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Milei de parranda

Por Hugo Remedi (*)

En tanto no se diluye la sorpresa por los resultados eleccionarios de las PASO de este domingo que pasó, el candidato de La Libertad Avanza, Javier Milei, se pasea por todos los canales de televisión y radios, informando ya con absoluta convicción la decisiones que va a tomar si es el próximo presidente de Argentina.

En realidad no parece, ya habla como presidente de modo tal incluso que asegura con tenaz magnetización que tanto él como su equipo están totalmente listos para asumir el poder si fuese necesario. Cargadísimo de nostalgia de hecho, rememorando lo que sucedió con Raúl Alfonsín y Carlos Menen allá por 1989.

Como derivación de ello, el resto de la paleta de colores electoral es decir, Sergio Massa y Patricia Bullrich empiezan a lucir como los inexorables ninguneados por la euforia profesada por el padre de Konan.

Notable sorpresa causa (con redundancia a tono) las caras de sorpresa que invadieron los rostros absortos de la fauna política por los resultados que arrojó la Paso del domingo. También de gran parte del tejido social, los encuestadores y los medios alejados de la ética lo más posible.

Todo lo cual muestra que no solo la clase política esta alejada de la verdadera realidad que transita la sociedad en general. También sucede con la gente y con los medios con la salvedad que entre uno y otro protagonismo, la diferencia que dinamita la coherencia, es la plata y la vergüenza.

No valió perderse el momento en que en una nota en la calle, el cronista a pedido del borocotó Pablo Duggan de C5N, le preguntó que cuando podía ir a su programa, a lo que Milei le constesto “a ese lugar no vuelvo nunca jamás”...por cierto, si lo cumple se convertirá sin objeciones en un hecho novedoso casi una excepción. Y una buena lección para la impunidad de periodistas dejados de vergüenza.

A propósito me recordaban un par de párrafos que escribí en la columna del 14 de junio pasado, donde entre otras cosas decía “Milei era un personaje farandulesco, pasó a ser un político mortal y ahora curiosamente, es el faro de la agenda política nacional: todo el mundo habla de lo que él dice...”y agregaba “en algún momento la política era arte, hoy es espectáculo”… y finalizaba la columna con “...digo no abusen con Milei corren el riesgo de morir atragantados...”.

Mientras que en la del 31 de Julio reflexionaba sobre como lo relajaban desde los megáfonos oficiales y mercenarios “El otro argumento de salvataje interno del kirchnerismo es anunciar con pompas y papelitos picados las derrotas de los candidatos de Milei como que si eso se transformara en un correlato negativo para lo que podía cosechar en realidad con él a la vista”. Y cerraba con “en todo caso a nadie que tribute a Milei para presidente le importe un carajo lo que suceda con los fantasmas que van apareciendo en las provincias a su nombre...”.

Es inocuo suponer que el volcán social estaba en proceso de erupción y al borde del estallido y nadie de la política se enteró, felizmente en este se caso canalizó a través de las urnas, y no en la calle como promete la irracionalidad brutal.

Este lunes volvieron a fortalecer la mentira, bah ya acordada desde antes y guardada hasta que pasaran las elecciones, hicieron una monumental devaluación del peso de modo funesto justificando la decisión en alejar tal hecho de terrorismo económico, obvio de la fecha cercana a las elecciones generales.

Fijar los motivos por los que ganó Milei no tendría sentido habida cuenta de todísimos los análisis que ya se han realizados por montones de los que saben de estas cuitas, sobre todo los que lo subestimaron.

Cristina Kirchner esta desde hace un tiempo en tareas de discreto recogimiento espiritual, Sergio Massa, viendo como carajo para el tren Milei por un lado y la locomotora economía por el otro. Patricia por su parte se acordó tarde de que la feroz confrontación interna la iba a llevar puesta. Y también fue grave en todo ese escenario degradado, subestimar a Milei y fundamentalmente a la gente que rogó y gritó a lo marrano y a la que nadie le dio bola… sin embargo, en el camino paradójicamente apareció el oído de Milei...simplemente, un irruptivo que fue sumando y denunciando lo que la gente en definitiva reclamaba a viva voz.

Todo perro termina pareciéndose a su dueño dice el dicho popular, y si así fuese, porque entonces no vaticinar que (por ahora) el 30 por ciento de los argentinos, comulga fielmente con sus ideas por estrafalarias que sean en algunos casos…y así terminarán, pareciéndose a Milei,

Hay mucha gente preocupada…Y claro, lo que no se lleva el bobero, juega y puede ganar.

Por eso, si Milei gana quizás cierre la grieta institucional existente, pero abre otra: la de prometer con la de poder hacer.

En el país del kirchnerismo no hubo lugar para todos, en el de Milei si es presidente tampoco.

(*) Especial para ANÁLISIS.

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