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Un vínculo innegable

Por Juan Cruz Butvilofsky (*)

La convocatoria de la Mesa de Enlace del miércoles no tuvo gran convocatoria. Por su puesto, los propios agrandan las repercusiones y los adversarios desde el otro lado de la grieta le restan valor. La discusión se resuelve con las imágenes. 

Los que sí estuvieron presentes fueron los dirigentes de Juntos por el Cambio y tuvieron un lugar de protagonismo. No es la primera vez. De hecho, los vínculos entre la Mesa de Enlace y el principal espacio opositor son innegables a pesar del intento de sublimar esa relación. 

No son pocos los dirigentes de Juntos por el Cambio que surgieron al calor del conflicto por la 125. Son varios los que integran la lista de los que tienen las dos camisetas puestas. Incluso, la paradoja curiosa es que el redactor de aquella resolución, hoy también integra Juntos. 

Lo que sí sorprendió es la ausencia de Luis Miguel Etchevehere, histórico referente de Juntos para el sector y del sector en la provincia. Quizá haya tenido algo que ver el posicionamiento interno del exministro y su cercanía con el ala dura del Pro que tiene en la cabeza a Mauricio Macri y Patricia Bullrich. Esa cancha liberada para Rogelio Frigerio y Horacio Rodríguez Larreta mostraría que en la concentración de la Mesa de Enlace también se juega la interna opositora. 

¿Esto está mal? ¿Es malo que haya dirigentes del agronegocio en Juntos por el Cambio? Para nada. Incluso, se trata de coherencia entre quienes tienen intereses en un sector de la economía y, a la vez, forman parte del espacio partidario que más se retroalimentó del agro. 

Lo que está mal es ocultar ese vínculo. Muestra una deshonestidad para con el pueblo argentino. No reconocer desde donde se protesta es faltar a la verdad. Tratar de negar ese vínculo es pensar que la gente es incapaz de reconocer lo que es más que evidente. 

Es cierto que los vínculos sectoriales con los partidos políticos no es algo nuevo. No son pocos los sindicatos que tienen vínculos partidarios. Pasa mayormente con el peronismo pero también con la oposición. Insisto, no está mal, lo que está mal es mentir y negar que eso existe. 

Esto pone en evidencia la doble vara de Juntos. María Eugenia Vidal calificó todo paro docente en provincia de Buenos Aires como medida de fuerza política. Desde esa perspectiva ¿cómo negar que el lockout del miércoles tuvo ingerencia de la política partidaria opositora? 

Más cuando uno analiza los motivos de la medida de fuerza. Si bien algunos son válidos, principalmente las dificultades que ha generado la faltante del gasoil -ya en vías de solución- y la brecha cambiaria de los últimos días que afecta al productor que cobra al dólar oficial cuando el real está en niveles récords. La pregunta que surge es ¿la situación del sector es tan apremiante como para paralizar la producción del país? ¿No hay sectores que la están pasando peor?

Pareciera que la dirigencia rural desconoce la crisis social y económica que hay en el país. Por supuesto, ellos aseguran que son la resolución a todos los problemas del país pero reclaman devaluación y libertad de mercado. Recetas que empeorarían aún más la crisis de todos a cambio del beneficio de unos pocos. 

Por supuesto que el listado de responsabilidades del gobierno para mejorar las condiciones del sector es enorme y no pueden negarse. No verlo te convierte en ciego. Pero en un país en donde casi la mitad de los pibes son pobres, cortar las rutas porque el dolar está atrasado mientras te podes resguardar en el silobolsa me parece un poco desmedido. 

Sólo la Federación Agraria y los cooperativistas critican la concentración del sector. Los rurales hacen lógico silencio clasista y reclaman que el Estado no intervenga. Estan todos juntos pero no tienen los mismos intereses. Pareciera ser que lo único que los une es habitar ese lado de la grieta que tanto rédito les dio a quienes usaron los reclamos para obtener poder político. 

No está mal la pertenencia política, lo que está mal es negarlo y subestimar a la gente. 

(*) Periodista de ANÁLISIS

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