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Bocas sucias

Por Hugo Remedi (*)

Evidentemente estamos asistiendo a un final de ciclo de la política vernácula, lamentable y retrógada y también al nacimiento a otro no demasiado promisoria por lo pronto donde cada integrante del tejido social dice lo que se le ocurra del carajo para arriba sin respetar la fórmula del respeto y del buen hacer como parte de la convivencia social.

Pero como casi todo deviene la política como regente casi natural de ese mundo de decisiones que irradia lluvia por la parroquia nacional no será ajena a esta campaña electoral para conformar un escenario de diatribas, denuncias, ofensas que ya orillan, cuando menos, lo ridículo y patético.

Y quienes supuestamente nos van a conducir y hablan de ofrecer un mundo mejor para que los voten, son precisamente quienes emergen a la luz con lo más descarnado de sus frenos inhibitorios cancelados.

Con seguridad alguien los habrá aconsejado por igual que irse a los extremos paga en votos, y entonces no sale de quien no dejarse llevar por la tremenda puesta en escena que fabrican a diario sin margen para el retorno.

Diría Perón, se puede volver de todo menos del ridículo. Y a esto están apostando los candidatos de hoy en día. Ganar a lo Pirro y sin cara ni vergüenza, no se muestran persuadidos a dar vuelta sobre sus pasos y de allí surge lo pragmático de amar de pronto al viejo amigo que odiaron hasta hace minutos como el peor de los enemigos.

No existe la condena social, y todo se vuelve entonces una internalización grotesca de lo que antes fue militar la coherencia.

Si algún momento de tu vida arribaste a la conclusión de que determinado personaje no está dentro de las expectativas de tu proyecto por cuestiones irreproducibles, no es posible que de pronto se transforme en monaguillo por imperio del pragmatismo irracional.

No todo es un juego de votos enchastrados con mierda. Si es que no se desea llevar el olor en las manos.

Ninguno de los tres candidatos en carrera con posibilidades de ingresar el play off definitivo, han evitado entrar a la cloaca de la política.

Vale apelar a algunos ejemplos como muestra:

El candidato de los libertarios, Javier Milei, trató a Patricia Bullrich de montonera asesina y que puso bomba en jardines de infantes (cuando en realidad aludía a un hecho histórico que tenía que ver con un jardín del domicilio de un vecino apuntado), por el cual Bullrich lo denunció penalmente.

Sergio Massa, por su parte –sin dar nombres pero aludiendo a Milei obviamente- pidió un psicotécnico, psicológico y psiquiátrico para los candidatos a presidente. Algunos otros referencian a Milei como un loco trastornado que se encama con la hermana.

Bullrich con sarcástica ironía, promete construir una cárcel a la que denominará Cristina Kirchner como homenaje a la corrupción K, que de hecho por elevación también apunta a Massa.

Y como si poco faltara, Grabois compañero obligado de la candidatura K, dijo en un momento inoportuno que Massa era forro, cagador, vende patria, cínico y extorsionador.

De Bullrich también dijeron que es una borracha y como consecuencia tuvo miles de memes a discreción.

Detrás de todo esto, lo más paradójico- es que aparecemos nosotros mirando una vidriera llena de apósitos, tapando la cagadera que son los candidatos a elegir este domingo. Y entonces, no hay manera de entender que como votantes somos unos meros cómplices de la decadencia que trafican los candidatos de esta política miserable.

Y si no te gusta participá, pero tratando de ser de los buenos.

Lo cierto es que ya estamos entrando de ese nuevo mundo del que entre otras “nimiedades”, cada uno dice lo que se le canta con absoluta naturalidad y sin costo alguno: quizás modelo redes sociales, pero identificadas.

Y si dicen cualquier diatriba, naturalmente todos quedan habilitados para contestar a tono y así el espiral acusatorio y criminal asciende geométricamente de modo descontrolado.

Es así que esta campaña electoral que transita sus últimos pasos, haya sido quizás la de menor contenido político y casi todo se redujo a violentos cruces de los que los medios no pueden hacerse los otarios a costo de un punto más o menos de raiting.

Visto el modelo en marcha Milei, pareciera tomar la dimensión de ser el “hijo legítimo” de aquel tremendo “que se vayan todos” de 2.001 cuando la tragedia, asoló a nuestro país y sumó sangre a su historia.

La terrible camorra de entonces, no será la de hoy porque estamos al mando de un gobierno peronista con lo que ello implica afortunadamente para soslayar el mal momento de estas horas.

Lo peligroso será si este domingo la taba cae de culo, para los que aman hacer de la calle un campo de batalla.

(*) Especial para ANALISIS

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