Por Luis María Serroels (*)
Con extrema sinceridad y franqueza, se advierte la serenidad con que el kirchnerismo residual admite que la Vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández, desarrolla las maquinaciones esenciales para que la construcción del futuro gasoducto nacional se encomiende a una empresa foránea.
Incluso encargarle a dicho país la fabricación de importantes partes, decidiéndose modificar las medidas (para justificar la adjudicación a intereses del vecino país) y así hacerse de todos los intereses en desmedro de nuestra Nación. ¿Es acaso CFK depositaria de las decisiones de importancia que deben estar en manos de expertos?
Estos puntos revelados sin retaceos dan cuenta de que, quienes dieron las órdenes de tal modificación, tendrán como destino a los intereses de empresarios desde luego fuera de Argentina.
El kirchnerismo no pierde tiempo cuando se da la ocasión de incorporar billetes verdes y seductores a sus capitales con fin de engorde, es imposible que no tengan las marcas y aromas del signo de la K.
Días pasados –aunque poca importancia parece concederle gran parte de la sociedad- un miembro de la Corte Suprema acaba de recordar públicamente que la Vicepresidenta de la Nación tiene pendiente el juzgamiento por una de las más graves causas que se le imputan. Debe haber pocas personas que no se hayan percatado de que el propósito esencial es salvarse de las rejas.
Mientras el primer mandatario argentino esparce mensajes edulcorantes en el país del norte, los transportistas argentinos se han venido desesperando para conseguir el gasoil esencial que permita satisfacer a los productores del campo y otros requerimientos.
La jugarreta de la futura obra del gasoducto en manos de una empresa carioca, ha sido una maniobra urdida por empresarios. Alguien decidió modificar partes para adaptar elementos y así adjudicarse a grupos del vecino país. Esas decisiones están siendo observadas por la justicia y de allí que actuaron jueces para lo cual reclamaron toda la documentación requerida.
La maniobra del gasoducto en manos de una empresa angurrienta como tantas transnacionales voraces, sólo puede poner las cosas en su lugar la justicia argentina.
La memoria es la única que puede recuperar los atropellos del manoseo del poder. Tras del kirchnerismo se instaló la corrupción. Dentro del “fernandismo” se ocultan los peores atropellos y los planes de modificar a la Suprema Corte para moldear las barbaridades sin respetar la Carta Magna.
Como se ha dicho, hay una acumulación de dinero verde sustraído y campantemente acaparado, aunque el posterior repartidor vía exterior se encontró con los observadores fiscales. La actual Vicepresidenta de la Nación es una especie de distribuidora, persona a la que poco le preocupó que sus adláteres de confianza se inmolaran frente al altar de los dioses del kirchnerismo.
Es realmente vergonzoso cómo los poderosos ingresan entre los intersticios más útiles y la falta total de moral, logrando ciertos magistrados de Comodoro Py ser condescendientes con éstos. Los aleccionadores del poder se llenaron con bolsones de dólares que alguien dejó cierta madrugada y una monja recibió en un monasterio para guardarlo herméticamente. ¿Quién lavó los valores morales del mandadero y de la receptora? El presidente argentino siempre supo que CFK se convertiría en una cómplice de primera en esta sociedad vergonzante.
Al final, los datos de fin de semana tienden a desvirtuar las versiones sobre las empresas brasileñas que se harían cargo de la construcción. Pero esto no está confirmado, al menos el último viernes. Mientras tanto, el tiempo que lleva la demora para el inicio de las obras, nadie se arriesga a estimarlo. Son recursos que cada vez duelen más.
Alrededor de este proyecto enorme (gasoducto), surgieron dos episodios dignos de revelarlos: hubo alguien que se preparó para inaugurarlo con el nombres de Néstor Kirchner no advirtiendo que aún no se había comenzado la obra y el otro, que comenzó a mencionarla cuando tampoco existía.
(*) Especial para ANALISIS





