Por Rubén Bonelli (*)
No son tres empanadas, como lo señala Luis Brandoni en la clásica película “Esperando la Carroza”. En este caso son tres biromes y tres carpetas, con las cuales asistió la ahora ungida candidata a senadora por el Peronismo conservador a una de las Listas que compitieron en las internas el pasado 13 de agosto en Puerto Yeruá.
Donde hay un puesto hay un Cresto
Para los que conocen poco de su trayectoria y descendencia, Mayda es hija de Don Juan Carlos Cresto y hermana del intendente de Concordia, Enrique Cresto. Reside al menos hace 20 años en la ciudad de Paraná, pero por esas cosas de los arreglos políticos, aterrizó en Concordia como precandidata a senadora provincial. Fue en años anteriores Presidenta de la Inaubepro y también diputada nacional, también en base a otro arreglo político que realizara su padre Juan Carlos. Su pasaje como legisladora nacional tuvo la genialidad de jurar por los mártires del peronismo y la memoria de su abuelo, Enrique Tomás Cresto, pero alzó su mano en el año 2017, para votar a favor del macrismo y en contra los intereses de los jubilados y su posterior recorte de ingresos.
Para que le salga barata su campaña en las PASO del pasado 13 de agosto, Mayda ató su suerte a los intendentes del departamento para ir “de arriba”, pero a aquellos que le disputaron en la interna el poder a los intendentes oficialistas recibieron poco y nada para llevarla en su lista sábana. Es más, ni se gastó en recorrer las localidades del departamento Concordia, dejando sus compañeros que se la arreglen como puedan. Lo que sí quedó claro, es que a toda la artillería la gastaron para que don Armando Gay gane en Concordia. Allí no escatimaron gastos. Salió dinero hasta debajo de sus alfombras. Algunos hasta se animaron a decir que salió dinero en efectivo, con billetes de 100 pesos de una financiera en donde un reconocido dirigente que se dice peronista tiene acciones.
La única verdad es la realidad
El estado de situación en que está el peronismo en Concordia es caótico. La ciudad cabecera está en ebullición por estos momentos, más allá de los silencios que dicen mucho. Más allá de lo que digan o publiquen en los medios. Más allá de lo que digan en voz baja.
Lo cierto es que la persecución a los que piensan distinto al patrón de estancia, continúa vigente aún después de que terminaron las elecciones primarias. Los cambios que anuncia el Intendente Enrique Cresto tienen que ver en forma solapada de quienes se atrevieron a trabajar para alguien que no fuera Armando Gay. Como un niño malcriado, Cresto desata su furia contra los más débiles, pero no se le anima a las multinacionales que no tributan en Concordia, por decir un ejemplo.
En lo que respecta al senador Armando Gay y hoy proclamado por el Partido Justicialista, como el candidato oficial a Intendente de Concordia, hasta que la Justicia se expida, se puede decir que es una persona acomodaticia. Saltó a la función pública a cargo del Ente Costanera, con la manito que le dio el ex Intendente y actual gobernador Gustavo Bordet. De allí integró la fórmula con Enrique Cresto como Viceintendente y de allí a senador. Gay es una persona que sabe campear y mantener el equilibrio en el mundo de la dirigencia, pero es implacable con aquel que se atreve a contradecirle y está por debajo de su mando, sobre todo con algunas mujeres que han integrado su equipo de trabajo y luego salieron espantadas. El perfil de este dirigente encuadra más con el de cambiemos, que con el peronismo. De hecho, están sus faraónicas obras prometidas durante la campaña, como la construcción de un shopping, o transformar el puente Alvear en una especie de puente colgante. No pensó por ejemplo en la construcción de un hospital de Niños, ya que habla de mega obras, ni de realizar gestiones para morigerar el estado de pobreza en que viven miles y miles de concordienses.
La tranquera del peronismo de Concordia, no está cerrada. Las heridas provocadas no están cicatrizadas. No se podrán cerrar en apenas un mes y medio. Hay que estar atentos y vigilantes. No vaya a ser cosa que el pueblo finalmente, haga tronar el escarmiento.
(*) Publicado en Diario del sur digital.





