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Algo no está bien

feria Alameda de la Federación

Por D. E. (*)

No fue buena idea del municipio de Paraná la de generar un espacio abierto de bares en Alameda de la Federación –de gente amiga del poder, claro- en medio de un clima de incertidumbre en torno al Covid-19. No sobran camas disponibles en los hospitales. No baja el número de contagiados, ni de aislados. Y aumentan a diario las listas de nombres que no saludarán a sus familiares nunca más. Eligen abrir un paréntesis ficticio justo cuando una segunda ola de la enfermedad aparece en el resto del mundo y golpea las puertas de fronteras cercanas, más allá del desembarco de la vacuna, que demandará no menos de un año en ser aplicada.

No está bien que cientos de jóvenes y no tan jóvenes, sin barbijo alguno, sin distancia social, hayan copado esos bares a lo largo de varias cuadras, con una alta irresponsabilidad, como si fueran imberbes que recién van por los últimos años del ciclo secundario. Debe ser que no tuvieron ningún enfermo, ningún muerto o a nadie afectado por el Covid. Quizás ya no tienen abuelos a contagiar ni personas mayores cercanas que pueden verse afectados.

La pregunta es a cuenta de qué la “vía libre” a tanta gente, mientras se les exige a bares, restaurantes, locales comerciales y etcétera, un protocolo a cumplimentar, que parece que nadie quiere aplicar para estos encuentros nocturnos a cielo abierto. La pandemia sigue y cientos o miles de irresponsables se manejen a su antojo, sin ningún tipo de medida, propiciando el desmadre, confundiendo la diversión con el desinterés ante la vida del otro. Si el ejemplo no se da de arriba hacia abajo es difícil que las cosas cambien.

La decisión del intendente Adán Bahl y sus principales funcionarios no fue buena y no les sirve políticamente. Se equivocan. Y le erran en no hacer caso a las medidas que se le vienen insistiendo que cumpla desde Salud de la provincia. Eligen entretener y entretenerse.

La Navidad y la fiesta de fin de año no pasarán de largo. Sin dudas que generarán secuelas, porque un alto porcentaje de gente no hará caso a ninguna medida de prevención. “La gente está harta”, dicen algunos, para justificar tales determinaciones, en algo que quieren definir como “un grito de libertad”. No miden que alrededor están los que nos criaron, los que nos enseñaron de la vida, los mayores a los que hay que amar y cuidar más que nunca.

Que después no sea tarde para lágrimas.

(*) De ANALISIS

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