Por Rogelio Alaniz (*)
Cuando el racista Ross Barnett, gobernador de Mississipi, se opuso a que el estudiante negro, John Meredith, ingresara a la universidad, contra la decisión del Tribunal Supremo, el entonces presidente John Kennedy habló a la nación con estas palabras:
“Los americanos son libres de estar en desacuerdo con la ley, pero no de desobedecerla. En un gobierno de leyes y no de hombres, por muy prominentes que sean, y ninguna turba, por más rebelde o turbulenta que sea, tiene derecho a desafiar a un tribunal de justicia. Si este país llegara al punto en que cualquier hombre o grupo de hombres por la fuerza o la amenaza de la fuerza pudiera desafiar largamente los mandamientos de nuestra Corte y nuestra Constitución, entonces ninguna ley estará libre de dudas, ningún juez estaría seguro de su mandato y ningún ciudadano estaría salvo de sus vecinos”.
¿Se entiende la diferencia?
(*) Rogelio Alaniz es periodista de fecunda labor en el diario santafesino El Litoral y en LT10.





