Por Rodolfo Parente (*)
Entiendo que haya radicales molestos con la sanción de la interrupción del embarazo en la Cámara de Diputados. Respeto esa posición como también respeto la que quienes apoyaron el proyecto de ley, que yo hubiera votado.
El radicalismo en estos temas no tiene una posición programática que surja de las plataformas electorales desde su creación a la fecha. Es más cuando se discutió y sancionó la ley de divorcio vincular, hubo legisladores radicales que votaron en contra y no se me hubiera ocurrido apostrofarlos ya que ejercían su libertad de conciencia que no está atada a ningún compromiso programático.
Entonces, a quienes se han molestado, con todo respeto les pido que reconsideren su actitud (algunos hasta han expresado que se desafiliarán). Esa actitud parte de confundir Estado y Religión, sea ésta cual fuere - y si de reclamar se trata hay cientos de episodios en la historia mundial de intolerancia religiosa de unos hacia otros; de los católicos franceses en contra de los hugonotes (protestantes de esa nacionalidad) que debieron emigrar para no ser masacrados a Alemania; de los protestantes contra los católicos en Irlanda; de los musulmanes contra los hindúes y de los hindúes contra los musulmanes, etcétera; de manera que no son las referencias de las distintas religiones las más autorizadas a descalificar a quienes apoyaron esta ley cuando no lo han hecho con la inquisición, la pedofilia, el mantenimiento del celibato que no alentó Jesucristo sino un Concilio de la Alta Edad Media, etcétera.
El radicalismo asistió acongojado al suicidio de su creador e inspirador Leandro N. Alem quien pudo ser enterrado en un cementerio porque ya regía la ley que los secularizó, de otra manera hubieran estado sus restos al sereno.
Yrigoyen fue enterrado con hábitos religiosos de una orden católica a su pedido, pero jamás se le hubiera ocurrido vetar el Código Penal sancionado durante su gobierno - hace casi 100 años -que en el Artículo 86° inciso 1 y 2 hablita la interrupción del embarazo en dos supuestos que la jurisprudencia desde su vigencia ha ido ampliando al calor de los nuevos tiempos.
Hagamos, entonces un culto a la libertad de conciencia y respetemos sin estridencias ni decisiones ligadas a lo religioso y no a lo político la actitud de correligionarios que votaron en un sentido y en otro.
El radicalismo es el único Partido organizado que existe en la República Argentina, con sus créditos y sus débitos; no contribuyamos a perjudicarlo sin analizar cuál fue su historia y cuál la de los hombres que lo crearon y contribuyeron a mantenerlo en la conciencia nacional: Alem, Yrigoyen, Alvear y Alfonsín.
(*) Rodolfo Parente es ex diputado nacional y ex diputado provincial por la UCR. Además, de ex convencional nacional constituyente.





