(Dibujo Rocchia-Agencia Nova)
Por Luis María Serroels (*)
Que el arte de gobernar no es para cualquiera, es una verdad de Perogrullo. Tan verdadera como el arte de disfrazarla hábilmente. Transcurrido el primer año de ejercicio en la Casa Rosada, las inquietudes y dificultades largamente sobrepasan a las soluciones. Denigrando a la oposición no se construye políticamente con limpieza.
Sería interesante contabilizar las veces que Alberto Fernández abordó aeronaves abandonando su ciudad, un fenómeno poco común. Un puñado de cuestiones que se hallaban en agenda, logró preferencial atención en la nómina del Poder Ejecutivo: el asunto que obtuvo una inusual predilección, fue la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (un tema que sigue siendo controversial).
Un manojo de temas de la agenda presidencial fue objetado, sin soslayar el empeño puesto por el Poder Ejecutivo en armar una arquitectura capaz de sacar ciertos personajes alojados en cárceles y en donde por algo cambia la gente en domicilios no muy carentes de confort.
Reemplazar en el idioma el rótulo “preso común” por el de “preso político” suena a un escaso dominio del hermoso castellano.
Entre ciertas cuestiones que no deberían suceder –salvo crasos hechos dados en la cúspide de nuestro gobierno nacional o el de Rusia- y que no se justifican, se advierte que las vacunas anti Covid-19 elaboradas con destino hacia la Argentina –transcurridos tres despachos aéreos-, se contabilizan 51.000 con doble aplicación por cada receptor. Imaginen las autoridades de salud argentina lo que deberían tardar para servir las justas y extremas necesidades de nuestro país. Una cosa es contratar determinada cantidad de vacunas y otra ser despachada en tiempo y forma.
Al margen, no se puede soslayar el ardid de quienes han recibido vacunas sin tener el permiso y/o autorización debida. ¡La viveza criolla siempre coquetea con la trampa para ser los primeros! (En este caso en ser vacunados indebidamente). Al momento de cortar camino nadie se queda atrás.
No confundir la legítima, lógica e imprescindible prevalencia del personal de seguridad y sanitario (en todos sus estamentos donde se entrega hasta la propia vida) al momento de vacunarse, con cierto funcionariado, familiares y “colados”, acostumbrados al juego de los privilegios desvergonzantes.
No sólo es importante la cantidad de vacunas adquiridas, sino cuan rápidas y precisas llegan a ser inyectadas.
En la ensaladera política hay de todo. El condenado por corrupto Amado Boudou, quien pretende ser absuelto, estaría percibiendo mensualmente del Estado $538.000, amén de aportar su esposa un contrato como asesora (?) en la Cámara Baja. Y el actual recluso podría hasta pasar a alojarse en una suntuosa mansión.
Mientras tanto la clase pasiva debe bajar la persiana cansada ante uno de tantos embustes que amasa el presidente. Uno de ellos, es brillante: “El Fondo de Garantía Solidario no será para que a los jubilados les den préstamos, sino para que mejoren sus ingresos. Vamos a reponer la pérdida real que han sufrido recomponiendo sus ingresos; lo vamos a hacer en cuanto lleguemos a la presidencia”(Sic). Todo sucedió al revés y los jubilados fueron engañados.
Una vicepresidenta y titular del Senado, puede anexar junto a su hijo diputado y su cuñada, el derecho de inmiscuirse nada menos que en la política petrolera, donde por allá en el 2012 el entonces ministro Axel Kicillof (hoy gobernador bonaerense) le aseguraba a Cristina Kirchner que a YPF “no le costará nada, cero pesos recuperarla” (según cierto informe del Tribunal de Tasación).
Su “gratuidad” se fue convirtiendo en miles de millones de dólares. Una persona sindicada por la justicia como corrupta, mal puede ser depositaria de la política en materia de explotación de hidrocarburos. Si el general Enrique Mosconi resucitara y observara en qué manos ha caído nuestro petróleo, el gran propulsor se pondría a llorar.
Es necesario recodar que unas 40 instituciones acreedoras de Nueva York (serían más del doble) contratadas por el Estudio Wite & Case, amenazan con el default si no cumplen con los acreedores de la provincia de Buenos Aires. El monto demandado según se consigna, asciende a U$S 7.148 millones.
Un actual presidente que años atrás se dedicó por TV a denostar, denigrar y despreciar a una presidenta, no es persona confiable. Los arreglos electorales que devienen de mayo de 2019, son sólo eso: arreglos espurios de ocasión.
Las múltiples maquinaciones que se esbozan para evitarle al kirchnerismo y en especial a su jefa sendos juicios de alta gravedad, no serán simples en el ámbito de los jueces. El primer magistrado, lejos de sanear la función pública y moralizar su gestión sale a respaldar a los que la llenan de vergüenza y deshonor. Alberto Fernández no se esmera en limpiar la moral pública, sino lo contrario.
Las caídas morales y graves delitos en que ha incurrido con claras desviaciones al Código Penal en el largo derrotero político el gobernador de Formosa, acaban de ser respaldados por el presidente de la Nación, al que ubica entre los mejores políticos y de moral alta.
Es útil además anunciar que Amado Boudou obtuvo una reducción del período de encarcelamiento por 10 meses, merced a cursos que hizo durante el tiempo de cárcel que aún no ha culminado. Se le ha tomado el pelo descaradamente a la Suprema Corte, acotando tiempo de encierro mediante canje de “especializaciones” en labores muy difíciles y harto críticas. Le falta la licenciatura en el uso del destornillador y el papel de lija.
Según fuentes autorizadas, se recordó que aún restaría aclarar la causa judicial que involucra al estudio The Old Fund en acuerdo con el gobernador de Formosa, Gildo Insfrán y consentimiento del entonces flamante ministro de Economía, tratándose de la renegociación de la deuda pública formoseña (?).
Se trató simplemente de una maniobra delictuosa mediante un contrato de consultoría inexistente y que ya habría sido negociada. Dicho contrato violó la ley provincial 1180 con el Fondo Fiduciario de la Provincia de Formosa. Dicha maniobra fue simulada y por ese “trabajo” se percibieron $ 7.667.161,30 con fondos públicos. El ministro Boudou habría añadido intereses de la deuda. Fueron tres muy veloces pero el que larga primero es un formoseño que maneja las riendas con el aval del presidente, no menos veloz.
¿Cómo se concilian los atributos integrales del jefe de una Nación, si los inmorales de la tarea estatal se usan como carpa para guarecerse de sus fechorías?
En otro orden, el caso de Victoria Donda, permeable a cualquier identificación política que resulte de utilidad, es realmente descalificador. Tan decadente se halla la exigente pirámide kirchnerista, que ante el caso de la funcionaria, ante una falta gravísima en vez de recibir sus lógicas sanciones, fue ratificada casi como un premio.
El escándalo de la empleada doméstica a quien Donda le ofreció un cargo en el Estado como compensación en lugar de pagarle de su propio bolsillo, es delictuoso, aunque los superiores y el propio Alberto Fernández decidieron sostenerla en el cargo. Extraña escala de valores K.
En tanto Cristina Fernández agota todas las instancias posibles para engordar sus emolumentos devenidos del Estado, como si el propio Estado no haya sido esquilmado mediante maniobras dolosas de las que deberían ser castigadas con toda la fuerza de la ley.
Hay formas y formas de comportarse ante el Estado. Las anécdotas siempre son útiles y aleccionadoras. Se relata que quien había gobernado, legislado o sentenciado no podía luego ver su nombre en la carátula de una demanda contra el Estado. No era una norma legal, sino ética personal.
Volviendo al “estadista” formoseño Gildo Insfrán, de su interminable mandato no es saludable justificarle la condición de corrupto. Tras asumir su cargo Alberto Fernández, fue el primero en visitar a ese gobernador cuasi vitalicio y cuya corrupción es muy conocida en todo el país.
En tanto sucede, los resortes del kirchnerismo van avanzando entre los intersticios de la justicia, para que la corrupción quede absolutamente impune. ¿Los decentes no atinan a despertarse?
“No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que sí me preocupa es el silencio de los buenos” (Martin Luther King).
(*) Especial para ANALISIS





