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Las malas artes de un poder autoritario

Por Luis María Serroels (*)

Entre las cosas que abundan en nuestro país se citan las mentiras que pululan en épocas electorales y la avalancha de economistas que aseguran tener la verdad revelada, aunque allí terminan en el fracaso.

Particularmente se da el fenómeno del juego del lanzamiento de la pelota contra un muñeco. A ese muñeco se lo identifica con el ministro de Economía de turno, hábil para mentir con autorización del mandatario. Lo que se denomina fusible.

Cada teórico tiene su solución, aunque sabido es que las finanzas se van extinguiendo paulatinamente.

La compulsa cercana que va arribando al domingo 12 de septiembre para las PASO (Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias) tendrá su importancia. Allí no se definen cargos sino primero se determina la selección de candidaturas oficiales en algún partido político. El mejor amigo de la democracia es aquél que, a la hora de emitir su voto esté seguro de lo que realiza.

Mientras el presidente hace propaganda sin pudor en pos de sus candidatos sabiendo que debería permanecer al margen y sostenerse en la neutralidad, la justicia le hace tañir las campanas del abuso y el privilegio. Hoy pareciera que CFK le teme más a una subrogancia forzada por obra de la ley de acefalía, que las consecuencias del reproche que caerán sobre un gobierno que no pude enderezar el rumbo.

Un jefe de Estado no debe apartarse de las leyes igualitarias y de allí que está atado a la legalidad como cualquier ciudadano. Las excepcionalidades tienen una variedad de origen que deben analizarse profundamente.

No es nada agradable el clima que se advierte en las adyacencias de la sede gubernamental, a tenor de los problemas inesperadamente surgidos: el juez federal Ramiro González se incorporó a la causa que involucra al “caso Olivos”. Pedir disculpas no exime del delito. Tampoco sirve que le eche la culpa a nadie. 

Pero no es únicamente este asunto el que soporta el mandatario: la cuestión que le quita el sueño se vincula con el llamado Vacunatorio Vip. La causa reabierta tras el fallo de la Cámara Federal de la jueza actuante, ordenó una serie de medidas de prueba (se trata de María Eugenia Capuchetti y el fiscal Eduardo Taiano).

La variedad de funcionarios y personajes de diverso pelaje que se sirvieron de altas posiciones y relaciones especiales para acceder a la vacuna anti coronavirus, tendrá sus consecuencias.

Y como si algo faltara para terminar de incomodar al elenco K, el triunfo aplastante obtenido por Gustavo Valdés (un hombre que honra a la democracia y defiende al federalismo) plasmó su  reelección como gobernador de Corrientes alcanzando el 70% de los sufragios.

Con este panorama debe luchar el kirchnerismo. Allí no se definen cargos sino que se determina la selección de candidaturas oficiales, estén o no afiliados en algún partido político.

El gobierno se muestra displicente ante los problemas que debe superar en tanto tendrá que responderle a la justicia por graves cuestiones.   

“No hay mentira más perjudicial que la verdad disfrazada” (Emanuel Tamayo y Baus).

(*) Especial para ANALISIS

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