Raúl Nadalich partió a los 82 años.
Por D.E. (*)
Todos sabíamos su nombre, pero para nosotros siempre fue el Gringo. Fue uno de los profesores que más nos marcó en la escuela secundaria, en el Instituto Reconquista. El que nos inspiraba respeto y amor por lo que hacíamos. El que nos hacía desafiar y descubrirnos en cada competencia, poniendo esfuerzo y pasión en lo que hacíamos.
Néstor Raúl Nadalich, ese gran profesor de educación física, fue el que nos enseñó a respirar al correr, a luchar hasta el final en cada prueba; a superarnos todo el tiempo, más allá de la adversidad o la derrota. “Todo esto les va a servir para el resto de su vida”, nos repetía. Y fue así. Cada uno de sus consejos nos sirvieron para siempre.
El Gringo era un tipo recto, a veces algo parco, pero también sabía escuchar a sus alumnos. Y él seguro iba a tener la respuesta exacta para ese problema adolescente, por el cual ese día no íbamos a poder rendir como esperaba. Tenía la palabra justa para hacernos sentir sus mejores alumnos o simplemente hijos de la vida. Y con ese consejo, seguro que al rato podíamos comernos el mundo en esa contienda deportiva.
Era el que disfrutaba con los triunfos nuestros en tal prueba atlética o en aquél torneo de fútbol; el que sabía perfectamente quiénes iban a crecer y ser figuras de importancia en el deporte con el paso del tiempo. Siempre fue muy feliz haber forjado deportivamente en el Instituto Reconquista a Angel David Comizzo o a Juan Esteban Solari y a tantos otros de generaciones diferentes. Se sentía orgulloso saber que Comizzo era el arquero titular de la primera división de su equipo de siempre, River Plate o que Panchi Solari también llegara a la primera de Rácing y luego siguiera su camino en Talleres o Gimnasia de La Plata. Se emocionaba cuando alguien se lo recordaba. Y nosotros también éramos feliz por esas situaciones.
Pasaron generaciones de estudiantes por el Instituto o la Escuela Normal de Reconquista, entre otros colegios por donde transitaron las enseñanzas del Gringo. Y el profe jamás olvidó a sus alumnos. Si uno se lo cruzaba por la calle, nunca dejaba de tomarse unos minutos para preguntar cómo andábamos, si estábamos bien y cómo era nuestra familia. Así de humano y sencillo era el querido Gringo.
Raúl Nadalich partió a los 82 años este domingo 25 de abril. Seguramente seguirá con sus enseñanzas en algún lugar del cielo; luciendo siempre su físico impecable y sus particularidades para la gimnasia en paralelas, donde siempre descollaba. El Gringo no se quedará de brazos cruzados; hasta quizás se anime a entrenarlo al Diego para algún picadito y hasta pueda practicar algunos tiros libres con Pacho Paterno, ese gran arquero que también nos dejara hace algún tiempo.
Chau querido Gringo. Descansa en paz y gracias por todo lo que nos enseñaste de la vida.
(*) Director de ANALISIS. Ex alumno Promoción 1979 del Instituto Reconquista C-113.





