líbano que venían impulsando los gobiernos de Jair Bolsonaro, Lacalle Pou y Mario Abdo Benítez.
Al respecto, el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Jorge Neme, le dijo a #PuenteAereo que “en las actuales condiciones, esas negociaciones nos conducían a la pérdida de puestos de trabajo y no resolvían ni abrían mercados a nuestros productos”. Para Neme “frente a la situación que nos dejó el macrismo, hoy más complicada aún por la pandemia, no podemos permitirnos jugar frívolamente a acuerdos de libre comercio que solo atentan contra la recuperación de nuestro sistema productivo”.
Cuarentena fase tres e impuesto Forbes
El último golpe de Fernández contra la avanzada conservadora fue anoche, cuando anunció las características de la nueva etapa del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) en un discurso desde la Quinta de Olivos. Allí volvió a exhibir las cifras estadísticas aportadas por los especialistas que muestran el éxito de la estrategia de prevención diseñada por Ginés González García y esbozó los lineamientos generales de los procesos subsiguientes en materia de cuidados colectivos para evitar la proliferación de contagios durante las próximas semanas.
Pero también el presidente les respondió a aquellos que –como los “libertarios” de la FIL– vienen sosteniendo que el Gobierno está asfixiando a los sectores productivos de la economía. “Somos muy conscientes de los conflictos económicos y sabemos que muchos están necesitando volver a lo habitual, que es recuperar el sustento”, dijo. De manera que “así como trabajamos en la cuarentena, también estamos trabajando para que la economía se vuelva a recuperar todo lo que se pueda y en toda su dimensión”. Y aprovechó para deslizar un sutil revés hacia los conservadores locales, a quienes les recordó que “la pandemia es un fenómeno mundial que no solo afecta a la Argentina, que ya venía golpeada desde el 10 de diciembre y por eso desde entonces estamos tratando de resolver el conflicto de la deuda que heredamos”.
Por otra parte, esta semana terminará de definirse el proyecto de ley que la bancada oficialista impulsará en la Cámara de Diputados para gravar las riquezas, que apunta a obtener recursos provenientes de aquellos que ostenten patrimonios varias veces millonarios en dólares, con el fin de contribuir al financiamiento de los gastos generados por la emergencia del COVID–19. Con el fin de primerear la tan anunciada iniciativa del Frente de Todos, el bloque de senadores nacionales del PRO presentó una contrapropuesta que “tiende a impulsar el desarrollo productivo, promover la creación de empleo y aumentar la recaudación, con el objetivo de sumar un instrumento orientado a la reactivación de la economía”.
A tal efecto, los legisladores macristas proponen crear “un instrumento que no se limita a la fijación de un nuevo impuesto sobre el sector privado, sino una contribución sobre la capacidad de inversión de determinadas personas, cuyo nivel patrimonial les permite destinar un porcentaje hacia actividades orientadas a reactivar la economía”.
La propuesta tiene por objeto establecer, por única vez, que aquellos grandes contribuyentes que poseen patrimonios superiores a los 200 millones de pesos, realicen “una inversión patriótica con fines productivos, atendiendo al propósito de generar trabajo y movilizar recursos económicos”, explicaron a través de un comunicado. Para hacerlo “tendrán el plazo de un año y podrán optar por invertir en diferentes rubros como la construcción, la ampliación o mejora de bienes inmuebles y la suscripción de títulos de deuda”. La iniciativa –que lleva la firma de los senadores Roberto Basualdo, Laura Rodríguez Machado, Humberto Schiavoni y Alfredo De Angeli– busca “fomentar las donaciones a instituciones de bien público, e invita a los contribuyentes a hacer un esfuerzo invirtiendo en proyectos propios”.
Un legislador del FdT le aseguró a #PuenteAereo que “esto no tiene nada que ver con nuestra idea que apunta lisa y llanamente a gravar a las grandes fortunas de la Argentina que tienen capacidad contributiva, acá no se van a lavar las manos ofreciendo donaciones o declarando ampliaciones en el quincho de las mansiones que ostentan estos personajes que siempre se las ingenian para declarar mucho menos dinero que el que después terminan exhibiendo en la revista Forbes”.
(*) Este artículo de opinión se publicó originalmente en el portal www.puenteaereodigital.com





