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Los independientes serán mayoría para escribir la nueva Constitución de Chile

Por Roberto Trevesse (*)

Los analistas calificaron como un “maremoto político” los resultados de los comicios, que castigaron a las fuerzas tradicionales, planteando un difícil desafío para el gobierno de Sebastián Piñera y dejando un panorama incierto de cara a las elecciones presidenciales.

El 14 y 15 de mayo pasado, Chile se volcó a las urnas para elegir a los futuros concejales, alcaldes, Gobernadores Regionales, y a los 155 Convencionales Constituyentes

Pero, a mi juicio, lo principal, en esta oportunidad estaba puesto en elegir a los convencionales constituyentes que estén dispuestos a reformar la Constitución vigente. Si bien muchos esperaban resultados adversos al oficialismo y a los partidos tradicionales, los pronósticos se quedaron cortos ya que los ciudadanos trasandinos votaron un cambio de 180 grados.

En efecto, perdió el gobierno nacional y la clase política en general. Lo que podría decirse fue derrotado y rechazado el sistema vigente.

Ganaron los independientes desilusionados desde hace años con los partidos políticos, pero también les fue bien al Partido Comunista y a lo que se denominó como Frente Amplio, constituido por numerosos pequeños partidos de izquierda y de extrema izquierda como Revolución Democrática, Partido del Pueblo, Convergencia Nacional, Partidos Regionales, etcétera.

En las urnas el oficialismo sufrió un fuerte revés al no alcanzar un tercio de los convencionales, ya que lograron un 21 por ciento y esperaban un 33 por ciento. Por primera vez en la historia, las alcaldías de Santiago (capital del país) y Viña del Mar, la ejercerán los comunistas,

Se podría decir que cambió Chile, aunque habría que esperar los venideros acontecimientos.

Se sabe que las reformas más importantes serían: Un país más igualitario, solidario y no subsidiario; cambios en las políticas educativas y de salud, incorporándose el derecho a una educación gratuita y un sistema de salud primario gratis.

Se modificará el sistema de pensiones, que sea más solidario con una pensión mínima reajustable en el tiempo.

Se debatirá y se resolverá si se va a un sistema parlamentarista o a una mistura de gobierno presidenciable y parlamentarista.

Claro está que, para todo esto, que es muy loable, tendrá que ver con la generosidad y cordura de los legisladores reformistas en un marco de sana democracia.

También, trascendió que se avanzará en promover la descentralización de los derechos fundamentales como agua, educación y salud.

Asimismo, reemplazar o controlar la economía liberal y concretar el activismo del medio ambiente.

¿Quiénes van a escribir la nueva Constitución de Chile?: 61 abogados/as, 20 profesoras/es, 8 egresados/as o licenciadas/os de derecho, 6 activistas, 6 periodistas, 4 trabajadoras sociales, 4 administradores públicos, 3 psicólogas/os, 3 ingenieros civiles, 3 ingenieros comerciales, 2 sociólogas/os, 2 médicas/os, 2 diseñadores, 2 actores, 2 administradores de empresas, 2 ingenieros, 2 matronas 1 de cada 1 en las siguientes categorías: machi, dueña de casa, científica, ajedrecista, asistente de párvulo, buzo, ingeniero agrónomo, contador, cientista político, bioingeniería, ingeniero civil ambiental, ex alcalde, ex marino, licenciada en filosofía, odontóloga, veterinaria, arquitecto, empresaria, economista, diseñadora de vestuario, geógrafa, licenciada en historia, mecánico automotriz y gestor cultural.

Un amigo chileno, cercano en su juventud a la democracia cristiana, me manifestó que en este listado se observa una pequeña muestra de la gran diversidad de personas que tienen ellos y que se podría decir que “será la primera constitución más nuestra que nunca”.

El periodista chileno Cristián Torres publicó en Infobae que con casi el 81,63 por ciento de las mesas escrutadas, las 83 listas de independientes acumularon un 31 por ciento de los votos, accediendo a 48 escaños de los 155 disponibles de la Convención Constitucional.

En tanto, la lista “Vamos Por Chile”, que reunió a los sectores de derecha y de Gobierno, obtuvo apenas un 23,9 por ciento, logrando 37 escaños, descartando así la posibilidad de obtener un tercio de la Convención Constituyente, lo que les habría ayudado a imponer sus políticas en la redacción de la nueva Constitución, y a bloquear cualquier tipo de cambio.

En tercer lugar, se ubicó la lista “Apruebo Dignidad” con un 18,1 por ciento de los sufragios, la que está conformada por partidos tradicionales de izquierda. Este último obtuvo solo 28 bancas.

Además, una de las sorpresas mayores la propinó la “Lista del Pueblo”, otro grupo de independientes, quienes se posicionaron frente a todo el país con un 16,1 por ciento de los votos, logrando 25 lugares en la Convención Constitucional. Mientras que a los pueblos originarios les correspondió sus 17 escaños ya reservados de antemano.

Vientos de cambio con trayectos diferentes y contrapuestos, se están generando en Latinoamérica y quizás la Pandemia los aceleró, por lo que tenemos que estar muy atentos los argentinos, porque a ciencia cierta no sabemos por qué caminos tendremos que transitar en los cercanos tiempos por venir.

(*) Roberto Trevesse es periodista de Paraná.

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