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Querida, encogí la cuna de Sarmiento

(de ANALISIS)

La Escuela Normal de Paraná, la primera fundada por el “Padre del aula”, pública y laica, de avanzada en políticas educativas de inclusión y educación sexual comenzó con el tránsito de docentes y estudiantes según habilita el calendario académico. Esta escuela, que pasó a formar parte de las instituciones de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la UADER, inauguró esta primera etapa de actividades que tienen a docentes y a estudiantes que adeudan materias con un mensaje de bienvenida que dejó a muchos trabajadores con la angustia del futuro. Porque la escuela con mayor matrícula de la ciudad capital, con mayor demanda también, ha dispuesto desde la secretaría de escuelas, espacio desde donde opera Daniel Richar, con un proyecto que tiene como objetivo cerrar un curso del ciclo orientado del nivel medio. Esta disposición dejaría no solo sin acceso a estudiantes que los reubicarían en otras divisiones, y así superpoblando aulas lo que conlleva siempre a que el sistema mismo elimine a aquellos que no siguen el ritmo de “todos”, sino que además quedarían sin trabajo los docentes, preceptores y demás actores educativos dispuestos para esas tareas.

Hay un malestar que se agitó este viernes con la información que el director Mariano Marín les dio a sus colegas, hubo quienes se enojaron por no comunicar antes el proyecto que se venía hablando en reuniones entre los altos cargos, y en el trabajo minucioso para llevarlo a cabo, porque para anunciarlo buscaron una justificación, entonces desde la pandemia emigraron a otras orientaciones a estudiantes y fueron denegando la solicitud de estudiantes que querían ingresar, como se opera un plan siniestro que no vislumbra más que males.

La Escuela Normal tiene cinco divisiones por curso durante el nivel medio porque contempla las diversidades, hay orientación en ciencias sociales, económicas, humanísticas, artísticas. Una institución que funciona gracias al prestigio de sus trabajadores que sostienen el nivel y las demandas de estudiantes, padres, y actores educativos que transitan su imponente edificio, pese a las tramas políticas que se enredan por detrás de ellos, hacen de la escuela un lugar para todos, que acuna las preocupaciones y conflictos que surgen más allá de la escuela y de sus docentes, pero que se involucran porque el mayor recurso es humano. Hoy buscan achicar la cuna, sacar horas cátedras para disponerlas en cargos políticos, para heredárselos a alguien que levante la insignia de un partido, pero los trabajadores están dispuestos a defender su derecho a trabajar porque la escuela sea eso, y no un nicho de algunos pocos avarientos.

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