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¿Un itinerario final y vergonzoso?

Por Luis María Serroels (*)

Hay cosas que no se deben hacer. O si se hacen y encajan en las grandes vergüenzas nacionales, tienen vía libre. ¿Cómo explicarse y explicarle a la vez a la sociedad de dónde surgieron elementos enraizados en la política nacional y llegaron para quedarse?

Desde los albores del Siglo XX afloraron fenómenos que se enquistaron en la política nacional como un abanico de daños para la vida argentina, con una predisposición a toda prueba y aceitadamente a la hora de inflar bolsones de dinero ajeno (preferentemente de color verde), hasta que la justicia tomó intervención. Claro que sectores judiciales tenían escasa predisposición a la hora de refrescarse frente a un libro que consta de 129º artículos y disposiciones transitorias. Y que tras ello, los enojos, sorpresas e indignaciones donde se  mueven los tres poderes.

¿Dónde radican los sinsabores que tanto avergüenzan a la sociedad? La Nación no puede admitir que los ciudadanos queden al margen de la corrupción nacida a partir de 2003 y subsiguientes años, en que un matrimonio llegado desde tierras sureñas instaló una empresa dedicada a llenarse de dinero ajeno (léase del Estado) sin hacer nada.

Uno de los agentes más entrenados como vía para secar a las arcas oficiales en favor del “kirchnerismo”, se vincula con lo que se denominó “La ruta del Dinero K” – Vialidad, Hotesur y Los Sauces, amén de los famosos Cuadernos de las Coimas (que alguien se tomaba la tarea de ir registrando los movimientos mientras se desempeñaba como chofer “de confianza”).

Seguramente de este “tesoro” formaron parte unos bolsos entregados a la puerta de un convento y que guardaban con moneda nacional y dólares, como citamos en una nota reciente de ANALISIS. Esto sirve como una síntesis de las “hazañas” que han coronado la vida política, económica, social y moral que ha exhibido sin pudor la actual vicepresidenta de los argentinos.  A partir de ello se pueden abordar asuntos cercanos desde la actualización y consecuencias relacionadas con la causa que le quita el sueño a la viuda del ex Presidente Néstor Kirchner.

Cabe recordar que la única imputada en la causa que se le sigue, ha venido largamente aspirando a que le sea revertida la instrucción por falta de mérito para convertirlo en sobreseimiento. Es muy difícil despegarse de esta situación por la cual Lázaro Báez, sus hijos, Leonardo Fariña y otras personas fueron condenadas en febrero de 2021 por el Tribunal Oral Federal (por haber lavado 55 millones de dólares que provenían de la obra pública que recibían durante los 12 años del kirchnerismo y la facturación en negro).

Del trago de mal gusto se supo en abril de este año, cuando un camarista pidió investigar de manera conjunta las causas de corrupción contra Cristina Kirchner. Su abogado Carlos Beraldi  debió retirar un recurso de apelación que había presentado pretendiendo revertir el rechazo del juez Federal Sebastián Casanello al de Cristina en la causa de “la ruta del dinero K”.

¿No sería útil averiguar cuánto tiempo le ha insumido esta causa y determinar de una vez por toda la eventualidad y responsabilidad? No deja de preocupar el hecho de que cuestiones de larguísima data, no se hayan sellado para bien o para mal de la persona imputada.

Además resulta insólito que habiendo transcurrido un tiempo más que dilatado para enjuiciar y condenar, tal como ocurrió con Lázaro Báez, no se hayan esclarecido en profundidad las relaciones entre  éste con la actual vicepresidenta y Austral Construcciones.  Haber sido adjudicadas esas obras viales del gobierno con direccionamiento a dicha empresa y sabiéndose de varias otras irregularidades, en especial la práctica de sobreprecios del 65% promedio, resulta muy difícil que los gobernantes no hayan caído en prácticas delictivas.

Habiéndose ocupado el fiscal de Instrucción de la Ruta del Dinero  K, Guillermo Marijuan,  sostiene que hay relación entre el dinero de origen espurio que Lázaro Báez lavó entre 2010 y 2013, como se ha dicho por 55 millones de dólares, y los beneficios obtenidos, que fueron a quedar en manos del matrimonio K.

(*) Especial para ANALISIS

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