Por Darío Dayub
Especial para ANÁLISIS
La segunda década de nuestro siglo irrumpió con una incipiente fractura socio-política, que ésta última fagocito para sí misma al extremo, sin reparar en daños; y profundizandola al punto de una " inconvivencia " que hoy amenaza a cualquier futuro gobierno si se sigue por ese camino. No hay país para gobernar con una sociedad disgregada. La licencia de cada sector para seguir marginando al resto, destilando odios y reproches ha expirado.
Estas líneas no pretenden "ganar amigos" ni aplausos, y quizás no lo hagan, sino invitar a una reflexión desapasionada en defensa propia.
La síntesis de nuestra historia por fin nos impone el pensarnos en conjunto; incluyendo siempre al otro, al distinto. La nueva política entonces es con todos adentro, siempre!, los de un lado y los del otro también; en cada tema que se trate. Pero un "otro' reconocido como una parte mas distinta e indispensable de ese todo nacional al que pertenecemos. No es un "otro" ajeno, del que se podría prescindir según criterio. La patria no es "el otro" la patria somos todos! y el planteo de "exterminio" de una parte de ella solo pretende mutilarnos como sociedad. Ya no hay lugar para esos salvajismo, es hora de la racionalidad y la sensatez como monopolios
En cada acuerdo, en cada medida, en cada proyecto todos deben sentirse reflejados y nadie marginado. Será la política y el deber del estadista diagramar cuando más a unos que a otros, pero siempre es con todos adentro!.
Sí!, hay que ser duro con el delito pero también hay que serlo con sus causas. Porque es cierto que la víctima es revictimizada pateando pasillos sin respuestas hasta que le ganan por cansancio, se resigna y acepta que todo quede en la nada con impunidad; pero también es cierto que cada vez es mayor el número de personas a las que la marginalidad les ofrece al delito como una salida rápida, que son los únicos que van presos y que los de guantes blancos rara vez son juzgados siendo los que mayor daño social causan sin ningún apremio económico más que el de la ambición.
Sí!, es imprescindible una mejor seguridad pero también el educar a ésta en derechos humanos. Porque es cierto que todos, aún el más crítico y reticente, cuando está en problemas llama a la policía, la única que entra a lugares donde nadie más se atrevería y debe estar munida para ello, pero también es cierto que si alguien va a ejercer violencia o levantar un arma en nombre de toda la sociedad -el estado- debe extremar su cuidado y conciencia por el servhumano que tiene frente.
Sí! necesitamos un aparato productivo a full pero con la mirada puesta sobre ambiente. Porque aquel es el motor de esa riqueza nacional a distribuir y del desarrollo personal que da el empleo; pero el ambiente contiene todo lo indispensable no sólo para mantenernos con vida sino también para que aquella funcione.
No hay desarrollo humano sin producción y no hay producción ni humanos sin ambiente. Es con todos adentro!
Sì! es la economía pero con la gente adentro. Porque no se puede gastar lo que no se tiene a costa de imprimir o endeudarse condenando futuro pero tampoco debe hacerse a costa de lo indispensable para la vida de la gente; menos aún de la más debil, para la cual el estado muchas veces es su última esperanza. Los números deben cerrar pero es con todos adentro!
Sí!, son los derechos laborales y la recaudación fiscal; pero también los de quiénes subsisten trabajando todo el día como monotributistas en su pequeño emprendimiento, oficio o profesión. Porque un pequeño comerciante se parece más a un obrero que a un empresario, pero sin aguinaldo, vacaciones pagas y demás beneficios. Es entonces de enorme injusticia social aplicarles las mismas leyes que fueron diseñadas para gigantes economicos como pasa hoy. Igualdad entre iguales y equidad con los desiguales; es de bien común hacerlo de este modo para que nadie quede fuera, porque es con todos adentro!
Sí! es la república pero las leyes y derechos son para todos. Porque la ley es el paragua que nos protege, incluso del arbitrio de quién la dicta, a los de estos siglos pero a los originarios también!; porque también es ley el art. 75, inc. 17, de nuestra Constitución Nacional que los reconoce y el 18 del Nuevo Código Civil que le concede derechos, y son ley siempre! no selectivamente y a conveniencia según el territorio o color político del mismo -como pasa también en la lucha de género-. La república es siempre, con toda la ley y con todos adentro!
Porque somos todo esto, para bien o mal y nos guste o no... asi qué debe haber lugar para todos, y si no lo hay, pues deberá haber. Y cualquier cambio conductual que se pretenda será cultural y no a fuerza de censura, cancelación o bala.
Porque es con Todos pero es Juntos; porque es Unidos pero para un Cambio definitivo.





