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“Llevaremos a Argentina al lugar que se merece” (?)

Imagen de archivo del Presidente Albero Fernández.

Imagen de archivo del Presidente Albero Fernández.

Por Luis María Serroels (*)

Ya se dijo cuando el juramento presidencial. Una cosa es enfrentar los problemas para abrirle las puertas al desarrollo y otra cosa experimentar las peores teorías con destino de cesto. Sería bueno que los organismos específicos busquen planes que coordinen al todo.

Un buen rasgo del gobernante es saber escuchar y estar incluso apto para cualquier renunciamiento patriótico. La articulación de planes debe ir preparado para enfrentar las peores contingencias y saber regular su autoridad cuando se queda cargado de atropellos ante los códigos que se deben respetar a rajatablas.

El molde escogido es el de probar y probar, en tanto el país se desangra. Un buen rasgo del gobernante es el de dar un paso al costado antes de agotar su escuálido capital político. Ver y probar no es una forma de enfrentar los problemas del país ni articular soluciones unipersonales.

La sociedad de la F nunca expuso ideas salvadoras ni les ocuparon los problemas inmediatos. La situación no parece atribular a los funcionarios, sabiendo que la economía se va desmoronando sin solución de continuidad. Pareciera que los 15 meses que restan al gobierno estuvieran abocados a grandes realizaciones, mientras las cuentas exiguas exponen otra realidad. El nuevo equipo gubernamental ¿será el último?

El enfrentamiento con el campo, una cuestión que la política rara vez interpreta -salvo cuando pone las firmas para succionarle los recursos al productor- ha dado por estos días una muestra de falta de información del jefe del gobierno nacional al acusar a los exportadores de retener la producción, siendo que en ese momento el volumen trasladado al exterior ya alcanzaba el 66 por ciento exportado.

Estos choques que tienen el sello de la ignorancia oficialista mojada de improvisación, ya es tiempo de que se aplaquen los ignorantes, máxime ante la realidad que acucia a millones de argentinos.

Un buen rasgo del gobernante de ley, es aquel que está dispuesto a su alejamiento. Se sabe que ambos Fernández nunca pudieron articular un plan que posibilite encarrilar al país. Descabezar ministros no es solución en tanto en la cúspide que anidan los gobernantes se ha carecido de ideas superadoras.

Más bien se advierte que el kirchnerismo reclama silenciosamente -y de una vez- la vía que mejor lo deje seguro y lejos de los barrotes a Cristina Fernández. Rara salida de la ley que permitiría limpiarse de sus desviaciones del Código Penal, en tanto los servidores de la señora que fijó un largo domicilio en la Quinta de Olivos, acumulaba “verdes papeles” producto de maniobras delictivas por las cuales importantes personajes han sido condenados, si bien su jefa está cercana a enfrentar a fiscales y jueces.

Todas las maniobras posibles emanadas del cristinismo puro, ya tienen su marca y conocen las jugarretas que suponen saltar por sobre las leyes.

El viernes 22 de julio las cotizaciones arrancaron con el dólar a 337 pesos y el riesgo país a 3.000 puntos sin que muchos ni moqueen. Pensar que en cierta época en la Argentina se preocupaban frente a las pizarras con el “verde” a 19 pesos (alguien lo citó como recuerdo).

¿Por qué no evitarle un daño peor a millones y millones de ciudadanos que algún día creyeron y fueron defraudados? Los grandes renunciamientos suelen ser más patrióticos que el silencio y más prudentes en la decencia cívica.

Los movimientos de esta semana en el gabinete forzados por gobernadores que ven cómo se navega en la quietud y la falta de respuestas, desembocaron en nuevos cambios. ¿Nos darán soluciones acertadas?

El kirchnerismo nato parece entretenerse con la posibilidad de quedarse con una buena tajada sin darse cuenta de que ya no habrá tajada. Ver cómo desaparecen las reservas y la ex ministra de Economía valientemente volando a Estados Unidos con un cuestionario escrito con letra titubeante y obedeciendo a las órdenes del jefe sentado en el sillón mayor de la Casa Rosada a la espera de la enésima renovación del gabinete (¿será definitivo?).

El gobierno asiste al peligro de una hecatombe económica, financiera y social difícil de evitar y que sólo los funcionarios parecieran no advertir. Por primera vez desde que asumió Alberto Fernández tiene peor imagen que Cristina Kirchner (ambos son iguales en sus mediciones).

Estos movimientos a cinco meses de cerrar el tercer período del gobierno sobre cuatro, confirma que el oficialismo nunca pudo enderezar sus planes.

Crisis económica, devaluación del peso, inflación galopante, pobreza creciente son realidades que duelen a la sociedad. Es un nudo gordiano donde dos aliados desorientados no se comprenden. Los bancos internacionales han sido advertidos por la deuda argentina y el presidente del BID no puede aprobar nuevo financiamiento para nuestro país sin estudios previos. ¿Sabrán los nuevos funcionarios dar “en la tecla”?

Los argentinos tienen sólo dos opciones: se ponen de pie como la Patria manda o no habrá más Patria.

(*) Especial para ANÁLISIS.

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