Imagen: diario La Nación
Por Luis María Serroels (*)
Entre las verdades de Cicerón, elegimos una que debería estar al pie de cada lecho: “Nada hay tan veloz como la calumnia, ninguna cosa más fácil de lanzar, más fácil de aceptar ni más rápida de extenderse”.
No hay mejor vía de recuperación que la del crecimiento, nunca la de la inequidad. La peor forma de la desigualdad generada por la injusticia. Se advierte entre la diferencia de grupos o clases que conforman la sociedad.
La carencia de oportunidades, donde es imposible acceder a bienes y servicios, se puede advertir diariamente.
Un panorama idílico lanzado por el primer magistrado, no se condice con una sociedad que no comprende las extrañas tablas del kirchnerismo.
Al filo de la Nochebuena y a modo de saludo, la máxima autoridad optó por regalarle a la Nación y como revolucionario anticipo, expresar que “vamos bien y vamos a estar mejor (…) vamos por el buen camino (el año de los grandes acuerdos)”. Echó a perder un momento y acontecimiento ancestral llamado a unir al mundo: la Navidad.
El Pontífice argentino Francisco, reafirmó la necesidad de “dar dignidad al hombre con el trabajo” (reducir los cuadros del Estado). ¿Cómo interpretar el deseo navideño de la vicepresidenta bajo esta frase “Amor, solidaridad y esperanza”, tan lejos de la realidad practicante?. En especial su plan de desembarcar sobre el manejo de la justicia, poniendo el dedo en la Suprema Corte. Vana empresa de una persona que debe responder en varios tribunales.
¿Cómo se concilia la mayor autoridad de la Nación, Alberto Fernández, con otra jerarquía (vicepresidenta Cristina Fernández), si está claro la voracidad de poder no obstante rodeada de graves imputaciones?. Los sueños de modelar los códigos acorde a las necesidades del kirchnerismo para salir airosa junto a sus hijos y ex manos largas no son fáciles de sacar de encima.
Lo que más parece urticar a los funcionarios carentes de explicaciones serias y veraces, es ver cómo naufragan sus planes hegemónicos. Quien desde el poder afirma que ¡vamos fenómeno!, está llamado a ganar el mejor chiste del año. El predominio político se saborea pero tiene sus límites.
El flamante titular de la Suprema Corte de Justicia, Horacio Rosatti, parece que le genera nerviosismo a los cuadros del kirchnerismo.
La cabeza del más alto órgano de la justicia, decide por la simplicidad. “Nosotros vemos el expediente: donde hay pruebas o no las hay, apelamos, aplicamos la Constitución y el Derecho Penal”, reafirma el magistrado.
Viene bien recordar una reflexión del ministro de la Corte Suprema de Justicia (en ocasión titular del cuerpo) Carlos Fernando Rosenkrantz, cuando expresó que: “La sociedad tiene razón cuando dice que la justicia es lenta”.
Esa justicia se supone que está abocada a numerosas causas que involucran a la ex Presidenta de la Nación y actual vicepresidenta, Cristina Kirchner. Se habla entre ellas de lavado de dinero proveniente de sobornos, simulación de alquileres de habitaciones hoteleras no utilizadas, irregularidades gruesas vinculadas con la concesión de obras viales al empresario Lázaro Báez, en lo que se mencionan los dos hijos del matrimonio Kirchner-Fernández. A la hija se le atribuye la guarda de un bolso con 5 millones de dólares.
En la causa Hotesur- Los Sauces, Casación revisará el sobreseimiento de Cristina Kirchner. La historia recogerá los desbarajustes y atropellos cometidos en ciertos peldaños del derecho. “Donde hay poca justicia, es un peligro tener razón”. (Francisco de Quevedo).
Sean los mejores deseos para todos ante el Nuevo Año y que Dios nos desaloje esta realidad tan dolorosa que irrumpe en forma de virus.
(*) Especial para ANALISIS





