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El discurso más importante que la realidad

Por Lucio Borini (*)

Las idas y vueltas de algunos temas argentinos son interminables como interminables lo son las pérdidas económicas que le producen al país, (tomando “al país” como la suma de las economías de los habitantes no?) sin importar a los oportunos gobernantes lo equivocado de sus decisiones y menos que menos las consecuencias para el futuro.

YPF privatizada entre otras durante el gobierno de Menem apoyada por amplias mayorías parlamentarias que recibieron los beneficios de ello como la provincia de Santa Cruz con los famosos 600 millones de dólares fantasmas.

Se da la casualidad que muchos de los legisladores que apoyaron esto también lo hicieron en el sentido contrario apoyando la estatización pocos años después, sin analizar las consecuencias gravosas para el país fue impulso ideológico y populismo político y con ignorante algarabía del daño económico que hacían a la empresa y al patrimonio nacional bajo el argumento de la recuperación de la soberanía energética.

Recordemos que el presidente Néstor Kirchner había favorecido a un afortunado argentino imponiéndolo como comprador de acciones de YPF las que se pagarían con futuras ganancias de la misma empresa....!!! Impresionante.

Usted o yo hubiéramos podido comprar en esas mismas condiciones.

Luego de toda esa aventura maléfica la cónyuge heredera en el carácter de Presidenta toma la decisión de estatizar YPF. Con la ingeniería soviética los ejecutivos fueron echados de las oficinas mientras Cristina Kirchner daba su discurso anoticiando al pueblo de su arbitraria, ilegal e inconveniente decisión basado en intereses alejados de los de la patria.- Luego es apoyada en el parlamento por una mayoría impresionante, tal vez mayor que la que privatizó la empresa. “Soberanía Energética”, “voluntad popular”, “beneficio al pueblo”, “amor a la Patria”!!!. Imagínese tales épicos discursos!, las barras con cánticos y papelitos!, las bancadas con carteles pegados como ofertas de almacén!... En esos momentos hubo algunas voces en contra que preveían las consecuencias económicas contra la Nación.

El resultado de todo eso concluye en juicios por 20 mil millones de dólares contra la República Argentina por la expropiación, mas todos los miles de millones que ya se pagó, sumas inexistentes en nuestros bolsillos.

Pero el discurso inmortal, por lo permanente, y negacionista de la realidad, se desentiende de las consecuencias económicas de las pésimas medidas, con el agravante de que esa política de estatización trajo desabastecimiento, pasamos a importar energía, nos empobreció, liquidó las reservas, y dejaron YPF a un 10% de su valor, etc. etc.

Como increíble conclusión de todo ello es que hoy con sentencias en contra todo ello es igualmente reivindicado por políticos oficialistas que no se arrepienten ni avergüenzan del tremendo error que cometieron (como cuando estatizaron la fábrica de dinero de Boudou) y siguen convencidos y confundidos entre lo que significa la soberanía sobre los recursos energéticos con la extracción y comercialización de ellos (confusión que mantuvieron con la Hidrovia). Piensan que la soberanía energética significa tener directores amigos en las empresas o poder nombrar amigos en ellas, o como en algunos casos son pozos de corrupción, sin importar si estas producen perdidas y si cumplen o no con sus objetivos…Hoy con la inflación de más 100%, Pobreza de la mitad de la población, Indigencia suprema… Deberían ser circunstancias de responsable reflexión y no de soberbia alejada de esta cruda y desgraciada realidad a la que nos llevó esa ideología.

(*) Ex diputado provincial - Bloque Unión Provincial.

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