Por José Carlos Elinson (*)
Ser maestro es poner la vida al servicio de la patria, de las generaciones, de la vida cotidiana. Ser maestro es cargar con la tarea de poner lo mejor de cada uno al servicio de cada uno, es creer y crecer en los valores de la libertad. Es creer y poder, rescatar lo mejor de los mejores.
Ser maestro es caminar de la mano de los hijos de aquellos que encontraron en la escuela sus espacios para soñar futuros promisorios. Es enseñar a sumar, restar, multiplicar, dividir, pero sobre todo potenciar valores que hagan al perfil de un país inserto en un proyecto valioso.
Ser maestro es erradicar la muerte y privilegiar la vida de los que enseñan y de los que a su abrigo aprenden a crecer y ser mejores.
Ser maestro es entregar el alma en cada instante de una vida de servicio.
(*) Especial para ANALISIS.





