Por Luis María Serroels (*)
Ciertos proyectos apuntados a manejar al Poder Judicial no son nuevos. Desde que asumió el actual gobierno nacional, lejos están de disimularse. Manifiesta o larvadamente, se encaminan hacia el manejo de ciertos planes atribuidos a la vicepresidenta y con el fin de desplazar a los jueces y fiscales que la investigaron y la procesaron en siete causas.
La ley se ha profundizado larga y seriamente hasta arribar a un juicio que costó mucho tiempo, significó profundidad en los Códigos y la mayor responsabilidad en tanto se aguarda salvaguardar el imperio de la justicia.
No está demás reiterar los puntos que el oficialismo procura aprobar en lo que se denomina la Reforma Judicial y la Ley de la Procuración.
El asunto es que ambos proyectos (Reforma Judicial y del Ministerio Público) se hallan trabados porque carecen de mayoría propia. Simplemente: no se dispone de la suficiente fuerza. Es que la oposición no deja de desconfiar ante el recambio de fin de año y sigue vigilante para evitar que ambas leyes sean promulgadas y en este sentido se observa el resultado eleccionario donde el kirchnerismo pone todas las fichas.
Se advierte al oficialismo que no obstante contar con la media sanción en el Senado el proyecto del Ministerio Público Fiscal, restando la otra media sanción en Diputados donde el oficialismo enfrenta dificultades al no contar con mayoría propia.
En la bancada de Juntos por el Cambio se observa que en el gobierno advierten los riesgos de enfrentar una derrota. Es bueno recordar que entre las cuestiones básicas a modificar, figura que el mandato del procurador se reduzca a cinco años (actualmente es vitalicio) y para removerlo no hará falta un juicio político. Además, para elegirlo se requeriría mayoría absoluta del Senado (37 votos) en vez de los dos tercios actualmente vigentes (48).
En tanto, el país observa asuntos que la vicepresidenta está lejos de sortear y que los propios adeptos sólo podrían zanjar mediante un supuesto milagro imposible de alcanzar.
No es fácil sacarse de la mente aquellas deshonestas andanzas alejadas de la ley. Y menos distanciarse de la culpa de la causa de las Cuadernos de las Coimas. Ciertos grupos del kirchnerismo se ocupan de hacer creer que no hay delito en donde sí lo hay.
El episodio acaecido en la noche del viernes 1º del corriente, cercano a la residencia de Cristina Fernández y que desencadenó una serie de graves episodios, ha quedado instalado en todo el mundo. No obstante la mayoría de los argentinos no saben cómo interpretar un fenómeno que la justicia ha validado y que los Códigos profundizaron con responsabilidad, más allá de que el poder busca cómo desarticular a los magistrados.
La Constitución dice que un juez durará en su cargo mientras dure su buena conducta. Y sería importante que a los jueces se los respete al momento de dictar sus sentencias.
No le cae nada bien a nuestra democracia que un Presidente se inmiscuya en un poder ajeno. Ni tampoco que una vicepresidenta esté organizando su eventual candidatura a la Presidencia en 2023, mientras no arregle sus asuntos con la justicia.
¿Qué mecanismo hace mover tan anticipadamente los planes de una pitonisa contratada? No olvidar que por un lado la sociedad repudió el atentado que sufrió Cristina Fernández, en tanto ella estará a la espera del resultado del fallo que tanto tiempo lleva y una parte de la sociedad aguarda.
(*) Especial para ANALISIS





