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Prensa libre y la feroz interna del poder

Por Luis María Serroels (*)

Los sistemáticos embates del kirchnerismo contra la prensa libre desde el mismo momento de su arribo al poder, ya deberían servir de alerta a la ciudadanía. Para el establishment gobernante, el periodismo debe informar pero no criticar; debe opinar pero no acusar; debe sugerir pero no destapar ollas nauseabundas.

Quienes  tras la conformación de la fórmula del Frente de Todos en 2019 no pensaron en futuros actos de vendetta contra medios periodísticos opositores, es porque los afectó una peligrosa amnesia.

Tan pronto como desembarcó en la cúspide del poder político y en las cámaras legislativas, el “fernandismo” empezó a posarse sobre ciertas leyes pero no para someterse a ellas y aplicarlas ajustadamente sino para cuestionarlas y eventualmente acomodarlas a su gusto y conveniencia.

Pareciera harto recurrente que se deba insistir en que la mordaza al periodismo es un grave pecado producto de una supina  ignorancia o peor aún, una mente desquiciada o espíritu revanchista que brota de la intemperancia. Es un acto que colisiona con la Carta Magna y los pactos internacionales.

El actual gobierno no soportó más que la pandemia lo distraiga de algo tan necesario como la domesticación de la prensa, sea mediante jugosas subvenciones monetarias o amenazas sin maquillaje alguno.

Lo sucedido la semana pasada en la Capital Federal, donde hubo agresiones a periodistas por parte de fanáticos o infiltrados ad-hoc, algo que desde luego condenamos sin retaceos, nos  retrotrae a sucesos registrados no hace tanto tiempo y que nadie desea que se repitan.

Para ciertas posturas destinadas a reprochar vandalismos, se requiere tener autoridad moral y coherencia. A las usinas K que en especial mediante comunicadores solventados por extraños sponsors se dedicaron a revolear improperios, es útil remontarse a historias no lejanas y muy graves que no recibieron reproches formales del “cristinismo” más rancio.

Enumeremos: a) El 18 de diciembre de 2017 y en oportunidad de debatirse en el Congreso reformas al sistema previsional, la oposición organizó una nutrida protesta que lo que menos mostró fue orden y tolerancia, cometiendo desmanes, destruyendo una plaza y hasta lanzando proyectiles mediante un mortero contra el Templo de las Leyes (el  descerebrado autor, Sebastián Romero, huyó al Uruguay de donde hace unos días fue extraditado por la justicia argentina). ¿Condena K? Cero. b) En ese mismo acontecimiento, el periodista de Clarín y TN, Julio Bazán, fue brutalmente agredido al arrojársele ceniza caliente al rostro y patearlo arteramente en la espalda. ¿Condena K? Cero. c)- El 24 de marzo de 2011, una desquiciada Hebe de Bonafini en recordación del Día de la Memoria, hizo colocar grades retratos de empresarios y periodistas a las puertas del Congreso haciendo que un grupo de niños los salivara. Ese nada improvisado “escupidero público” a modo de escrache, no fue condenado por el poder K de entonces.

El pasado martes se hizo pública una Carta Abierta suya dirigida al Presidente de la Nación en su calidad de titular de Madres de Plaza de Mayo, sintiéndose “agraviadas y heridas” por haber dialogado con “quienes saquearon el país” (alude a un  grupo de legisladores de Juntos por el Cambio). Pero gran parte de la opinión pública –y si de saqueos se trata- miró hacia ella por haber sido parte de la corrupción K y responsable directa de embaucar a centenares de familias al quedarse con muchos millones de pesos del proyecto  habitacional Sueños Compartidos, devenido en una interminable pesadilla (la causa principal fue elevada a juicio hace más de un año, pero aún no tiene fecha para comenzar). Las reacciones internas dentro del oficialismo revelan problemas larvados que tarde o temprano implosionarán. ¿Por qué el kirchnerismo le teme a Hebe? La respuesta del presidente no fue la que Cristina hubiese deseado.

Volviendo a los quiebres del pensamiento y como dato interesante debe recordarse que el políticamente maleable Leopoldo Moreau, traspasado del radicalismo al kirchnerismo, mientras ocupaba una banca en la sesión de ese 18 de diciembre de 2017, llegó a justificar la agresión contra Bazán. De allí que se le imputó que “en vez de echarle agua al fuego de la violencia le arrojó nafta”. El libre ejercicio del periodismo no ha figurado nunca en el pensamiento de quienes hoy gobiernan el país.

A propósito de los resbalones morales, Victoria Donda, otrora empedernida anti K, saltó el vallado y se fue con el Frente de Todos para ocupar la presidencia del INADI. Tan fuerte fue su metamorfosis política, que acaba de decir sobre Máximo Kirchner  que  “es el ejemplo más exitoso de las nuevas generaciones” (Sic).

Promediando la semana se conoció la fecha del juicio en Estados Unidos por la causa que  se le iniciara al Estado argentino por la expropiación de YPF ocurrida en 2012 que el kirchnerismo disfrazó como acto de soberanía y que hoy un fallo adverso implicaría un resarcimiento de entre 3.000 y 12.000 millones de dólares. ¿Responsables directos? Cristina Fernández y Axel Kicillof.

Otra perla: el primer mandatario y en una entrevista concedida el jueves 16 a Dina Siegel Vann, Directora del Comité Judío Estadounidense, volvió a justificar el Pacto con Irán firmado por la entonces presidenta Cristina Fernández. En nuestra columna del 23 de mayo último recogimos párrafos de una entrevista concedida por el actual presidente a la Agencia de Noticias DyN en 2015, en la cual y entre fuertes denostaciones para su hoy vicepresidenta, decía que  “lo que hizo con el Tratado de Irán es deplorable. La muerte de Nisman es deplorable”. Los archivos son los enemigos más peligrosos para los olvidadizos. 

Hay más. Un tal Maximiliano Ronconi, abogado defensor del ex ministro de Planificación Julio De Vido –una pieza clave en las maniobras de corrupción K-, propuso reglamentar el secreto profesional periodístico  consagrado en el art. 43º de nuestra Ley Suprema. “¿Porqué el derecho a guardar la fuente u otros ámbitos del periodismo no pueden ser reglamentados? ¿Por qué pensar que los periodistas no pueden ser controlados o no pueden cometer un ilícito?”, interrogó. Debe saber que la calumnia, injuria o cualquier ataque que entrañe delito, no exceptúa al periodista.

La primera enmienda en la Constitución de los Estados Unidos “prohíbe la creación de cualquier ley que reduzca la libertad de expresión o vulnere la libertad de prensa”. La protección de las fuentes es sagrada y garantiza la confidencialidad. Se trata del derecho profesional absoluto a guardar sigilo sobre sus fuentes informativas.

No podemos  cerrar esta columna sin recordar un hecho tremendamente doloroso. A 26 años del salvaje atentado contra la sede de la AMIA en Buenos Aires, seguimos demandando justicia y castigo a los asesinos que enlutaron nuestra nación y repudiamos a todos quienes de un modo o de otro hicieron cuanto pudieron para que este crimen de lesa humanidad quede impune. Por eso seguimos interpelando a quienes le deben dar respuestas a las familias de las víctimas y a todos los argentinos de bien que nos sentimos agraviados frente a la barbarie intolerante.

 (*) Especial para ANALISIS

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