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¿Y las veredas sin restaurar de la Plaza Carbó?

Por Luis María Serroels (*)

Nadie se sienta molesto. Nadie mire para otro lado. Nadie trate de lavarse las manos. Hablemos de un tema que a todos nos atañe y sin embargo no todos toman parte.

Esta cuestión adquiere gran importancia si es que  asumimos seriamente  la responsabilidad de  nuestra Paraná Ciudad Paisaje.

La Plaza Carbó, circundada por calles Méjico, Santa Fe, Córdoba y Avenida Alameda de la Federación, adquiere los suficientes atributos para enorgullecer a los paranaenses y a todos quienes nos visitan.

En un trabajo publicado en el Diario de Paraná, se revela que “según la hora, sirve de atajo en medio de trámites o mandados y de sendero propicio hacia la práctica de deportes en clubes o en el Parque”.

El contexto hace su parte: téngase en cuenta que la rodean la Biblioteca de la Legislatura, la Biblioteca Provincial, la parte posterior de la Casa de Gobierno  con su museo, el Rectorado de la UNER con su FM, además de grandes edificios sobre Santa Fe, Alameda de la Federación y Córdoba, con locales comerciales, oficinas, consultorios y departamentos residenciales. En tanto sus fuentes reflejan el transitar o el descanso de los paranaenses.

“Vale mencionar el imperdible conjunto de esculturas de Fioravanti. También los bancos en sus veredas y hasta los canteros elevados de tal modo del nivel del piso, que suelen ser usados para sentarse sobre la gramilla a charlar y matear”. Asimismo la añeja arboleda es testigo de una vasta historia.

Mucho más se puede evocar sobre este pedazo de Paraná con el que se honra la figura de Enrique Carbó (abogado y político nacido el 24 de febrero de 1861 y fallecido el 2 de febrero de 1929, habiendo sido gobernador entrerriano, ministro de Hacienda y senador).

Como un recordatorio glorioso, en la plaza tan querida, la Agrupación V “ENTRE RÍOS” Gendarmería Nacional honró al General D. Martín Miguel de Güemes “Héroe de la Nación Argentina”, con  motivo de conmemorarse los 200 años de su paso a la inmortalidad. Paraná (E.R.) 17 de junio de 2021. De esto da testimonio un monumento inaugurado en dicha fecha. 

Y como otro testimonio, se halla sobre el lado que da a calle Méjico el  monumento que honra al militar y político argentino, Ricardo Ramón López Jordán, que merece una necesaria restauración. 

Ya hemos dado un repaso sobre este paseo que nos enorgullece. Pero hay un factor negro que no se puede pasar por alto ni ignorarlo. Se trata del lamentable estado de las veredas, situación que contrasta con los aspectos que hemos abordado con tanto orgullo.    

No venimos  a cargar responsabilidades ni puntualizar personalismos, sino a exponer una realidad que viene desde hace mucho tiempo donde se sucedieron diferentes funcionarios.

La vereda sobre Santa Fe, haciendo esquina con Méjico y especialmente la de Córdoba, no sólo exhibe un aspecto que hiere al conjunto, sino que ofrece  roturas, hendiduras y desniveles desde hace mucho tiempo, constituyendo un claro peligro.

Se desconocen los motivos por los que se han paralizado estas reparaciones y desde luego tal responsabilidad le corresponde a la autoridad pertinente.

Seguramente los idóneos podrán darle solución al problema no sólo para recuperarle al paseo su esplendor completo, sino también para el recuerdo de los próceres que hicieron grande a Entre Ríos.

(*) Especial para ANALISIS 

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